Venta de Antequera: reinauguración por todo lo alto

Con asistencia de selectos invitados, tentadero y espectáculo ecuestre

En Sevilla, recientemente se han inaugurado o reinaugurado las instalaciones de la Real Venta de Antequera, situada en la carretera vieja de Cádiz, en la zona de Bellavista. Este establecimiento hostelero ha estado durante una largo periodo de tiempo viviendo una parálisis que le ha llevado a estar cerrado al público durante más de veinte años. Una de las últimas actividades que allí tuvieron lugar fue el pregón taurino de la Feria de Abril a cargo del jurispoeta jerezano Benito Pérez. Al poco el establecimiento se cerró, hasta ahora.18La Venta de Antequera dispone de nuevos dueños, los cuales se han propuesto devolverle todo el esplendor que tuvo antiguamente, para volver a ser un centro de referencia en la vida social sevillana, con especial incidencia en actos de carácter empresarial y taurino sin olvidar celebraciones familiares, como bodas o comuniones, así como reuniones festivas de amigos. Igualmente, para que no se pierda el carácter primitivo de la venta, se dispondrá de un bar, ambientado a lo tradicional, con puerta directa a la calle y apertura durante gran parte del día.

Al acto de inauguración (o reinauguración) ha acudido el Todo Sevilla, es decir lo más granado de la representación de lo que es la Sevilla de siempre. Allí estaban caballeros maestrantes o el presidente de la Cámara de Comercio o personajes emblemáticos como el doctor Vila o el empresario Paco Comandante Dorado. No podían faltar representantes de los ganaderos de bravo; destacamos la presencia de Carlos Núñez, presidente de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, así como la de los hermanos Eduardo y Antonio Miura, acompañados del hijo de Eduardo, destinado a recoger y mantener la antorcha del hierro histórico de Zahariche; allí estaban también Fernando Sampedro, José Murube o Manuel Vázquez Gago, hijo del torero de San Bernardo Manolo Vázquez y que está iniciado en el mundo de la crianza del toro.

En un establecimiento que tanta relación tuvo con Jerez era imprescindible una embajada jerezana, que si bien fue reducida no dejó de ser significativa. Esta representación estuvo a cargo de Fermín Bohórquez, recientemente retirado del rejoneo profesional, el cual iba acompañado de su mayoral Luis Salguero y su relaciones públicas Fabiola; esta embajada la completaba cabalmente el restaurador Alfonso Rodríguez.

1En el jardín del Gran Poder estaba situada la tribuna para la ceremonia inaugural. Cuando el público se congregó en él atraído por las notas rocieras del pito y del tamboril, subió al estrado el gerente de la remozada institución hostelera, Paco Jódar, para dar la bienvenida a todos los presentes, explicar el motivo de la invitación y, tras recordar la trayectoria histórica de la Venta, exponer la nueva situación bajo la batuta de la nueva propiedad. Continuaron el protocolo los componentes del matrimonio propietario, Lola Rojas y Daniel de la Fuente, de cuyas palabras entresacamos las de Lola, que hizo una emocionada referencia a su tío Gabriel, dirigiéndole un brindis porque todo lo que allí se hacía iba por él. Finalmente se pasó al acto de la bendición, que estuvo a cargo del sacerdote Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, el cual realizó unas lecturas apropiadas para la ocasión y luego improvisó con gracejo sobre las buenas obras que se han vivido en el lugar, parejas que se han enamorado y han empezado a formar un hogar, rencillas que han puesto su fin alrededor de una copa de fino, negocios que se han iniciado para aportar algo al bienestar de la sociedad y en fin ratos de diversión sana que han servido para paliar las heridas que en otros sitios pudieron ser producidas; todo esto ante la mirada del Rey de Reyes, en cuyo nombre aspergió el agua bendita sirviéndose de un manojo de romero mientras sonaban los acordes del Himno Nacional a cargo del tamborilero.

Tras la bendición el público pudo recorrer las distintas partes del establecimiento para conocerlo los que allí iban por primera vez o para recordar viejos tiempos los que ya habían estado años atrás. Se pudieron visitar los variados salones, que han recuperado el aire de la Expo del 29, así como los pabellones publicitarios de las bodegas del Marco de Jerez, y, por supuesto disfrutar de la sombra y de los aromas de los jardines, que bien parecen diseñados para ser escenario de un poema modernista de Rubén Darío, donde no faltaban los garrochistas de Villalón. El paseo estaba enriquecido con el acercamiento a los corrales, donde estaba en exposición, como en otras épocas, tres toros bien presentados de Fermín Bohórquez y, en corral aparte, una  parada de cinco cabestros con pintas de tener veteranía entre los comederos y los bien enjalbegados abrevaderos rebosantes de agua limpia. No faltaba el detalle de una jaula de madera de las que se utilizan para el transporte de toros bravos en camión; estaba en el suelo para ayudar a hacernos una idea de cómo era el transporte de toros cuando en lugar de camión se utilizaba un tiro de mulas que tiraba de la jaula puesta sobre dos ejes de ruedas de hierro.

La decoración ambiental imitaba a la de época. Así, las mesas estaban decoradas graciosamente con frutas y disponían de una pequeña pizarra con su pizarrín, que servían en su tiempo para que el camarero tomara nota de la comanda. No faltó un puesto ambulante de bebidas refrescantes del tipo de la limonada o de la zarzaparrilla; el personal encargado se ataviaba con prendas de los años veinte y custodiaba una pequeña andana de la que se extraía vino a granel por la canilla.29En la reinauguración de la Venta era igualmente obligado un tentadero reglamentario en la plaza de tientas y, llegada la hora, tuvo lugar la foto de familia en la arena, junto a la Puerta de Cuadrillas de un coso remozado y pimpante, al que no falta detalle, ni siquiera el de las almohadillas con el anagrama del lugar. Comenzó el tentadero con una vaca colorada de Fernando Sampedro, que fue parada por Pepe Luis Vázquez; el detalle estaba cuidado al máximo porque fue precisamente su padre, el gran Pepe Luis, quien toreó la primera vaca que se tentó décadas atrás, cuando se acabó de construir esta plaza. Tras los puyazos tomó la muleta Dávila Miura, que (con indumentaria inadecuada a base de traje con corbata, censuramos) brindó a la propietaria, asentada en el tendido. La vaca resultó de gran calidad y luego fue probada por Pepe Luis; los últimos compases le fueron sacados por El Rodri, alumno destacado de las clases prácticas que dirige el propio Dávila Miura. Salió después una becerra, de capa negra, criada por Manuel Vázquez Gago; en esta ocasión paró Eduardo y tras la prueba del caballo Pepe Luis cogió la muleta, haciéndonos recordar las formas de cuando estaba en activo; después su compañero de cartel volvió a demostrar que está realmente en activo y volvió, para cerrar y encerrar, El Rodri, ayudado por el atento mayoral jerezano que se encargaba de las labores de torilero.

Precisamente la Venta de Antequera se ha convertido en la sede oficial (o física) de la Asociación de Aficionados Prácticos que dirige Dávila Miura en colaboración con Moreno de Terry y Peralta Revuelta. Estos aficionados se reúnen desde el mes de octubre en estas instalaciones todos los jueves por la tarde para practicar toreo de salón en su plaza de tientas.

El tentadero se completó con un hermoso espectáculo ecuestre musical, que tuvo dos partes; la primera fue una exhibición de baile a cargo de jinete montado y bailaora sobre la arena y la segunda, un carrusel de garrochistas.

A mediodía era la hora del ágape, servido simultáneamente por el Catering del jerezano Alfonso y otros dos caterings de Sevilla y en donde los caldos del Marco de Jerez tuvieron su protagonismo. La reunión se prolongó hasta las tantas, alternando la degustación de unas copas largas con toreo de salón en el mismo ámbito del bar y con cante sentido, en el que no faltó, claro, el sentimiento del propio torero de la dinastía de los Vázquez. Larga vida a la renovada Real Venta de Antequera.

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