“Para Lili, la chica danesa”

Mariposas Enlazadas

Baten sus alas acordes
en un mundo de moral macabra,
de normas prohibidas,
de pétalos de rosas rosadas.
Vuelan voluptuosas sus amores,
dueto de mariposas enlazadas.

Olas escalonadas que suben al horizonte
ruedan espumosas sobre tibias aguas agitadas.
Lenguas de espejo sobre espejo
parecen que entre ellas nadaran
y un lenguaje musical de hondos jadeos
nacen de sus bocas abiertas de mar salada.

Su patinaje artístico sobre hielo candente
se desliza por la pista resquebrajada.
La nocturna hoguera luminiscente
las hipnotiza para embrujarlas.
¡Cómo mira la envidiosa luna ardiente
con su inmóvil ojo de hojalata!.

Objetivo sin destino
presencia la madrugada.
Amores ocultos de vientres vacíos,
de nadie que las habitara.
¡Qué importa quién es el marido,
si están vestidas de damas aladas!.

Senoidales formas de laberintos cerrados
sin puertas, sin entradas.
Perdido el amor queda en pecado
cubierto de pieles arañadas.
Gime mariposa, ¡gime!,
el cielo amanece al alba.

Marchitas de amor camuflado mueren sin colores,
repudiadas de espinas doradas,
de flores cerradas, sin olores,
de pieles quemadas, frías y ahogadas,
donde no prenden las llamas.
La luna le ha robado el polvo de sus alas,
la mágica incertidumbre,
y la lujuria de un vuelo de mariposas enlazadas.