Toneleros, un gremio vivo en Jerez

A mediados del siglo XV se estableció en Jerez el gremio de los toneleros, uno de las más antiguos de Andalucía

Esta profesión histórica en Jerez, que ha estado a punto de desaparecer, sigue en activo en la ciudad gracias, principalmente, a la exportación de botas destinadas a otros mercados como el del whisky en Escocia

Adentrarse a investigar la historia de los toneleros de Jerez es sumergirse en un mundo de sorpresas que hace retroceder muy atrás en el tiempo. Se trata, de hecho, de un oficio ancestral.Tonelería 15

Según consta en el Archivo Municipal, fue a mediados del siglo XV cuando se estableció en Jerez el gremio de los toneleros, siendo por tanto considerada como una de las asociaciones gremiales más antiguas de Andalucía. Asimismo, se conoce que la tonelería, como profesión centenaria, fue elevada en 1482 a la categoría de arte por su carácter puramente artesanal.

Este arte de hombres fuertes, curtidos a martillazos, era protagonista en la sociedad jerezana y su presencia a través de los siglos está muy presente. Tanto es así, que el gremio tuvo hasta su propio medio de comunicación, El Martillo, un semanario que vio la luz en 1897 y que fue referente del emergente movimiento obrero de la provincia. Al mismo tiempo, tenían su hermandad, la del Nazareno, que tiene sus orígenes en 1585, cuando hay constancia de la advocación de los toneleros a San Andrés. Y no queda ahí la cosa, ya que también crearon una Caja de Pensiones a la Vejez  en 1918, lo que deja constancia de su gran organización y peso social.

Tonelería 7De siglos de gloria y liderazgo social, a desaparecer de un plumazo, en pocos años. Del todo a la nada, o casi. La crisis del sector del vino, la venta de bodegas a multinacionales y las nuevas normas de exportación del Marco, prácticamente dejaron en extinción a un gremio arraigado a Jerez como la viña.

El golpe fue muy duro, como duro es el oficio, pero el arte no puede morir, no desaparece, se adapta. Y hoy en día, siglo XXI, Jerez puede decir aún que este oficio paralelo a su historia permanece vivo y tiene futuro. Aún hay martillazos, aún se prende fuego para tostar la madera, todavía se puede sentir ese antaño que hoy, incluso con la ayuda de maquinaria que acelera la producción, se mantiene vivo en las pocas tonelerías que existen en Jerez.

Botas envinadas para exportar

MIRA Jerez ha visitado una de ellas, Vasyma, una empresa familiar, de las más importantes en el sector auxiliar de la industria vinícola jerezana, fruto de la experiencia profesional y la vocación empresarial de sus fundadores, José Puerto y Ventura Núñez, ambos con un largo historial de gestión, producción y exportación en el sector.

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Antonio Puerto, gerente de Vasyma

Sus propietarios, el actual gerente, Antonio Puerto, y uno de los fundadores, Ventura Núñez, han abierto las puertas de su tonelería y de la bodega donde envinan sus botas para exportarlas a Escocia, principalmente, donde son destinadas a la producción de whisky de las mejores marcas como Macallan, aunque también venden botas para otros mercados.

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Bodega donde se envinan las botas nuevas de Vasyma

En definitiva, es una manera de buscar una salida para un producto muy especial, de gran calidad (se utiliza madera de roble blanco americano), con el valor añadido de estar envinadas con oloroso de Jerez, “un envinado de mínimo un año con oloroso de 18 grados, que se hace de la manera tradicional, en andana, con sus calzos, llanos y bocacha”, apunta el gerente.

VASYMA dedica más de 5.200 metros cuadrados a la producción de vasijas de roble, botas de 500 y 250 litros. Se hacen nuevas, con la máxima calidad del roble blanco americano importado de Ohio, Missouri y Kentucky –EEUU-, y también se reparan botas de bodegas. Según comenta Antonio Puerto, “en 1987 empezamos exportando de 2.000 a 3.000 botas, y hoy mandamos 20.000 botas al año, casi todo se manda por transporte marítimo a la Destilerías de Edrington Group, en Escocia”.Tonelería 11

Martillazos

Ya en la tonelería de Vasyma, ubicada en el Parque Empresarial, el proceso de producción de las botas aún desprende ese sabor de tradición que se ve ayudado por la maquinaria que facilita la labor. En este sentido, el encargado de la tonelería, José Luis Jiménez, que ha dado muchos martillazos desde que tenía 19 años, según cuenta, destaca que el oficio no se ha perdido, que tiene futuro, haciendo referencia a los jóvenes que trabajan en Vasyma. “Son chicos jóvenes que están aprendiendo un oficio tradicional, muchos de ellos vienen de sectores que se han venido abajo como la construcción, y aquí han encontrado una nueva profesión”.Tonelería 9

En la Vasyma trabajan actualmente unos 40 toneleros, “y cada uno conoce y ha trabajado en cada fase de la producción –señala José Luis Jiménez-, porque van rotando cada cierto tiempo de lugar”. Efectivamente, el proceso de elaboración de una bota es, en cierto modo, complejo, “es como una receta, conservando mucho de artesanal, se podría decir que el 50%”, afirma el encargado, por lo que el precio aproximado puede rondar los 600-650 euros cada una.

Desde el secado de la madera, darle forma a las duelas, tostar el interior de la bota… hasta imprimir con láser la marca de destino de la bota, todo está perfectamente organizado y dirigido, en perfecta armonía el martillo y la máquina, la tradición y la tecnología, un matrimonio que ha reciclado un oficio que se mantiene vivo en nuestra ciudad gracias, sobre todo, al whisky.