“Me han despedido por comerme un ‘saladito’ de 15 céntimos que se iba a tirar”

Mercadona: “la empresa no despide a nadie sin motivos, el despido es procedente”

Una empleada de Mercadona demanda a la empresa por lo que ella considera un “despido improcedente” y pide su “readmisión” en la cadena de supermercados. Se comió junto a otra compañera un ‘saladito’ que se iba a tirar a la basura, lo que va “en contra de las normas de la compañía” por lo que es considerado una “falta muy grave”, según indica la carta de despido.

Ángeles García en la puerta de Mercadona solicitando su readmisión
Ángeles García en la puerta de Mercadona solicitando su readmisión

El pasado 28 de mayo, María de los Ángeles García Perles, madre soltera y natural de Tenerife, aunque ha vivido en Jerez sus 43 años, acudía a su puesto de trabajo en el mostrador de carnicería del Mercadona de Puertas del Sur. Lleva casi 17 años trabajando en la empresa.

Según declara Ángeles a Mira Jerez, entre lágrimas, la coordinadora no la dejaba “tener una botella de agua que había adquirido en otro establecimiento, de una marca que no vende Mercadona”. Por ello, a la hora de cierre, concretamente a las 21.40 se dirigió hacia la zona de panadería y le comentó a su compañera P.B.E. que estaba “fatigada” y ésta le “ofreció un ‘saladito’ que ya había ‘pistoleado’ para desechar al no haberse vendido” –su precio ronda los 0,15 euros– .

P.C.R., la compañera de Pescadería vive la misma situación, según nos asegura Ángeles. Con la tienda cerrada al público, ambas se comen un ‘saladito’ que se iba a tirar a la basura. En ese momento, llega la coordinadora que les llama la atención y posteriormente se reúne con ellas “junto con M.T., el Gerente B del centro, en la panadería”, que según aseguran “no tiene cámaras de videovigilancia”.

Ambas, pescadera y carnicera firman un documento en el que “únicamente se reflejaba que nos habíamos comido dos saladitos, uno cada una”. El lunes 30 de mayo, Ángeles le pregunta a T.R., la coordinadora del establecimiento, cómo va su situación a lo que ésta responde que “ha dado parte a la empresa y que se desentiende del asunto”.

“Yo no iba con mala intención”, asegura la ex-trabajadora, es más, “el martes pagué dos mini ‘saladitos’ y le llevé el tique a la coordinadora”. “Me perseguía por la tienda, me insultaba y me acosaba” lamenta entre lágrimas. Ángeles asegura que el día de los hechos “se tiraron a la basura, según el informe de residuos, un total de 13 saladitos”. Ella sigue en lucha, su compañera “está en la cama medicándose”

Mercadona insiste en que el despido es procedente

Mira Jerez se ha puesto en contacto el área de Recursos Humanos de Mercadona, quienes insisten en que “la empresa no despide a nadie sin motivos, el despido es procedente”.

No obstante, este medio ha tenido acceso a la carta de despido en la que se establece literalmente que siendo consciente la trabajadora “de la gravedad del hecho, se dio la vuelta y se dirigió rápidamente hacia la cámara de refrigerado tras ser descubierta, tratando de disimular, pensando que de esa forma podría eludir su responsabilidad”, hecho que Ángeles desmiente.

Se califica en el informe a los hechos de “falta muy grave, fraude, deslealtad o abuso de confianza” por lo que se le sanciona con el “despido a fecha de 3 de junio de 2016”.

Tras haber hablado Mira Jerez con Mercadona, desde la empresa se han puesto en contacto con Antonio Ortega, el graduado social que lleva el caso y la demanda, para pedirle “dos días de plazo para negociar”.

Ángeles lleva varios días en la puerta del supermercado pidiendo ser readmitida. Hoy no estará, pero “si en dos días no llegamos a un acuerdo, vuelvo a luchar en la calle pacíficamente por mis derechos”.

A esperas de que se resuelva la demanda, afectada y empresa están negociando. Ángeles seguirá en lucha, mientras su compañera sigue en cama, tomando medicamentos antidepresivos para afrontar su despido.

  • Pedro Molina

    A ti por lo menos te han despedido, a mi mujer, no la quisieron subrogar, ni de alta ni baja, y después de casi dos años de lucha, aun no puede ni cobrar el paro.
    Los trabajadores, son y somos, el eslabón mas debil siempre. Si te echan, quien las pasa “canutas” eres tu. A la empresa le dará igual, pues cuando se vaya a solucionar, ellos estarán comiendo, y tu viéndotelas venir.
    Si se sancionara, fuertemente a las empresas que hacen cualquier irregularidad, y fueran los propios jefes los que sufrieran las consecuencias, seguro que seria todo mas justo.

  • Francisco José Francisco José

    Desde el sindicato CNT llevamos años luchando contra los abusos de Mercadona, con el lema “Mercadona Acosa”. Nos ofrecemos para asesorar y apoyar a esta trabajadora (y otros/as). Nuestro contacto en Jerez: jerez@cnt.es

  • C5

    A disfrutar lo votado. Curioso que este periódico tan “imparcial” publique noticias que perjudiquen a sus señores.

  • juan sin miedo

    como esto sea igual que el de la condena de 6 años por robar 80 euros estamos apañados, los medios dan cacha a gente que miente descaradamente en los medios para manipular emocinalmente a la masa, el de los 80 euros aparecio en todos los medios diciendo que no sabia que la tarjeta era falsa…….

  • Artur Sixto

    Tiene solución, pero no “por suerte”: solo si de verdad queréis resolverlo.

    ¿Recordais aquello de “el pueblo, unido, jamás será vencido”?

    No necesitais la ayuda de ningún sindicato (que no tengo nada contra). Simplemente tomad conciencia de (1) la injusticia y (2) que unidos podéis hacer que Mercadona, cualquier empresa, institución o gobernante se coma todo su container de saladitos y demás “delicias” tirados a la basura. Ahora os cuento cómo.

    En Cataluña nos hemos hartado la mayoría de como iba nuestra relación con la dueña y a uno le dio por organizar un referéndum en su pueblo. Eso fue en 2009, cuando los magistrados del Tribunal Constitucional no habían emitido sentencia sobre el Estatut, todavía, pero nos la anunciaban con una foto fumándose un puro en la Maestranza de Sevilla.

    (Los catalanes no lo sospechábamos, pero por lo visto, la constitucionalidad del Estatut dependía de cosas como que el Parlament hubiera legislado contra las corridas de toros y otros espectáculos con sufrimiento animal: ¡crimen de lesa patria! (En Canarias ya se había hecho sin que pasara nada, y ahora lo ha hecho Castilla y León, cargándose así el ignominioso Toro de la Vega.) Al 90% de la ciudadanía nos revuelve las tripas cualquier tortura o crueldad, pero para legislar contra eso se vé que no tenemos democracia. Como tampoco para votar si queremos república o monarquía, que disminuya en lugar de aumentar la desigualdad, etc. Si vamos por ahí, los grandes grupos/medios de comunicación nos montan casi una guerra civil.)

    Total, que en contexto de cabreo catalán a punto de nieve, tras años de abusos, faltas de respeto y humillaciones semanales, un pueblo, los vecinos, montan una consulta popular y a partir de ahí se extiende por toda Cataluña. Ya véis. La gente toma conciencia que ORGANIZÁNDOSE Y ACTUANDO, unida, pues sí, se puede.

    Como este ejemplo muchos no sabrán por donde cogerlo, porque hace décadas que os desinforman sobre Cataluña, os voy a dar otro más lejano y curioso, del ramo además de los supermercados. ¡Atención!

    Érase una vez una cadena de supermercados de Nueva Inglaterra (USA) llamada Market Basket, y érase un CEO (o sea Consejero Delegado) dueño de la empresa junto con familia suya. Una familia muy rica y mal avenida.

    El CEO, de nombre Arthur (como yo y como Mas), era muy, muy bueno (como nosotros también). Sus empleados lo adoraban. Había apostado por reducir el margen de beneficios (o sea reducir “lo bien que va la empresa” en teoría económica de Tío Gilito, o sea reducir lo que se embolsan los propietarios) con tal de aumentar el sueldo y calidad de vida de sus empleados. Algo así como redescubrir la historia de Henry Ford y el Ford T, pero desde una indudable cercanía al trabajador, que adoraba a don Arthur. El resultado fue brillante: los trabajadores felices por cobrar más y tener ventajas sociales que no se encontraban en el resto de empresas, y Market Basket creciendo como negocio, porque cuando el trabajador está contento, suele también estarlo el cliente.

    Aquí es cuando con la crisis se tuerce el cuento que aviso, luego se endereza y tiene final feliz. Los malos de la historia, los parientes malvados de Arthur, quieren más dinero. Deciden que hay que aumentar de nuevo el márgen de beneficios, o sea aumentar precios y/o recortar condiciones laborales, y para eso resuelven despedir a su CEO, al bueno de don Arthur. ¿Qué ocurre entonces?

    Es buenísimo lo que sigue. Los trabajadores se indignan y deciden ir a la guerra con la empresa hasta que ésta readmita al entrañable Arthur. Hacen huelga, acciones de protesta frente a los establecimientos, subvierten la clientela pidiéndole que deje de comprar en Market Basket… En fin, un zafarrancho pintoresco que enternece a todo el mundo y se gana la solidaridad ciudadana. Los trabajadores luchan EN PRIMER LUGAR por la justicia: consideran a Arthur un brillante CEO además de adorarlo, y arriesgan su empleo -que un puñado llega a perder- por un compañero de trabajo, el que más cobraba de todos con gran diferencia, que también se había preocupado antes de ellos. Un acto de solidaridad. Claro que a los trabajadores les interesaba la continuidad de don Arthur, pero el tenor de su movilización demostró que ese no era el motor que los movía sino la solidaridad, la amistad, la humanidad. Lo expresaron y demostraron con absoluta candidez y firmeza.

    Resultado: las ventas y el consejo de administración de Market Basket se hundieron en la miseria. Los trabajadores estaban quebrando la empresa. Todos, o por lo menos muchos, iban a perder su empleo. En tiempos de crisis.

    ¿Cómo acabó todo? Sencillamente, el consejo de administración, la malvada familia de Arthur, no podía permitirse, por querer llenarse más los bolsillos, que quebrara el negocio que se los llenaba. ¿Qué tuvieron que hacer? Pues tragarse las toneladas de saladitos atrasados y su orgullo de patricios de Nueva Inglaterra haciendo volver a Arthur. Éste aceptó regresar para continuar aplicando su popular y exitosa estrategia, los trabajadores le montaron una fiesta de bienvenida, las acciones cesaron, la clientela que apoyaba toda la historia regresó, las ventas subieron y se normalizaron, y hasta hoy, comiendo pavo, no perdices, cada 4th of July.

    http://time.com/money/3024511/market-basket-ceo-demoulas-protest/

    ¿Me habéis seguido hasta aquí?

    Entonces ¿en qué se traduciría esto en Jerez y otros sitios frente a Tíos Gilitos como el dueño de Mercadona, Sr. Roig, enriquecido años atrás con sucios negocios en Guinea Ecuatorial, y donante generoso del PP?

    Si los trabajadores de Mercadona se unen y se mojan por unas compañeras, ganándose la simpatía de la clientela, también trabajadora, ponéis de rodillas al Sr. Roig y su empresa en una o dos semanas como mucho. En el caso de Market Basket hicieron falta muchas más pero lo consiguieron.

    Yo pregunto: si unos esaboríos de Nueva Inglaterra lo consiguieron ¿no lo van a conseguir unos andaluces? Venga yaaaa… Que soy catalán. Indepe de “Ezquerra Republicana”, pero catalán: sé lo que me digo.

    ¡Un abrazo!