Abstención por obligación

El PSOE del ‘No es no’ se debate ahora entre la abstención técnica, abstención química e incluso abstención jurídica

 Por José Antonio Hierrezuelo 

Nadie, ni aquellos que dicen tener una bola de cristal, habría estado en disposición de imaginar las consecuencias del sábado negro del PSOE. Ni Susana Díaz, ni su grupo de mullidores. Negro, para Pedro Sánchez y su camarilla. Negro, para los críticos, que hoy no se saben muy bien qué son. Negro para Felipe González, otrora alabado como un dios, hoy públicamente insultado. Y negro, muy negro, para el presente y el futuro de un partido con pasado.

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Sea como fuere. El PSOE del ‘No es no’ se debate ahora entre la abstención técnica, abstención química e incluso abstención jurídica. Es decir, que los que tienen el mando en forma de gestora tratan de imponer la lógica y permitir el gobierno del partido que ganó las últimas elecciones. Y las penúltimas. También las anteriores.

El ‘No es no’, el acercamiento a los independentistas y el ansia de poder de los que hasta el sábado dirigían el PSOE han relegado a ese partido a una posición próxima a la irrelevancia. Y eso, la gestora, trata de arreglarlo. Estoy convencido de que a ningún socialista le hace la menor gracia abstenerse paras encender el semáforo al nuevo gobierno de Rajoy. Gesto que provocaría urticarias y semblantes urticantes durante lo que dure la próxima legislatura. Pero es la única salida.

Imaginemos que en la próxima sesión de investidura de Rajoy, el PSOE vota ‘No es no’. Rajoy se quedaría con la miel en los labios. Correrían ríos de tinta. En los bares no se hablaría de otras cosas…. Y el Rey convocaría elecciones generales, que se celebraría el 18 de diciembre

¿Quién sería el candidato socialista? Si con un candidato conocido como era Pedro Sánchez las últimas encuestas sitúan al PSOE por debajo de los 70 diputados – ahora tiene 84 –  con uno nuevo… enésima torta garantizada. Los únicos que podrían ser candidatos están amortizados.

Alguien podría pensar que la gran muñidora, Susana Díaz, podría dar el paso y ser cabeza de cartel socialista para unas hipotéticas elecciones el 18D. Pero no creo que Susana deje de ser cabeza de ratón para convertirse, salvo milagro divino, en cola de león. A la todavía presidenta la gusta mandar, y ser jefa de la oposición es un traje en el que no la veo. Luego, al PSOE sólo le queda una posibilidad, abstenerse. Pero no por convicción, sino por obligación.