Caro hace el toreo caro en la alternativa de Fran Gómez

En Sanlúcar el nuevo matador de Cádiz se doctora con el jerezano y el sanluqueño Blanco

Sanlúcar de Barrameda, 2 de octubre de 2016. Corrida de la alternativa del gaditano Fran Gómez. Cielo despejado con algo de viento poniente, molesto por momentos. Algo menos de media plaza. Ameniza la Banda Julián Cerdán.

Toros de Hermanos Domínguez Camacho, ganadería que pasta en Cumbres Mayores (Huelva), con procedencia de Marqués de Domecq; de presentación en general deficiente y faltos de fuerzas. Sus pesos oscilan entre 467 y 475. El tercero fue aplaudido en arrastre. El cuarto fue pitado en el arrastre y el quinto recibió palmitas.

Antonio José Blanco: estocada entera trasera y descabello; petición y ovación. Estocada en su sitio; oreja.
Antonio Caro Gil: estocada honda desprendida y ocho golpes de descabello; ovación. Pinchazo, media y tres descabellos; oreja.
Fran Gómez: estocada poco honda tendida y cinco descabellos; petición y ovación. Dos pinchazos, estocada costalera, otro pinchazo y otra estocada; silencio.

Incidencias: al terminar el paseíllo el público le dedicó una ovación de saludo a Fran Gómez. Al terminar la corrida, los tres espadas fueron despedidos con palmas.

Se trataba de una corrida muy esperada y muy trabajada. Finalmente, un nuevo torero gaditano iba a subir al escalafón de matadores después de muchos años. No en Cádiz, que allí, en la cuna del toreo a pie, no hay plaza de toros. Sanlúcar no es mal sitio, pero una pancarta colgada nos recordaba que en Cádiz siguen pidiendo la plaza multiusos.

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Fran Gómez (de azul marino y oro, desdeñando el tradicional blanco) a su primero, recortadito, lo recibe en tablas con lances al paso hasta los medios, molestado por el viento; lo lleva por chicuelinas aplaudidas al caballo y hay puya trasera y sin castigo para uno que no se emplea; el quite es breve, de dos delantales y media. Dos pares de rehiletes son buenos. Tras la ceremonia de alternativa el brindis va para el padre, como es tradicional y, aquí, merecido por lo mucho que éste ha peleado. La faena inicia por trinchera, avanzando con remate por alto, y sigue con una serie en redondo bien rematada pero en la siguiente hay un intento de desarme. Con la izquierda vemos dos serie buenas y de mano baja, pero también vemos otros dos desarmes más porque le pisa la tela. En el tercio y por la derecha sale la tanda más rematada de la faena, incluyendo cambiado por la espalda que despierta los aplausos del público.

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En su segundo, el mejor armado de la tarde, el saludo de capote arranca en tablas pero el bicho pierde las manos y dificulta el entendimiento. Lo lleva bonito al caballo y se le aplaude, antes de puya larga. En banderillas hay dos pares buenos. Brinda a los directores de las dos escuelas taurinas por las que Fran ha pasado, San Fernando y Jerez, y luego al público. Citando en la boca de riego, hay un cambio por la espalda seguido de una serie vibrante. Mientras alguien canta por fandango salen dos nuevas serie con la derecha que incluyen un cambio de mano y acaban en desplante. Por la izquierda hay toreo de poco asiento, yendo detrás del toro, antes de alternar nuevamente una serie por cada mano cerrando con desplante de rodillas. Lo último es un cacheteo de preparación para la estocada.

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Antonio José Blanco (de grana y azabache), en su primero, colorado y de cornamenta algo abierta, lancea de recibo junto a tablas con pies asentados y buen trazo, avanzando hacia el tercio para media. En la primera puya hay largo castigo barrenando y se completa con otra vara en el mismo sitio; al salir el burel claudica. En el quite, por tafalleras, vuelve a claudicar. Sólo el primer par de rehiletes es bueno. El inicio de faena es una tanda en condiciones pero el animal pierde las manos dos veces; se va al tercio para torear en redondo y el toro vuelve a caer todo lo largo que es. Con la izquierda el torero pone más cuidado, no bajando la mano, aunque vuelve a claudicar; en la siguiente tanda sufre un desarme y sigue por la izquierda intentando cuidar al toro, llevándolo con mimo y aguantándole paradas. Por la derecha hay una serie completa sin que el toro caiga y luego dos más para acabar el toro protestando a pesar de haberse ido a tablas; vienen tres circulares y un desarme; con una nueva muleta hay otro circular pero ya no embiste y hace al torero dudar aunque remata con desplante.

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A su segundo, deficientemente presentado y abanto de salida, lo recibe en tablas y, aunque el animal intenta desentenderse, lo recoge pero sin mucho asiento. Se arranca solo al caballo y coge al picador desprevenido aunque luego hay puya larga y trasera. Los dos últimos pares son buenos. Brinda a su tío, que sale a la arena vestido, como está, de paisano. El inicio de faena es de rodillas junto a tablas y cuando se levanta para avanzar hacia el centro el toro ya se va quedando; en los medios, por la derecha el toro no ayuda; hay cambio de muleta para seguir intentando y el toro está absolutamente parado y sin fuerza; por la izquierda Blanco lo intenta una vez más pero no hay toro. Nuevo cambio de muleta. Por la derecha lo intenta una vez más pero el toro se raja definitivamente. Lo saca de tablas sin sacarle nada. Busca cercanías pero el toro se niega. El trofeo cae por el conjunto de la faena a su primero y la estocada a su segundo.

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Caro Gil (de rosa y oro) a su primero, escurrido de carnes, lo recibe con una serie breve de verónicas muy recogidas, con media y revolera, jaleadas por el público. Va al caballo desde terrenos de tablas y rápidamente pide cambio de tercio pero al salir el toro dobla las manos, aunque la puya no ha sido excesiva. Hay un quite por lopecinas rematado con larga cambiada invertida de manos bajas; por sorpresa hay un segundo quite, recibiendo de espaldas, por tafalleras con media mirando al tendido; y, para nueva sorpresa de todos, Caro realiza otro tercer quite por gaoneras con media abelmontada y desplante de rodillas; no tiene miedo de que no quede toro para la muleta. Tiene hambre de toro. Servidor de usted no había visto nunca tres quites seguidos a manos del mismo torero. Tras dos pares se cambia el tercio. Con el bicho en tablas, lo llama desde la boca de riego y allí traza una serie que levanta el clamor en los tendidos. La segunda serie, con cite de lejos, es en redondo, a mano baja, y se remata mirando al tendido, en toque de genialidad. Hay otra serie muy aplaudida que enlaza rápidamente con dos pases circulares y pases de pecho artísticos. Con la izquierda realiza una serie bajando mucho la mano, cerrando en pases consecutivos de cartel. Nueva serie de circulares con ayudados por alto apaulados. Caro está totalmente entregado y va a beber agua, extenuado. Este torero es artista mientras que otros quieren ser artistas.

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En su segundo, castaño, el saludo capotero no ofrece ningún pase digno de resaltar. El toro acude al caballo por sorpresa y la puya se parte por su parte delantera; sin ser picado hay cambio de tercio; sigue el hambre de toro. Tras dos pares buenos pide cambio; parece que hay prisa para lo importante. Brinda a sus dos compañeros de terna y al público. Inicia la faena por alto avanzando a los medios; bajo un silencio expectante que espera lo mejor, pasa directamente a la izquierda en redondo y mano baja en el tercio en serie corta de sabor y pase de la firma; seguimos por el mismo pitón citando de frente, con la mano baja y tanda jaleada; después citamos de lejos, avanzado lentamente con paso muy torero y después viene el circular. ¿Por qué habla en plural? Porque allí todos toreábamos. Más: cita en los medios con la derecha para dos series que incluyen cambio de mano amén de pases largos y lentos, hasta poncinas; la tanda final consta de dos pases grandiosos rematados con uno de pecho también muy aplaudido. Hay palmas por bulerías.

La noche ya había llegado; es octubre y los toros deberían empezar a las cinco en punto de la tarde. ¿Qué importaba? Mejor, así estábamos más cerca de irnos a la cama a seguir soñando con el toreo, un sueño que ya había empezado en el albero, por causa de un torero que nos había mostrado el toreo caro en toda su extensión. Los días siguientes se iba a hablar de Antonio Caro Gil.

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