‘Hombres que cantan nanas al amanecer y comen cebolla’

La escritora jerezana Sara Herrera ha presentado su nuevo poemario 

Si hubiera más poesía en el mundo, seguro que sería mucho más bello…”

El pasado Viernes 4 de Marzo del 2016 se presentó en la Fundación Caballero Bonald el poemario ‘Hombres que cantan nanas al amanecer y comen cebolla’ de la escritora jerezana Sara Herrera Peralta. Normalmente comenzaríamos contando cómo fue el acto en sí, pero en esta ocasión queremos empezar por el final del acto para mostraros un poco de la escritora, para poder entender más su poesía y para poder acercarla aún más si puede al público.sara herrera 2

Durante todo el acto la poeta Sara Herrera comentaba a los asistentes que ella escribe en primer lugar para ella misma. La poesía es para ella una forma de comunicación consigo misma y en último lugar con los demás. Quizás era una forma de desahogarse y qué mejor manera que hacerlo que escribiendo unas líneas que acabarán siendo un bello poema. Ella comentaba, entre versos de su poemario, que, bajo su criterio, la poesía no servía para nada. Pero uno de los asistentes a la presentación, al final de ella, le preguntó que por qué lo decía, a lo que ella contestó: “me encanta que no esté usted de acuerdo conmigo, pero yo considero que hay cosas más importantes –dice Sara–, como salvar una vida o educar a un niño, pero si hubiera más poesía en el mundo, seguro que sería mucho más bello”. Y quizás sea la mejor frase que puede resumir esta presentación y puede resumir en pocas palabras lo que provocan los poemas de Sara Herrera, belleza.

“Hombres que cantan nanas al amanecer y comen cebolla” es una obra escrita desde la furia ante la injusticia y escrita también desde el daño ante las pérdidas que ha tenido. En su poesía, caben la ternura, pero también la crudeza de sus golpes y podemos encontrar también el humor que nos recuerdan a Wisława Szymborska. Es una poesía social, poesía también de la emoción.

Pero para conocerla aún más, quisimos preguntarle a algunos de los miembros que la están acompañando en esta andadura, en este nuevo poemario. Les hicimos la misma pregunta, quisimos saber lo que consideraban de Sara Herrera tanto la editorial “La bella Varsovia” como María Melero Mora, autora de la portada, y Daniel López García, gran conocedor de la obra y presentador del poemario.

La editorial “La bella Varsovia” nos contestó: “Yo prologué el primer libro de Sara “La selva en que caí”, que publicó Torremozas, y edité también otra de sus primeras obras “Sin cobertura”. Después he continuado leyendo sus libros, claro, hasta este último “Hombres que cantan nanas al amanecer y comen cebolla”, que me llegó como un manuscrito con otro título. De la poesía de Sara admiro muchos aspectos. Uno de ellos, la claridad de las ideas: creo que detrás de cada uno de sus libros hay una fuerte reflexión, una rotunda reflexión sobre qué se quiere decir y cómo se quiere decir. Muchos escritores se enfrentan al poema confiando en la iluminación o en la inspiración, pero Sara entiende la escritura —o eso percibo— como un hecho matérico, casi físico. Admiro el diálogo que establece con sus referentes, la búsqueda de su propia genealogía literaria, el trabajo riguroso con el que cada poema crece en cada libro y cada libro crece conforme el poema avanza. Se trata de una poeta que escribió con una voz propia desde su primer libro, y que ha sabido depurarla obra a obra”.

María Melero fue la encargada de hacer la portada del libro. Podemos ver una Judith moderna, a la que Sara dijo que ilustra muy bien lo que transmite el libro: a veces es necesario cortar con eso que nos agarra y quita la libertad, comentaba.Hombres que cantan nanas al amanecer y comen cebolla

María, presente en la presentación del poemario, nos contestó a nuestra pregunta: “No conozco bien a Sara, pero lo que puedo decir de su trabajo es, que aunque ya antes había leído poesía, es de las pocas que ha conseguido emocionarme con ella. Pienso, desde mi humilde opinión, que escribe sobre cosas muy cotidianas de una forma muy sincera y eso me pareció genial. Yo sólo puedo decirte que nos soy un experta, pero sólo se que me emocioné y supongo que eso me bastó para enamorarme de su trabajo. Al menos de este último libro.”

Daniel López, realizó un detallado análisis de “Hombres que cantan nanas al amanecer y comen cebolla”. Fue el encargado de presentar a Sara Herrera, analizar brevemente sus poemas, mientras la poeta recitaba los poemas que se nombraban. Daniel López comentaba que podíamos encontrar dos senderos poéticos, en el mismo libro, diferentes pero entrelazados, dos dimensiones. Por un lado, hay una poesía personal, por otro lado, hay una poesía social, ética y política. Este libro, dice Daniel, contiene poemas que enlazan con la obra anterior de Sara y, en la segunda parte, versos que muestran otro estilo, más arriesgado.sara herrera

Daniel nos contestó a nuestra pregunta: “Sara Herrera Peralta suele decir que no escribe pensando en el lector, que escribe para sí misma. Y sorprende esta afirmación, cuando uno como lector asiste a la capacidad de comunicación de su poesía, encontrando un espacio propio en ella. Con un estilo sencillo y un lenguaje directo propio de la esencia de los hechos y las cosas, que brilla por su sinceridad y su música profunda, la poeta apunta hacia un grado máximo de inteligencia con un claro referente en la poesía de Wislawa Szymborska. De esta forma, Sara Herrera Peralta desde una condición que parte de lo femenino singular consigue cavar muy hondo a través de esas grietas humanas, y esboza una mirada que aspira a lo universal, calando en la abigarrada existencia del conjunto de mujeres y hombres.”

Y qué mejor forma de terminar de conocerla que leyendo uno de los poemas del libro “Hombres que cantan nanas al amanecer y comen cebolla”. Poema que realza la belleza que transmite la poesía de Sara Herrera. Pero recordad: si hubiera más poesía en el mundo, seguro que sería mucho más bello“.

LOS MONSTRUOS ASTRONAUTAS
(Para Claudia)

Por la noche todos los ojos
son los ojos del extranjero,
del hombre del cuerpo y la mitad.

Por la noche las estrellas son las mismas
en Uganda y en Helsinki,
es el estado de ánimo el desajuste.

Los relojes nos sostienen
mientras alguien cercano nos pregunta
si hemos visto alguna vez
el cielo  rojo o blanco
en un mismo momento,
y el hombre dijo no.

Después una mujer continuó diciendo
que una vez vio volar a un tigre,
pero nadie la creyó.

El anciano levantó la mano
y dijo yo sí, yo he visto a mis antepasados
caminar entre los astros.

Nada fue creible y llegó la niña.

 Con el oso colgando de la mano
dijo veo planetas, veo monstruos
y otros objetos de peso,
papá me cuenta cuentos y mamá a veces
llega a tiempo si no trabaja mucho.

La mujer y el hombre y el anciano
miraron la niña y asintieron.

 Así también se es feliz.