“Quiero votar”

Tribuna libre de José Antonio Hierrezuelo

Como ciudadano español, orgulloso de serlo, que cumple o intenta cumplir las leyes, exijo votar, que también es una forma de cumplir la ley. Quiero levantarme el domingo, vestirme de tal y salir de casa para votar. Quiero saludar al vecino a quien siempre le toca por sorteo presidir una mesa. Conversar con el guardia civil que pacientemente espera el cierre del colegio electoral y el escrutinio. Pasar revista a los representantes a modo de interventores o apoderados de uno u otro partido. Coger mi papeleta y sin disimulo mostrar a quien voto. Ese secretismo no va conmigo. Además, quien me conoce sabe a quienes no voto.

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Foto de Celia Atset.Diari ARA.

Quiero ser un ciudadano normal en un país normal que desde el 20 de diciembre se ha convertido en bastante anormal. Quiero vivir en un país con un gobierno que gobierne y no con un proyecto imposible para gobernar. Quiero sentirme más español sin una clase política perdedora que marea la perdiz y cuya única ambición es un sillón presidencial o ministerial.

Es tan paradójico lo que sucede en España: el partido ganador es el único que no puede gobernar, mientras que el partido perdedor quiere coger el poder a toda costa, incluso vendiendo a su familia, que es lo que ya le falta.

Quiero votar. Y quiero hacerlo ya. Este fin de semana si fuera posible. Sin necesidad de campaña electoral. Quince días para pedir el voto, aunque desde finales de diciembre los partidos llevan haciendo todo lo posible para que no entren ganas de votarles. Si una campaña sirve para conocer programas e intenciones de los partidos, en estos meses postelectorales todos se han retratado. Y de qué forma.

Ardo en deseos de conocer el escrutinio final. De ver quién gana, quién pierde o quién empata. Aunque, a la postre todos ganan y hacen historia, como la que Pedro Sánchez aseguró haber hecho la noche del mayor batacazo electoral de la historia socialista.voto elecciones 2

Los más puristas, ortodoxos o los que se arrogan el título de más demócratas aseguran que otra cita electoral sería lo peor para España. Un desastre, vamos. Dicen que sería un dispendio – unos 200 millones de euros – de dinero público. Son los mismos que proclaman un incremento del gasto público. Qué contradicción. Esos 200 millones es dinero que entra en la economía productiva y significa ingresos para empresas de marketing, imprentas o, por ejemplo, merchandising. Luego, no sería tal dispendio.

Por eso, quiero votar ya. Porque sería muy difícil soportar varias semanas más de declaraciones de unos, réplicas del otro, teatrillos de algunos o puestas en escenas de todos, sin que nada de eso esté sirviendo para mejorar la vida de los españoles. Qué cansancio tengo.

Quiero votar y quiero que se respete el resultado de las elecciones. Que el partido que más votos saque, gobierne. Y que el resto de formaciones, coaliciones o grupúsculos acepten los resultados. Que  los perdedores formen parte del cuerpo de la muy digna y supuestamente leal oposición y que se comporten como tal, no como gobernantes sin gobierno ni rumbo.