“Blas Infante quería una Andalucía digna” 

“El padre de la patria andaluza reivindicaba lo que hoy en día, un siglo después, seguimos reclamando”

Si yo fuera Blas Infante, del que dicen que es el padre de la patria andaluza, no permitiría tanta palabrería fácil sobre el ilustre notario de Casares, fusilado en la Guerra Civil por el bando sublevado. Habría pegado un golpe sobre la mesa y mandado a paseo a buena parte de la clase política que se cree heredera de su legado político.
Blas Infante

Blas Infante es hoy por hoy un personaje histórico tan insignificante, que para qué. Su figura ha sido manoseada, vilipendiada, despreciada, aprovechada, prostituida, denigrada, difamada y ofendida. Tanto, que algunos de la clase política quieren expiar sus vergüenzas haciéndole homenajes. Uno, por la fecha de su nacimiento, y otro, por la de su fusilamiento.

Durante esta semana el homenaje fue en el Parlamento de Andalucía. 131 años de su nacimiento en Casares (Málaga). En agosto, será en la carretera de Sevilla a Carmona, donde fue fusilado hace 80 años. En ambos actos, y viene sucediendo año tras año sin que nadie se ruborice, todos nos convertimos fieles de Blas Infante. Todos somos más andalucistas que el propio supuesto padre de la Patria Andaluza, si es que éste llegó a ser andalucista, porque ser sólo era andaluz.

Los de izquierdas dicen que Blas Infante era de izquierdas. Los de derechas no dicen, pero niegan que fuera un amante de la revolución proletaria. Los nacionalistas proclaman que era andalucista, aunque el andalucismo empezó a funcionar treinta y tantos años después de su fusilamiento con aquel romántico intento por nombre ASA. Tampoco era independentista, por mucho nacionalista andaluz despechado que se empeñe en ello. Jamás se alineó con las tesis bolcheviques, por entonces imperantes.

Todos son de Blas Infante. Hasta Ciudadanos de Albert Rivera se une a la causa. Más manoseo a su figura. Y digo figura, porque me juego el café a que ninguno de los que se dan golpes de pecho defendiendo al notario de buena posición económica y social durante la II República han leído jamás su obra. No saben qué pensaba. Es más no tienen la menor idea de qué Andalucía quería. Pero, eso sí, todos son muy de Blas Infante.

Si los poderes públicos andaluces, es decir la Junta de Andalucía y el partido que desde siempre la gobierna, el PSOE, estuvieran convencidos de Blas Infante, el padre de la patria andaluza no estaría relegado a menciones didácticas en los colegios una semana antes del Día de Andalucía.

Es más, amigo lector, le propongo un reto. Pregúntele a cualquier mozalbete incluso con buenas notas, quién es Blas Infante. Con un poco de suerte contesta que el padre de la patria andaluza… y muy poquito más.

Confieso que debo ser de los pocos que ha leído a Blas Infante, a pesar de que su obra estrella ‘El Ideal Andaluz’ es difícil de entender. Y mucho más aún trasladar la situación económica y social de la Andalucía de principios del siglo XX a la actual. Pero puedo asegurar que Blas Infante quería una Andalucía digna, que los trabajadores fueran tratados dignamente, que desapareciera la pobreza estructural de los andaluces y que éstos tuvieran acceso a la educación y la cultura. Y que esta tierra contara con medios productivos distintos a los del campo. Más o menos lo que hoy en día, un siglo después, seguimos reivindicando los andaluces. ¿Le damos más homenajes?