Amancio Ortega y la envidia

“La lista Forbes asegura que el español es el más rico del mundo, en dura pugna con Bill Gates”

La revista Forbes, esa en la que a buen seguro nunca apareceré, ha publicado la lista de los ricos más ricos del no tan rico mundo en el que ricamente viven algunos. En ella se asegura que el español Amancio Ortega es el más rico del mundo, en dura pugna con Bill Gates. Jamás pensé que la ropa, la moda, compitiera con la informática y el mundo virtual. Pero así son las cosas. Microsoft versus Zara, Zara Home, Pull&Bear, Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius o Uterque. O lo que es lo mismo Microsoft se codea con el Grupo Inditex, en el que manda Amancio Ortega. Algún mérito tendrá.

Amancio Ortega
Amancio Ortega

Reconozco que me da absolutamente igual quien tiene más o menos dólares, euros, yenes,  rublos o acciones. Pero lo que he podido leer en las redes sociales me indigna. Porque somos un país mísero lleno de envidiosos, y sálvese quien pueda. Napoleón, sí el Bonaparte, lo tenía muy claro: “La envida es una declaración de inferioridad”. Estoy con el gabacho.

De repente aquellos que reniegan de Dios acuden a la biblia aludiendo a aquello del evangelista Marcos. Ya saben… es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos. A día de hoy, es más fácil la entrada de un camello en la cárcel. Igualmente es más fácil que un envidioso entre por el ojo de una aguja. Obviamente por inferior.

Otros que se pasan el día exigiendo puestos de trabajo, estallan contra el rico de Amancio Ortega porque es eso, rico. Y porque da puestos de trabajo. Unos 78.000 en todo el mundo. También dicen que paga mal a sus trabajadores, que éstos no tienen derechos y que se siente explotados.

Estos que aluden a determinados derechos, en su inmensa mayoría ubicados en la izquierda política y sociológica, dejan en muy mal lugar a los sindicatos y al único partido de izquierdas, el PSOE, que ha gobernado España. Lo digo porque si los trabajadores de Inditex están explotados, no tienen derechos y no cobran lo que deben, para qué están los sindicatos. Espero que no sea sólo para cobrar la subvención pública y hacer política contra el que manda. Y hacer política con mayor intención si el que manda, por mandato popular, es el PP.

Son los mismos que se rasgan las vestiduras reclamando una auténtica sanidad pública y de calidad. Me apunto a eso. Pero da la casualidad que ese ogro que maltrata a las personas por nombre Amancio Ortega ha regalado a los andaluces usuarios de la sanidad pública – entre los que me encuentro – 40 millones de euros para que la Junta adquiera 25 aceleradores lineales para administrar radioterapia a los enfermos de cáncer de Andalucía.

Es decir, que la sanidad pública de Susana Díaz, a la sazón presidenta socialista de la Junta de Andalucía, necesita de un empresario malo, muy malo, explotador donde los haya para que los enfermos andaluces de cáncer puedan recibir una mejor atención.

El regalo, a cambio de nada, probablemente jamás sea agradecido por quienes desde la envidia más cochina critican al empresario, quien a lo mejor ya tiene más fácil entrar en el reino de los cielos, aunque ese cielo sea suelo tangible. Ojalá en España hubiese muchos empresarios como Amancio Ortega. Qué harían los descerebrados envidiosos de las redes sociales.