¿Quién es responsable del bloqueo municipal?

Artículo de Opinión de José Mejías, de Ganemos Jerez, sobre la situación económica y política del Ayuntamiento

Al habla el Interventor Municipal

El incumplimiento del Plan de Ajuste por parte del Gobierno municipal, en solo 6 meses de 2016, podría alcanzar un desfase de 6,5 a 7 millones de euros, básicamente por la vía del gasto. Esta cantidad supera con creces la que hubiera ingresado el Ayuntamiento con la aprobación de las ordenanzas fiscales a lo largo del todo el año 2017 (4,5 millones). Expresado de forma más coloquial, si estas cifras se confirman, el Ayuntamiento se “pulirá” en 6 meses lo que hubiera ingresado de más en año y medio debido al incremento en la ordenanzas fiscales. ¿Quién afirma eso? ¿Ganemos Jerez? No. Lo refleja el Interventor Municipal en su informe de 31 de octubre sobre el Plan de Ajuste, publicado el pasado viernes en el Portal de Transparencia.

Ganemos Jerez lo venía avisando. Los datos

Desde mediados de septiembre Ganemos Jerez lo viene alertando, aún sin datos concretos en la mano. En el Pleno Municipal de 24 de octubre, tras dos meses sin poder celebrarse, recalcó que uno de los motivos de su negativa a votar las Ordenanzas Fiscales era el incumplimiento del Plan de Ajuste, que en su día votó responsablemente por ser una imposición y un chantaje del  Ministerio de Hacienda. Los datos aportados por el Informe de la Intervención Municipal son mucho más dramáticos y demoledores de lo que parecían.

Resumidamente. Se ha puesto en marcha una sola medida en materia de ingresos de cinco que estaban contempladas en 2016 —el incremento de recaudación del IBI por el cambio entre el régimen catastral urbano y rústico—, 600.000 euros respecto a los 1,5 millones previstos en el conjunto de medidas. En cuanto a gastos, el ahorro estaba previsto en 5,6 millones y solo hay constancia fehaciente de la aplicación de tres medidas de las doce contempladas. El interventor reconoce que sobre la mayoría de estas medidas el Departamento Económico Municipal no ha proporcionado información alguna. La desviación del ahorro en gastos podría alcanzar alcanzar a estas alturas los 5 millones de euros.

Teniendo en cuenta además, que el desahorro por la reincorporación de los afectados por el ERE municipal se cifraba en 2016 en 2 millones. Es decir, el incumplimiento en la reincorporación de los 116 trabajadores del ERE no solo se ha cargado la posibilidad de prestar y reforzar importantes servicios municipales sin incrementar el techo de gasto, sino que ha servido para financiar parte de los incumplimiento del Plan de Ajuste, actuales y futuros. El Interventor calcula que las necesidades de financiación adicionales en lo que queda de 2016 serán de 5,17 millones de euros.

Quién bloquea el Ayuntamiento y desde cuándo

Por la vía del gasto, el Ayuntamiento ha incumplido el Plan de Ajuste en tan solo 6 meses. Esto viene a ser 1,5 veces el dinero que podría ingresar en todo 2017 si se hubieran aprobado las Ordenanzas Fiscales. ¿Quién está bloqueando de manera grave y desde cuándo la actividad económica municipal?

El bloqueo y el desfase económico no lo va a provocar en 2017 la no aprobación de las Ordenanzas Fiscales, sino que se viene gestando desde el inicio del Plan de Ajuste —en junio pasado— por su flagrante incumplimiento, como así refleja nítidamente el informe del Interventor Municipal. Dándose la circunstancia, además, que las medidas que sí se han cumplido no han supuesto un gran esfuerzo atribuible al día a día de la actividad municipal o de la política del Gobierno. El principal ahorro ha venido por la reclasificación de fincas en los regímenes urbanos y rustico (IBI), por el ahorro de intereses de sentencias judiciales financiada por el Ministerio de Hacienda, que venía de 2015, por la aplicación legal de reducción de cotizaciones sociales de los funcionarios y por la reducción de la estructura de Gobierno y corporación municipal (una medida exigida por Ganemos al inicio de la legislatura).

Las Ordenanzas Fiscales están en un marco determinado: el Plan de Ajuste municipal y su traducción en el Presupuesto. La mayor parte del Plan de Ajuste se guardó en un cajón, y el Presupuesto de 2016, pudiendo estar aprobado en julio, ha sido víctima del incumplimiento de dicho Plan de Ajuste; ambos, Plan de Ajuste y Presupuesto, fueron rehenes del incumplimiento de la reincorporación de los afectados por el ERE municipal, porque así lo quiso y lo planificó la alcaldesa.

La paradoja. ¿Por qué incrementar los ingresos no permite resolver los problemas de gasto?

Hay que subrayar una idea que es “contraintuitiva”. El sentido común nos podría decir que si tenemos más ingresos podremos gastar más, sin embargo, la aprobación de las Ordenanzas Fiscales y del incremento de ingresos que ello supone no ayuda a solventar problemas de gasto en el Ayuntamiento. Sorprende, pero es así. El incremento del IAE en 2017, o la supresión de las bonificaciones, no va destinado al gasto (servicios sociales, transportes, colegios o a los barrios), sino que iría a mejorar, a largo plazo, la situación financiera municipal, es decir, a eliminar deuda e intereses de deuda. Y sería lógico contribuir al reequilibrio futuro de las cuentas municipales, si además por el camino vamos auditando y reestructurando la deuda, siempre y cuando el resto de medidas de Plan de Ajuste y Presupuestarias se hubieran cumplido.

Ese incremento de ingresos que suponen las Ordenanzas Fiscales a corto plazo, en los próximos 10 años nunca iría destinado a incrementar el gasto. Porque el Ministerio de Hacienda, tenga el Ayuntamiento los ingresos que tenga, obliga a recortar el 5 % del gasto en los capítulos 1 y 2 (Personal y Gasto Corriente), que es lo que no se está haciendo, como constata el informe del Interventor Municipal. Solo mediante el cambio de prioridades en el gasto podrían atenderse otras necesidades, como ha demostrado Ganemos con sus propuestas al presupuesto de 2016, aceptadas en primera instancia por el Gobierno a través de su delegado de Economía y que más tarde incumplió por la vía de los hechos, dejando prorrogado el Presupuesto de 2015 hasta el límite. Si no podemos incrementar globalmente el gasto, sí es posible priorizar el gasto social y los servicios básicos frente a otros más prescindibles. El Gobierno lo sabe bien, pero como improvisa, trabaja sin coordinación ni criterio común y sin cabeza, no puede priorizarse nada.

La pelota en el tejado del Gobierno

El Gobierno está paralizado, lento de reflejos. Si hubiera asumido su responsabilidad política habría dado tiempo a aprobar las ordenanzas fiscales hasta en los primeros días de noviembre. Tampoco quiso. Ganemos así lo manifestó en el Pleno del día 24 de octubre, pero no ha sido así. Para Ganemos ha sido un trago difícil no poder votar una medida como es el incremento de IAE que creemos proporcionado y justo. Pero no nos vamos a hacer trampas al solitario. ¿Cómo podemos poner más dinero en manos de un Gobierno que gestiona de esta forma? Dinero que además, como se ha comentado con anterioridad, no resuelve el problema del gasto.

El Gobierno ha venido diciendo, y lo ha repetido públicamente, por activa y por pasiva, que tiene margen hasta 31 de Diciembre de 2017 para modificar y justificar el cumplimiento del Plan de Ajuste sin que requiera autorización previa del Ministerio. Cuanto antes asuman la alcaldesa y este Gobierno sus responsabilidades políticas, antes nos pondremos entre todos a enderezar este barco a la deriva. Es perfectamente viable que esa falta de ingresos en 2017 se corrija para 2018, y que podamos aprobar esas Ordenanzas Fiscales.

La falta de ingresos de 2017 puede compensarse con un ligero incremento de las restantes medidas de ingresos prevista en el Plan de Ajuste y así cumplir el objetivo de 71.500.000 euros de ingresos acumulados en 2026. Meter miedo, asustar a la gente o tratar de responsabilizar a los demás de tener que tomar medidas por la vía del recorte no es honesto, porque en ese terreno ya estaban definidas y pactadas las tareas, lo que sucede es que el Gobierno no las ha cumplido.

No es asumible seguir ni un solo día más con un Gobierno que actúa de esta manera, donde la improvisación y las operaciones de imagen son la norma para tratar de ocultar la descoordinación, el descontrol y la falta de norte político.