Bohórquez en La Maestranza con el rejón de la palabra

El rejoneador jerezano hace un recorrido por su carrera profesional en el Salón de Carteles

Fermín Bohórquez  ha intervenido en un encuentro con la afición en el Salón de Carteles de la Maestranza de Sevilla. Ha sido un acto enmarcado en el ciclo que un año más  se ha organizado por la asociación Aula Taurina, la cual está desarrollando una labor importantísima en la divulgación y defensa de la tauromaquia. Miguel Serrano, director de Aula Taurina, abrió el acto, con una justificación de la presencia del caballero jerezano en lo que calificó de lección magistral.

Emilio Trigo, que escribe en Cultoro, inició el diálogo con el rejoneador mediante una reseña biográfica, destacando las fechas de debut en público, en Santander, de alternativa, en Jerez, y de confirmación, en Madrid; siguió con una reflexión sobre la forma o estilo de su rejoneo, cerrada con el recuerdo de su retirada en Jerez el año 2015. La primera pregunta estuvo dirigida a la evocación de su padre, respondida con la afirmación de que él fue con quien tuvo mayor competencia el ponente de la lección magistral. Igualmente, aseveró que, tras vivir la vida con intensidad, la decisión de acabar su carrera la tomó cuando creyó que no podía decepcionar a sus seguidores, imitando en eso a su tío Álvaro Domecq.

Por un momento se pasó a contemplar un vídeo con el resumen de algunas faenas a caballo desarrolladas por Fermín en diferentes plazas durante la temporada 2015, última de su carrera. Luego continuó la exposición, que incluyó algunas confidencias. Así, dijo que tras la retirada es posible que participe en algún festival, dado que va a seguir con su cuadra intacta, aparte de que la fiesta necesita el apoyo de todos y él va a estar dispuesto a ayudar y ni siquiera va a esperar a que vengan a llamarlo.1 Los ponentes

Recordó los tiempos de sus primeras épocas, cuando no era difícil dar en cualquier sitio una corrida de rejones, porque había mucha competencia y se contaba con apoderados que daban la vida por su rejoneador. Luego se hizo un poco monótono y subieron los precios, con lo que bajó el número de corridas de cada uno. Ahí se mostró partidario de la modalidad de corrida con cuatro rejoneadores, cerrando con dos toros por colleras, porque así se puede ayudar a rejoneadores de cuadras reducidas. Entiende que hoy se torea más limpio pero eso no es torear mejor.2 Vista de la mesa b

Justificó por qué no ha sido muy partidario de practicar la suerte del quiebro, dado que entiende que lo bueno es dar el pecho y no engañar al toro, aunque admiraba la forma en que Joao Moura lo practicaba. Recordó a Ángel Peralta, que una vez le elogió su toreo con temple absorbiendo la embestida del toro, y alabó los tiempos de Los Cuatro Jinetes del Apoteosis, que permitieron dar paso a la siguiente época de nuevos rejoneadores, de los que algunos están en activo, entre los que se incluye. De la rivalidad con Hermoso de Mendoza, recuerda que era él quien manejaba la competencia y nunca dijo no a ningún compañero. Trigo apostilló que efectivamente al despedirse de Sevilla, el año pasado, aceptó el cartel que le propusieron sin objetar a los componentes del cartel ni al ganado.

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Sobre su despedida en Zaragoza, resaltó que esa ciudad no fue elegida por ser la última feria sino porque allí ha tenido muchos triunfos a lo largo de su carrera. La plaza de Madrid fue donde se forjó y donde salió seis veces por la Puerta Grande; de ella valora su runrún del público, algo que contrasta con el silencio de Sevilla. Hubo una referencia especial a la despedida de Jerez, con un mano a mano con Hermoso y los brindis a los rejoneadores retirados.4 Con El Pío

Lugar importante tuvo el repaso a los nombres de los caballos con los que ha recorrido los cosos españoles. Destacó a Marismeño, Triunfador y Sinfonía. Buscaba el caballo que diera muletazos y retuviera al toro en el encuentro, sin llegar al contacto. En cuanto al público, considera que el de antes era más crítico y exigente que el de ahora. Sobre las faenas, buscaba que no fueran largas sino intensas; además, el toro debe llegar vivo a la muerte. En cuanto a la definición de su estilo nunca entendió que se le calificara de campero, puesto que a él le gusta más la doma clásica que la vaquera; en cambio, sí aprecia que se considere que haya marcado un estilo, el de Fermín. Recuerda que en Campo Pequenho, donde sólo se aplaudía, fue el primero que levantó olés. También recuerda el buen ambiente que tuvo siempre en Francia e incluso en Navarra, de donde es su primera peña. Sobre la situación actual del toreo piensa que es un momento delicado, en el que hace falta el compromiso de todos. El torero lo que debe hacer es torear y no meterse en discusiones. Si no se para, esto sigue, pero en donde paren los toros (como en Barcelona) va a ser difícil la recuperación.5 Con el cronista

Tras estas reflexiones se pasó a un animado coloquio con el público asistente, entre el cual estaban el ganadero Carlos Núñez y un personaje especial, El Pío, que recordó sus viajes coincidentes con los del protagonista, al que calificó de caballero en la plaza y en la calle, felicitándolo por su retirada y deseando que siga ayudando a la afición.  Fue, en resumen, una lección de un profesional y un repaso a una carrera muy importante, cuyo testimonio sonoro ofrecemos en el audio que acompaña a estas líneas.

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