Aurelio Romero, por la puerta grande

Carta de Aurelio Romero Cuquerella a su padre

Por la puerta grande, en su mejor momento, como los grandes toreros, y tras una intensa y fructífera carrera política, cuelga los “trastos” un gran político y una gran persona. Ha toreado, sin renunciar a nada, en todas las plazas, todos los toros y con todos los compañeros. Siempre con la máxima entrega, honradez, respeto hacia todos y con toda la verdad por delante.

Empezó con una “portagayola” cuando nadie quería torear el toro de la política, frenando una brillante carrera como abogado. Allanó el camino y dio la “alternativa” a muchas jóvenes promesas, hoy “toreros de primera fila”, dándoles ejemplo e impartiéndoles sabiduría. Apoyó a compañeros en sus momentos difíciles, sin esperar nada a cambio y dándoles muchas veces “sitio” a su costa.

Sufrió los momentos más duros cuando amigos suyos dejaron sus vidas con tremendas “cornadas” a las que él también estuvo expuesto. Era un maestro de torear al natural, despacio, de frente y sin engañar a nadie.

Por último, y más importante, tuvo el reconocimiento y cariño de todo su “público”, todos los ciudadanos, sin distinción, a los que les entregó todo su tiempo y su trabajo. Faena de dos orejas y rabo. ¡A ver quién le supera!

PD: Todo esto no hubiera sido posible sin el apoyo, cariño y comprensión de su mujer, mi madre, que pasó muchas noches “en vela” esperando su regreso a casa tras sus faenas políticas. Muchas gracias y todo el reconocimiento a ella también. Un beso.