Mercadona no readmite a las dos despedidas por comerse un saladito

El precio de los snacks que se iban a tirar a la basura era de tan solo 15 céntimos

Dos empleadas de Mercadona demandan a la empresa por lo que ellas consideran un “despido improcedente” y piden su “readmisión” en la cadena de supermercados.

La historia la contaba en exclusiva Mira Jerez el pasado 6 de julio. Ambas aseguran que se comieron un ‘saladito’ cada una que se iba a tirar a la basura, lo que va “en contra de las normas de la compañía” por lo que es considerado una “falta muy grave”, como indica la carta de despido.

Según las afectadas, Antonio Ortega, el graduado social que lleva el caso, “recibió una llamada de Mercadona pidiendo varios días para negociar” pero Ángeles García Perles y Patricia Cecilia Román alegaban a este medio que el “tiempo de espera ya ha acabado, sin acuerdo, sin readmisión y parece ser que sin indemnización”.

Patricia denuncia una historia similar a la de Ángeles, pero ella ha estado “con tratamiento médico en cama, con antidepresivos”. Ayer lunes, ambas volvieron a la puerta del supermercado, donde las acompañaban CNT y algunos familiares para manifestar lo que ellas consideran “una injusticia”.

Mira Jerez se ha vuelto a poner en contacto con Mercadona, que la pasada semana únicamente declaraba que el despido “es procedente”, pero en el día de hoy no hemos recibido otra respuesta. La coordinadora del supermercado no ha querido hacer declaraciones de lo sucedido.

Si es cierto que ambas trabajadoras reconocieron a este medio que conocían la cláusula que les impide ingerir o apropiarse de cualquier producto de la tienda aunque se vaya a desechar, pero alegaban que “lo hicimos sin pensar”.

Hay que recordar que “un ‘mini saladito’ tiene un precio de 0.15 euros” y que aseveran que se “iba a tirar a la basura, ya con el supermercado cerrado al público”.

Mercadona Despedidas 2

Ambas reciben a diario el apoyo de los clientes que acuden a hacer sus compras en el establecimiento, uno de los motivos que le ha ayudado a Patricia a “salir de la cama, levantar ánimos y luchar” por lo que creen que es “injusto”. Rompe a llorar una y otra vez cuando cuenta su versión de lo ocurrido a los viandantes que se interesan por su situación al ver los carteles reivindicativos con los que cada tarde, desde ayer, se van “a poner en la puerta a luchar pacíficamente”.

Ninguna esperaba que esta situación “llegara hasta tal punto y se quedara en un simple toque de atención”. Ángeles es madre soltera y Patricia, divorciada. Ambas tienen hijos a su cargo. No saben como van a afrontar esta situación y solo piden que se “haga justicia lo antes posible”.