“Ocho apellidos catalanes”

Tribuna Libre de José A. Hierrezuelo

No lo es. Sólo podría pensarlo y justificarlo alguien con la mente tan retorcida como la mía. No me negarán que la situación es lo más parecido a una campaña de marketing y de lanzamiento de un producto al mercado. Formalmente no lo es, aunque lo parezca.

El próximo 20 de noviembre, día de alegría para muchos – fecha de la muerte de Franco y del ascenso de Rajoy al Gobierno – se estrenará la producción cinematográfica española ‘Ocho apellidos catalanes’. Obra del séptimo arte en la que participan actores de la talla de Dani Rovira, Carmen Machi, Clara Lago o, entre otros, Karra Elejalde. Actores que también protagonizaron el filme ‘Ocho apellidos vascos’, cinta igualmente española y que ha pasado a la historia por ser la que más dinero ha recaudado en las salas comerciales de todo el país.

Estoy convencido de que la película a estrenar el 20 de noviembre será un éxito artístico y comercial. Pero los ocho apellidos catalanes que han motivado esta sopa de letras no corresponden a actores. Aunque actúan e incluso sobreactúan. Son capaces de hacer comedia, drama, acción, western,  suspense o terror. Incluso porno con tal de tener un papel. Y si es posible, protagonista.

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Actores son aquellos que enfundados en un papel determinado son capaces de transmitir sensaciones para que los espectadores no pierdan la atención. Y estos ocho lo consiguen. Pero no en salas de cine. No. Sino en informativos de televisión, emisoras de radio, portadas de periódicos, agencias de noticias, redes sociales, bares, tiendas, peluquerías y demás espacios de debate y cotilleo.

Son políticos. Y son más de ocho. También son catalanes. Como actores son de muy bajo nivel, entre otras cuestiones es que sus papeles no gozan de credibilidad. Su escenario son las series b, en las que no se exige al reparto tanto nivel. No les llegan a los Rovira, Machi, Lago o Elejalde ni a la altura del tacón.

La producción ‘Ocho apellidos catalanes’ está generando expectación, en buena medida por los referentes previos de los apellidos vascos. Pero, sobre todo, por el jaleo que están montando ocho y más de ocho catalanes metidos a políticos y cuyo único fin es tirar a los catalanes, y al resto de españoles, por un precipicio. Y lo están consiguiendo. En la película, Cataluña es independiente.

Mas es la estrella de un reparto con Forcadell, Romeva,  Munté, Junqueras, Homs, Colau y Baños, quienes se han tomado muy en serio el papel independentista. Querían que Cataluña fuera protagonista en una cinta llamada España, y lo están logrando. Tanto, que parecen estar promocionando el film dirigido por Emilio Martínez Lázaro. Que suene y suene Cataluña, a ver si nos dan un Oscar. No aceptarían un Goya. Es español.

La diferencia, que las películas son ficción. Y aunque el argumento sea angustioso, cuando se encienden las luces de la sala se sabe que todo ha pasado. Artur Mas y sus secuaces están protagonizando escenas de terror. Un filme que nadie quiere ver, pero que se proyecta a todas horas.

Afortunadamente, en todas las películas, incluso en las malas, siempre ganan los buenos. Y éstos son ahora los que no quieren rupturas. Como en las del Oeste, siempre triunfa la ley, aunque sea la del más fuerte.