“Tonto es el que hace tonterías”

Tribuna Libre de José A. Hierrezuelo

Siempre he pretendido tratar con sumo respeto a todo ser humano. Así me educaron. Incluso a los políticos de uno y otro lado. Pero, hay veces, que me puede el subconsciente. Respiro profundo, cuento hasta 10 y a pesar de ello… no me puedo reprimir. En esos críticos momentos recuerdo una frase mítica de la no menos mítica película protagonizada por Tom Hanks y ganadora de seis Oscar de Hollywood, ‘Forrest Gump’: ¡Mi mamá dice que tonto es el que hace tonterías!

No me negarán que es una tontería mayúscula que un ayuntamiento celebre bautizos civiles o comuniones igualmente civiles.  No hace falta que lo diga la madre de Forrest Gump. Ni la mía. Si tonto es el que hace tonterías, el alcalde o concejal que haya decidido incluir en la carta de servicios de ese consistorio la celebración de sendos tipos de ceremonias ya tiene adjudicado un calificativo. Peyorativo. Los ciudadanos no nos merecemos estar gobernados por gente que hace tonterías.

Según el diccionario, bautizar es administrar el sacramento a alguien. Y los sacramentos son cosas de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. No de los ayuntamientos. Estos disponen de ordenanzas. Luego debo suponer que en los bautizos civiles el regidor de turno le impondrá las ordenanzas municipales a los recién nacidos. Pero, qué ordenanzas. Las fiscales, de movilidad, quizás las de ocupación de Vía Pública o la de Parques y Jardines. ¿Las eligen los padres? ¿Lo deciden en Junta de Gobierno?

o-FORREST-GUMP-facebook

Una comunión es un acto religioso. De carácter familiar. La comunión la hacen niños y niñas de familias católicas. Muchas veces la hacen por aquello de los regalos. Otras familias quieren que la hagan por el qué dirán, o por tener un álbum de fotos con el niño vestido de almirante de la mar océana o de princesita de cuento. Ya se sabe que la práctica religiosa está en cuestión. Nadie, ni el mismo Papa Francisco, obliga a ninguna familia a que sus niños hagan la comunión. La hacen o no la hacen. No hay debate social al respecto. Tanto respeto merecen unos como otros.

Sin embargo, algunos ayuntamientos gobernados curiosamente por la izquierda, como el batiburrillo  – PSOE, IU, Podemos, PA – de Rincón de la Victoria (Málaga), proponen comuniones civiles. Algo que nadie pedía. Ni pide. Aquellos que no se sienten católicos, no apuntan a los niños a catequesis. No creo que la comunión civil colme sus convicciones agnósticas o ateas. Pero como la comunión es sinónimo de Iglesia, a zurrar al clero. Últimamente está muy de moda.

Los ayuntamientos, desde hace años, celebran ceremonias de bodas civiles. También lo hacen los juzgados. Y tras las últimas reformas legales, los notarios. Pero ningún magistrado ni fedatario público celebran bautizos o comuniones civiles. ¿Por qué? Primero, por sentido común. Y, también, porque el matrimonio es un derecho de los ciudadanos, independientemente de su credo religioso. El bautizo o la comunión es un derecho sólo de aquellos ciudadanos que pertenecen a la Iglesia Católica.

A este paso, y por aquello de que tonto es el que hace tonterías, algunos ayuntamientos crearán una ordenanza en la que además de los bautizos y comuniones civiles incluyan la confirmación civil. Y, por qué no, misas civiles todos los sábados, domingos y fiestas de guardar. Todo sea por cobrar una tasa. Menuda tontería. Qué razón tenía la madre de Forrest Gump.