No pasa nada

En este país por nombre España – o lo que de la misma queda – hemos perdido la capacidad de asombro. Por qué. Porque nunca pasa nada. Y eso que pasan cosas, cosas y cosas, aunque a la postre nunca pasa nada. No hay que escudriñar en los rincones más escondidos de los periódicos, ni bucear con profusión por el virtual mundo informativo de internet. Tampoco hace falta escuchar la ‘Pirenaica’. Pero pasan cosas que a buen seguro no suceden en otros países con el mismo nivel de desarrollo. Incluso en naciones en vías de desarrollo. Será que no tenemos arreglo.

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Viene esta perorata a colación de la impunidad con la que algunos se toman el respeto a las leyes, a quienes las dictan, las promulgan o las protegen. Se pasan por el arco del triunfo las normas, leyes o las resoluciones judiciales, porque su verdad es única. Sólo existe una razón, la suya. Si les miras mal u opinas peor, el mejor calificativo que se puede recibir es el de franquista o fascista. Y no pasa nada. Incluso son aplaudidos por algunos sectores. Qué pena.

Muchos, demasiados, ayuntamientos catalanes, algunos valencianos, vascos y navarros se niegan a poner la bandera de España en sus balcones. Como manda la ley. Como es de lógica y como ha sido tradición. Pero no pasa nada. No la ponen en una clarísima afrenta a España, y tan panchos.

En otro ayuntamiento, es el caso de Badalona, sus gobernantes extremistas decidieron abrir la casa consistorial un día de fiesta. Aunque no la fiesta de Reyes, o la de Año Nuevo. No, el día de la Fiesta de España. Un juez lo prohibió, y esos individuos que dicen gobernar abrieron de par en par las puertas de consistorio y osaron romper la orden de judicial ante las cámaras. Confieso que se me quedó cara de tonto.

El juez les ha llamado a declarar. Pero, tengan por seguro, que no pasará nada. Y si pasa, la decisión del togado será recurrida, y nuevamente recurrida hasta el final de la noche de los tiempos. Luego, no pasará nada.

Me pregunto por qué hemos llegado a tal extremo de impunidad, tomadura de pelo y sinvergonzonería, que no se limita a los ejemplos anteriormente expuestos. Y tengo clara la respuesta. Suceden, porque nunca pasa nada.

Si algún día pasara algo, es decir, el día que el poder legislativo, ejecutivo y judicial decidan poner pie en pared y adoptar medidas ejemplarizantes, otro gallo cantará. Por ejemplo, si al alcalde de un pueblo se le ocurriera no colocar la bandera de España, un par de semanas en el calabozo y retirada de los fondos públicos a ese consistorio. Seguro que el regidor del pueblo próximo no adoptará medida alguna que contravenga la legalidad.

Si a los gobernantes de Badalona se les encarcelara por desacato a la Justicia y por alguna que otra figura penal relativa al ultraje a España, el año próximo la ciudad catalana cuna del Joventut celebraría las mejores fiestas en honor a la bandera nacional. Pero, no pasará nada. Pero hace falta que pase. Y que pase ya.