Día de la República

“En el supermercado no se habla de otra cosa”

En el supermercado no se habla de otra cosa. Y en el autobús. En los prolegómenos y tras el partido de fútbol de anoche la conversación era la misma. Nada que ver con la eliminación del Barcelona y la clasificación del Atlético de Madrid para las semifinales de la Champions. Que no. De lo que habla la gente es de la República como sistema único y perfecto. Y se habla en fechas como hoy, 14 de abril, cuando se conmemora el enésimo aniversario de la proclamación de la II República. Para unos, una fiesta. Para otros, un fracaso histórico que acabó a tiro limpio. Para quien esto firma, una fórmula para comprobar qué bajo es el nivel cultural de proclives y detractores republicanos.bandera republica 2

En la cola de la carnicería oí a alguien asegurar que con una república el precio de los filetes de pollo bajaría, y que no habría tanto chorizo – nada se dijo de las morcillas – en los expositores de lo público. Mientras esperaba mi turno en el médico, alguien proclamó que con la abolición de la Monarquía, el Servicio Andaluz de Salud atendería mejor porque además de andaluz sería un servicio republicano. Debe ser que con la república los virus son menos, los dolores de cabeza desaparecen y los niños no se rompen huesos jugando al fútbol. Y en la caja de ahorros me han confirmado que las hipotecas bajarán al día siguiente de que la bandera de España tenga tres colores. Los desahucios serán historia con una república, porque los bancos perdonarán todas las deudas. Es más, no cobrarán las hipotecas por baratas éstas que sean.

Lo primero que hará el gobierno de la república será clausurar todas las oficinas del Servicio Andaluz de Empleo, porque el paro se habrá acabado. Me pregunto por qué no se ha instaurado antes un sistema republicano. En las redes sociales se asegura que la proclamación de la república es un clamor popular. He llegado a una conclusión: debo estar perdiendo capacidad auditiva, pues no oigo, por mucho que trato de escuchar, ese grito vehemente de ninguna multitud.

Con la república, se acabará la pobreza energética, porque la luz, la calefacción, el aire acondicionado, el gas, la telefonía móvil y las alarmas antirrobo serán gratuitas, aunque, en honor a la verdad no habrá robos. Todos nos convertiremos en almas caritativas, solidarias y bienhechoras. Un modelo mundial.

Lo más grave es que hay gente que lo cree y no admite discusión alguna. La república es la república y si no eres republicano, seguro que eres de derechas. Pero si en la II República también gobernó la derecha muy derechona de la CEDA. Incluso, hay honrados ciudadanos de derechas, católica, apostólica, romana y votante del PP – o de VOX – que se sienten republicanos. Pero los de izquierdas monopolizan la república no tanto por ser la panacea, sino porque es una forma de oponerse a un Franco hace muchos años muerto, enterrado y para muchos –menos para muchos republicanos – olvidado.

Creo que los ciudadanos españoles nos merecemos vivir mejor. Pero un sistema republicano no mejoraría la calidad de vida ni el bienestar de todos. Si esta noche, el Rey Felipe IV decidiera marcharse de España como hizo su bisabuelo Alfonso XIII estoy convencido que mañana, pasado, el mes que viene y en años sucesivos, los problemas estructurales de este país seguirán siendo los mismos.  O peores. La República es un sistema político, no una varita mágica.