Conoce cómo fue la conquista de Jerez de la Frontera

Cristianos, musulmanes y judíos convivieron juntos en una de la ciudades con más historia, cultura y folclore de toda Europa

Cada nueve de Octubre, celebramos la festividad de San Dionisio, patrón de nuestra ciudad. La causa de esta efeméride, reside en que en dicha fecha del año 1264, las tropas cristianas tomaron la antigua plaza de Jerez de manos musulmanas. Como consecuencia, el santo correspondiente a ese día, pasó a ser el patrón de la nueva villa cristiana. Sin embargo este proceso empezó mucho antes. Y terminaría algo después de la conquista de la ciudad.

Imagen de San Dionisio n la parroquia del patrón de Jerez | Foto de Carlos Galera
Imagen de San Dionisio n la parroquia del patrón de Jerez | Foto de Carlos Galera

La toma de Jerez comienza cuando el rey Fernando III ocupó la ciudad de Sevilla. La caída de la plaza musulmana más importante del Bajo Guadalquivir, hizo que el resto de asentamientos de la zona, comenzaran a temer por el avance castellano. Por su parte, los cristianos habían mantenido un avance inexorable desde la Batalla de las Navas de Tolosa. Lo cual había terminado por agotar su capacidad repobladora.

Siendo los asentamientos musulmanes conscientes de las dificultades para defenderse y los castellanos incapaces de repoblar los territorios que tenían a su alcance, la situación parecía haber alcanzado un estado de tablas. Ante tal tesitura, no fueron pocos los señores musulmanes que aprovecharon para firmar pactos con Fernando III. Y fue este el caso de la ciudad de Jerez.

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Jerez, desde el Alcázar | Jonocla Fotografía

De esta forma, el por aquel entonces señor de la ciudad musulmana de Jerez, Aben Abit, firmó un acuerdo con el rey castellano, por el cual pasó a ser vasallo de Fernando III. Asumió así todas las cargas jurídicas y fiscales que ello conllevaba. Y a cambio, Abit conservó el control de la ciudad y la población musulmana continuó viviendo con libertad. La presencia cristiana en la zona, se redujo a una serie de guarniciones militares y la entrega de varias ciudades de la región, como feudo al infante Don Enrique. Entre ellas Jerez.

Los pactos de vasallaje, trataban de ganar tiempo ante una situación que perjudicaba a ambas partes. Y fue por ello, por lo que la frágil paz no duraría mucho. Los señores musulmanes eran conscientes de que los castellanos no se detendrían ahí. Y aprovechando el fallecimiento de Fernando III, varias ciudades musulmanas, entre ellas Jerez, trataron de librarse del control de Castilla. Ante tal movimiento, el sucesor de Fernando, Alfonso X, fue contundente. En 1255, reunió un gran ejército que salió de la ciudad de Sevilla y durante un mes, sitió la ciudad de Jerez. Transcurrido ese tiempo, la ciudad capituló. Se alcanzó así un nuevo acuerdo por el cual, los habitantes musulmanes podían seguir viviendo en sus tierras y mantener sus propiedades, pero a cambio, la ciudad debía mantener a una guarnición cristiana, la cual quedó acantonada en el alcázar de la Ciudad, perdendo su independencia y debiendo hacer frente a nuevos impuestos. Estos hechos, produjeron en poco tiempo la rendición de otras plazas musulmanas cercanas que también se habían sublevado, como Arcos o Lebrija.

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Interior del Alcázar de Jerez | Jonocla Fotografía

Los nuevos acuerdos no trajeron consigo la paz. Sin población cristiana suficiente para ocupar los territorios conquistados, el dominio castellano en la zona del Guadalete resultaba más teórico que práctico. Y los anhelos de independencia de la población musulmana se acrecentaba a medida que pasaban los años.

En la segunda mitad del siglo XIII, las relaciones entre musulmanes y cristianos empeoraron. Los castellanos, comenzaron a contemplar como una serie amenaza a las importantes poblaciones musulmanas de la zona del Bajo Guadalquivir. Por lo que recrudecieron su actitud hacia estos grupos. Coincidiendo con ello, el proceso de repoblación de Sevilla, se desarrollaba con gran efectividad. Ello condujo a la expulsión de la población musulmana de varios asentamientos próximos a Sevilla. Y al nacimiento de un miedo real, de las poblaciones musulmanas del sur, ante la posibilidad de ser expulsados de sus tierras.

En este convulso escenario, no dudó en aparecer el rey de Granada, Ibn Alahmar. Quien en 1264, urdió una conjura para sublevar a la población mudéjar de varias ciudades. Además, trató de alzar a la población musulmana de Sevilla y capturar allí a la familia real castellana. Aunque esta parte del complot no prosperó, fueron varias las ciudades que se unieron a la revuelta mudéjar.

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Alcázar de Jerez | Jonocla Fotografía

En Jerez, la sublevación triunfó desde le primer momento. La población musulmana asaltó el Alcázar y ejecutó a la guarnición cristiana que se guarecía allí. Pese al triunfo inicial, los sublevados se encontraban mal coordinados y carecían de experiencia militar real. Ante tales acontecimientos,  el rey Alfonso X partió de Sevilla una vez más, con un ejército con el que asedió la ciudad de Jerez durante cinco meses. Ciertas fuentes apuntan a que la ciudad pudo ser tomada por la fuerza. Y que las tropas cristianas accedieron a la villa tras tomar la conocida como Torre de los Leones. Próxima a la puerta de Rota.  Otras, las más aceptadas, cuentan que a los cinco meses de asedio, los habitantes de la ciudad se rindieron. En cualquier caso, al cabo de ese tiempo, la ciudad capituló el nueve de octubre de 1264 y su población trató de alcanzar un acuerdo con el monarca que les devolviese a una situación similar a la anterior. Pero ya nada volvería a ser como antes.

En los años siguientes, la corona de Castilla no podía seguir permitiendo que sus territorios quedasen en manos de una población numerosa y hostil, que ante el más mínimo síntoma de debilidad por parte de los cristianos, estuviese dispuesta a sublevarse y solicitar ayuda al norte de África. Es por esto que el rey castellano, decretó la expulsión de los mudéjares del reino y la repoblación de sus tierras por parte de población cristiana. De esta forma, se produjo la salida de la población musulmana de la villa de Jerez y el repartimiento de la ciudad y su entorno, entre repobladores cristianos.

Monumento de Alfonso X expuesto en el patio interior del Alcázar de Jerez | Miguel Ángel del Valle para MIRA Jerez
Monumento de Alfonso X expuesto en el patio interior del Alcázar de Jerez | Miguel Ángel del Valle para MIRA Jerez

El proceso tuvo tal envergadura, que Alfonso X residió en Jerez entre noviembre de 1267 y abril de 1268. LLegando a convocar las Cortes del Reino en la ciudad, en la primavera de este último año. Lo que demuestra la relevancia geoestratégica que tuvo la ciudad de Jerez en las conquistas cristianas de la zona.

Con la partida de Alfonso X de la ciudad de Jerez, se puso fin al proceso de incorporación a la Corona de Castilla. Los tiempos en los que los castellanos atacaban estas tierras llegaban a su fin. Y comenzaba así la etapa en la que deberían mantener y consolidar lo conquistado. Empezaba la etapa de la frontera.     

Bibliografía:

Abellán Pérez, Juan; “El Libro del Alcázar, De la Toma de Jerez a la conquista de Gibraltar. Siglos XIII-XV”; EH Editores. Jerez, Cádiz, 2012.

Caro Cancela, Digo (Coor.); “Historia de Jerez de la Frontera, Tomo I, De los orígenes a la época medieval”; Diputación de Cádiz, Servicio de Publicaciones. Cádiz, 1999.