Los objetivos, ¿obsesión o necesidad?

 Artículo de Manuel Zúñiga Hita   Socio Director de Manzuh 

Es este un tema en la doctrina empresarial que parece que no tiene discusión: Los objetivos son necesarios en cualquier caso si queremos llevar adelante los negocios con un mínimo de confianza y seguridad y tener proyección en los mismos para afrontar el futuro con garantía.objetivo empresarial 2

Pero no debemos obsesionarnos con los mismos porque, como cualquier tipo de obsesión, nos llevará a conseguir unos resultados distintos de los deseados. Vemos empresas que presionan a sus profesionales hasta el punto de provocar en ellos ansiedad y hastío. Profesionales a los que llega a no gustar su trabajo a pesar de que en un momento hubiera sido su pasión.

Y esto tiene un importante coste para la empresa, mucho más allá de no haber obtenido los ansiados objetivos.

La definición de los objetivos

En este punto, podemos plantearnos el por qué se dan estas circunstancias. Podemos pensar que los trabajadores no están a  la altura de los cometidos que tienen que realizar, que no tienen las actitudes o las aptitudes apropiadas. Es posible en algunos casos, con lo que la solución pasaría por desarrollar sus capacidades o sustituirlos. Pero cuando esto ocurre de forma habitual, quizás debamos pensar que el problema es otro. Y en cualquier caso, está claro que estamos provocando un desequilibrio en la empresa.

Los objetivos deben suponer un reto para la empresa en su conjunto y para los trabajadores que los tienen que conseguir, deben tener cierto grado de ambición sana, pero no deberán estar planteados de forma que para su obtención tengamos que aplicar las capacidades productivas actuales de la empresa al cien por cien.objetivo empresarial 1

El proceso de definición de los objetivos, por lo tanto, resulta fundamental para tener un marco de actuación en un ejercicio económico y es beneficioso para todos en la empresa por una serie de motivos como los siguientes,

  • Permite conocer a todos los implicados qué cosas hay que hacer y participar en su definición.
  • Marca tiempos de actuación a lo largo del ejercicio económico.
  • Define las exigencias de recursos que va a tener la empresa en cada ciclo.
  • Supone un marco de actuación definido para la toma de decisiones.
  • Se pueden cuantificar las actividades de la empresa.
  • Marca pautas para conocer la efectividad y la eficiencia de nuestro trabajo.
  • Y sobre todo, supone un importante proceso de reflexión sobre nuestro trabajo.

Por lo tanto, el simple hecho de abordar un proceso de definición de objetivos en nuestra empresa nos permitirá un conocimiento muy importante y aprovechable de nuestras actividades, de nuestras aspiraciones y de los requerimientos necesarios para llevar a cabo todo esto.

¿Qué debemos tener en cuenta en la definición de los objetivos?

Hemos comentado que los objetivos deben tener una “ambición sana”, es decir, que deben ser exigentes, como todo aquello en la vida que nos hace progresar. Debe ser necesaria cierta disciplina para poder llegar a conseguirlos y por lo tanto un esfuerzo que suponga el desarrollo profesional de todas las personas implicadas.

Pero, como todo en la empresa, debe existir equilibrio, el concepto fundamental, aquél por el que el balance se llama así, y que encarna el sentido principal de toda empresa.

Estudiemos los recursos que tenemos a nuestra disposición y los que necesitamos para conseguir los objetivos fijados. Veamos de qué forma podemos llegar a conseguirlos: ¿necesitamos recursos financieros? ¿más personal? ¿o nuevas cualificaciones del personal que ya trabaja con nosotros?. Si no podemos conseguirlo, está claro que mantener los objetivos fijados nos llevará a la frustración de no ser capaces de llegar nunca a ellos ni de lejos. O a una sobreexplotación y utilización de recursos que no eran los adecuados.

El proceso de reflexión para la definición de objetivos debe tener en cuenta todo nuestro proceso productivo en su situación actual y las posibilidades reales de que evolucione para poder llegar a los objetivos planteados. Si no es posible, habrá que replantear los objetivos.Objetivo empresarial 3

Siempre debemos también tener en cuenta el criterio de prudencia en el crecimiento y que consiste en que este crecimiento sea tal, que siempre podamos controlarlo con los recursos que se están definiendo para la empresa. De lo contrario, es posible que lleguemos a un nivel de éxito importante pero que se nos vaya de las manos, por lo que los desajustes que vendrán luego pondrán a la empresa en serios problemas para poder atender a los clientes con la calidad necesaria.

Y una vez fijados, ¿qué?: El seguimiento de los objetivos

Ya hemos visto la importancia de una correcta fijación de objetivos. Con este proceso habremos ganado conocimiento de nuestra empresa y tranquilidad para abordar el futuro. Sabremos a qué atenernos, cuáles son nuestras posibilidades y cuál nuestra situación deseada.

Pero ahora será necesario comprobar cómo nos están saliendo las cosas. Si no lo hemos hecho antes, en el propio proceso de fijación de los objetivos, debemos también definir de qué forma se puede controlar luego su nivel y si estamos consiguiendo lo que nos habíamos propuesto.

Es necesario definir una serie de indicadores que utilizaremos a lo largo del ejercicio económico para poder controlar el nivel de cumplimiento de los objetivos. De lo contrario, podemos llegar al final del año sin saber cuál es nuestra situación y tener sorpresas desagradables. Debemos fijar unos momentos en los que hacer balance de la situación. Podrá ser un control trimestral, mensual o hasta semanal si es necesario. Quizás unos objetivos necesiten controles trimestrales y otros semanales, dependerá de la importancia y del ciclo de obtención de los mismos. Pero en cualquier caso, debemos definir los indicadores y cuándo los vamos a controlar.

Esto supone que vamos a prolongar nuestro proceso de reflexión de forma continuada a lo largo del año, que vamos a tener información, mejor o peor, pero la vamos a tener, y que vamos a estar en condiciones de tomar decisiones en nuestra empresa con conocimiento de la situación. ¿Nos hemos parado a pensar alguna vez el valor que tiene esto?

Fijar objetivos en la empresa es realizar un proceso de reflexión profundo sobre nuestra situación actual, nuestros puntos fuertes y débiles y nuestras aspiraciones. Merece la pena.