30.000 razones para arrimar el hombro

Alejandro López: “Para que se produzca un cambio de mentalidad en la ciudad la gente debe mojarse”

 Tribuna libre de Alejandro López 

Pongámonos serios, el principal problema que tiene Jerez se llama desempleo. Ni más ni menos. A fecha de octubre del 2016, la ciudad maneja una cifra de paro de 31.547 personas, una cantidad escandalosa que la sitúa junto a Sanlúcar y La Línea en cabeza de los peores datos de la provincia y por consiguiente, de toda España y Europa.

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El efecto del “rebote del gato muerto” hizo que Jerez recuperase 2.067 puestos de trabajo durante el último año, pero esta estimable cifra no es más que un espejismo para una ciudad que necesita, entre una multitud de transformaciones, un giro en el modelo productivo y en su tejido empresarial que permita generar riqueza para que se mueva dinero en sus calles.

El problema es tan grave que es difícil establecer un punto de partida para abordarlo. Se intentó varias veces y siempre se acabó en la casilla de salida. Sería un digno comienzo sentar a los agentes sociales, económicos y políticos de la ciudad para dialogar y diseñar estrategias comunes, o al menos, para articular un diagnóstico. Un paso interesante sería hacernos preguntas como por ejemplo: ¿Por qué Jerez no saca mayor provecho a su campiña?, ¿cómo puede optimizar y dotar de estabilidad a su célebre eje vino-flamenco-motos?, ¿qué margen de actuación tiene el Ayuntamiento en materia de empleo y cómo puede estimular el mercado de trabajo?, ¿se explora lo suficiente la economía social y otras alternativas de empleo?, ¿qué tipo de empleo queremos?.

Son preguntas que demandan un debate profundo, amplio y plural, pero que también exigen una respuesta, sacrificio, un seguimiento y, sobre todo, hechos. No basta con teorizar y anunciar el medidas cortoplacistas que pasan sin pena ni gloria, la gente necesita soluciones tangibles. Y para ello ha de haber una continuidad en las líneas de trabajo, una coordinación política y social que aliente, aligere e impulse las piezas del engranaje.

Para que se produzca un cambio de mentalidad en la ciudad la gente debe mojarse. Poner de nuestra parte, incluido el bolsillo, ser ambiciosos y no caer en la autocondescendencia. Leía el otro día un escalofriante titular en la prensa: “La Economía del ir tirando se perpetúa en Andalucía“. Como si nos estuviéramos dando por vencido, como si un jerezano o jerezana debiera conformarse con comer y vivir gracias a las ayudas sociales, al apoyo familiar o a los pocos euros que le reporte la economía sumergida. No tiene por qué ser así, Jerez tiene aptitudes y potencialidad de sobra como para construir trabajo digno, estable y duradero, pero hay que saber hilarlas (trabajando) y no dejar que los beneficios emigren de nuestras tierras hasta manos de multinacionales o grandes magnates.

A pesar de que su radio de influencia sea limitado —el Ayuntamiento no puede por sí solo acabar con el desempleo— es clave el papel del equipo de Gobierno, cuyo deber es apostar por el servicio público de empleo y dotarlo de herramientas suficientes. También tendrá que legislar pensando en Jerez y el bien común y no en beneficios particulares o intereses privados lejanos de la ciudad. El Gobierno puede hacer mil cosas: difundir ayudas y subvenciones, asesorar, coordinar, formar, agitar a la ciudadanía, etc. Pero a día de hoy se encuentra lejos de los mínimos exigibles. ¿Qué estrategias está desarrollando el Ayuntamiento? No conocemos su hoja de ruta porque no existe un cronograma claro y posiblemente no haya un plan político. El Gobierno parece contentarse con los planes de la Junta, que no dejan de ser ayudas sociales encubiertas, y con la anunciada mesa por el empleo, que tuvo lugar en agosto (sin la presencia de la oposición, por cierto) y de la cual nunca más se supo.

El Ayuntamiento debe poner un plus encima de la mesa como principal agente público, al igual que deberían hacerlo el resto de implicados: el empresario, el trabajador, el consumidor, el que nos visita, los políticos, todos tienen que ser conscientes de que es un asunto que nos atañe a cada jerezano o jerezana. Si queremos salir del boquete del desempleo los planes deben ser integrales, integradores y transversales, la implicación generalizada y el trabajo continuado y exigente. De lo contrario seguiremos atascados en los 30.000 parados, donde se ha instalado Jerez desde el año 2010 y de donde parece no saber salir.

  • Jean-Marc Vandelle

    El desmantelamiento industrial e agricola de la ciudad es la culpa: Remolacha, fabrica botella, arrocera, algodon.
    Ademas Jerez se ha convertido en un gigante centro comercial (sin resposabilidad social hacia los jerezanos)
    perjudicando a los tradicionales negocios y oficios.

    La culpa: Los ayuntamientos y la junta que tienen la responsabilidad de crear las condiciones propicias para trabajar.