Del pestiño a la vela: Cádiz Carnavalera

La suerte y la desgracia de ser gaditano en estas fechas

Ya hemos dejado atrás las fiestas navideñas que tantos kilos de más nos dejan y tanta nostalgia nos causan, y ha comenzado ese infierno de montañas de apuntes que nos absorben tanto la energía como nuestro tiempo para hacernos esclavos sumisos del “estudio de última hora”.falla buena

Y suele pasar en estas fechas que, tras estar tanto tiempo “en familia”, nos cuesta aún más volver a la rutina y a lo amargo de los días lectivos y laborales.

Andalucía tendrá que esperar aún unos meses para volverse a reunir “en hermandad”, en ese sacrificio anual imperdonable, de aquel del cual, hace unos días celebrábamos su nacimiento.

El Puerto de Santa María aun tendrá que esperar para ver a su nazareno en la ribera y al Cristo de la Misericordia bajando la cuesta del Castillo de San Marcos.

Sevilla tendrá también que aguardar y contenerse para ver sus “esperanzas”, cruzando el arco de San Gil o el Puente de Triana, como Málaga al “rey de los legionarios”.

Tenemos pues en el horizonte unos meses en los que el invierno nos invade hasta transformarse en primavera; la de la poesía, la vida y la muerte; la de los toros y la feria.

Pero, para aquellos que tienen la suerte de ser gaditano ,como un servidor, se nos presenta no solo el mes de los exámenes y el trabajo sino el mes de la alegría, de la crítica, del sentimiento hecho copla; el mes del auténtico arte.

Como cada año, el Carnaval de Cádiz viene llamando a las puertas al son de caja y bombo y al compás del tres por cuatro, para volvernos locos, y este año, con la vuelta a las tablas del Gran Teatro Falla, del “ niño”, Antonio Martínez Ares y “el genio”, Antonio Martín aún mucho más.

Emoción, expectación e incertidumbre son los sentimientos que en estos días me han invadido hasta que finalmente, el pasado viernes 15, pude disfrutar de los dos maestros comparsistas. Esperaba con toda mi alma y capricho de niño carnavalero, natural de tierra de bodegas y comparsas, que se abriese el telón del Gran Teatro Falla y comenzase el Concurso de Agrupaciones Carnavalescas, cosa que ocurrió el domingo 10 de Enero y que se repetirá cual ritual hasta la Gran Final del concurso fechada el 5 de Febrero.teatro-falla

Después del concurso, el pregón, el carnaval en la calle con sus tradicionales agrupaciones “ilegales”, el carrusel de coros, la cabalgata o el conocido como “Carnaval de los jartibles”; en definitiva , un no parar que hará brillar, como siempre, a la trimilenaria ciudad del “ sur infinito de España”.

Así que, como “poeta y andaluz”, os diré que, si las navidades no han sido suficiente y esperar a Semana Santa es todo un “calvario”, os recomiendo, ahora que aun estáis a tiempo, que participéis de la gran proeza que es conseguir una entrada para las siguientes fases del COAC y os unáis unos cuantos amigos, forméis una “ilegal” y os vengáis a Cádiz en Febrero, para poder decir: “Yo llevé una “ilegal” a Cádiz el año que “el niño” y “el genio” se volvieron a encontrar en las tablas del Falla para rendir culto a la modalidad que creó “el brujo”.

El carnaval es crítica permanente y Cádiz, una ciudad “constantemente embarazada de coplas”, y que pare en los meses de enero y febrero. Curiosamente dos de los meses en los que más creativos me siento y en los que con mayor facilidad fluye mi lírica y en los que menos tiempo tengo para escribir por la avalancha de exámenes que se nos avecina.

“¿Que tendrá niña el invierno

que llega y ata mis manos,

con un sinfín de deseos

que siempre engendro en verano?

¿Qué tendrá que me hace preso

de este vil sentir amargo,

de este vómito de rezos

que pelean con mi canto?

Y aunque, siempre me rebelo

y a no parirlos me aguanto

van naciendo entre mis dedos,

sin tan siquiera pensarlos,

Que dilema el del invierno,

¿sueño o me hago más sabio?”

Francisco Aurelio Dávila Rosso

Es por ello que, a todos los que estáis decaídos, agobiados, en el mismo dilema que yo en el que nuestra producción artística se ve amenazada por el estudio y viceversa, o simplemente con ganas de sonreír y disfrutar del arte popular, os recomiendo que no esperéis a Semana Santa para lanzaros a la calle, pues, aunque muchos crean que este es el “tiempo sin fiestas”, no es cierto, pues “del pestiño a la vela: Cádiz Carnavalera”.

Os esperamos.