“Estoy en un momento creativo, como decía Agujetas, con ganas de contar mi causa”

 Entrevista al cantaor jerezano Ezequiel Benítez   por Marga Segura 

Mucho arte y mucha verdad. Así es Ezequiel Benítez, parido artista con la magia de la calle Nueva, nieto de ‘La Quemá’, familia de los Domínguez, y pulido a conciencia por el cincel del maestro del flamenco Alfredo Benítez, su padre, quien le enseñó que el talento necesita de trabajo y sacrificio, lo que le llevó a despuntar muy joven, ganando numerosos premios con su cante.Ezequiel Benitez 2Dejó de ser una promesa y destacó por su voz, por su poesía cantada por figuras del pop, por la salida de su primer disco ‘Sobrellevé’. Subió, ganó y paró. En seco. Iniciando después una travesía muy dura de búsqueda interior, que le llevó a conocer otros mundos y otras formas de expresión musical, en un viaje personal que le ha llenado de espiritualidad y que le ha dado alas a su arte, con el que vuelve, a darlo todo, tras siete años y un nuevo trabajo discográfico cargado de sueños, ‘Quimeras del tiempo’.

Un Ezequiel Benítez más hecho de la propia vida reaparece con mucho que contar con su cante puro, más maduro, y este sábado 20 de febrero lo va a celebrar en concierto, en su casa, en Jerez, en la Bodega Díez Mérito, a partir de las siete de la tarde.

¿Cuáles son sus quimeras?

Muchas… Y de ahí surge mi nuevo disco, ‘Quimeras del tiempo’. Después de siete años sin grabar, me apetecía mucho volver, volver a sentir estar cerca de la gente, que fuera a los conciertos, que comprara tu disco… Quimeras tengo muchas por cumplir.

¿Qué destacaría de su nuevo trabajo?

Es un homenaje a figuras como El Chaqueta, La Bolola, Pepe Pinto, El Chozas y Aurelio Sellés. Además, cuenta con colaboraciones como la de El Guapo, que a sus 91 años me impresionó en la grabación en el estudio La Bodega. Y con guitarras como las de Paco Cepero, Diego del Morao, Javier Patino, Javier Ibáñez, Manuel Parrilla, José de Pura y Rafael Rodríguez.

Un nuevo disco que surge tras siete años sin grabar, cargado de silencios, ¿qué ha pasado?

Han pasado muchas cosas, muy duras, como la muerte de un hermano. Ha sido un tránsito personal, cavilar qué es lo que quiero para mi vida, cómo encauzar mi futuro… Ha sido muy duro… Muy íntimo, muy personal. Pasé por un periodo de ansiedad muy fuerte y dejé un tiempo de cantar. Tuve que recuperarme y por eso salí en carnavales de Cádiz, para desconectar.

Pero ahora he vuelto con más fuerza que nunca, con más madurez. Vengo con muchas ganas de contar cosas y de contar, como decía Agujetas, la causa, de contar mi causa. Que ahora es mucho mayor que la de antes.

¿Nos encontramos a un Ezequiel distinto?

Sí, distinto a lo que han escuchado anteriormente. Con mucha más madurez y con una conexión conmigo mismo mayor que la que tenía antes. Estoy en proceso de búsqueda y estoy encontrándome cada día más. Es todo muy espiritual, y es que yo lo soy… Lo que te va pasando por la vida, así vas cantando, contando sus cosas… Porque si te estás comiendo un helado, no puedes cantarle a la muerte. No tiene sentido. Te tiene que pasar  lo que cantas. La gente conecta contigo cuando hay una verdad. La verdad tiene resultados.

Y tu faceta de compositor, ¿la retomas?

Estos siete años no he compuesto nada, por el periodo de desconexión. Pero ahora he vuelto a componer y con otra madurez y con otra forma de ver incluso la música, de cómo sentir las notas, de cómo sentir lo que quiero contar, cómo decirlo para que le llegue a la gente… Mi madurez es tanto literaria como musical, porque he aprendido mucho de todas las vueltas que he estado dando los últimos tiempos por diferentes músicas.

Has estado viajando mucho…

He estado viajando mucho por desconexión,  y las poquitas actuaciones que he hecho han sido en el extranjero. Yo lo que quería era conocer otros mundos. También estuve en Miami donde me dieron el premio al ‘Mejor Autor 2012’ en el International Song Festival.

¿Qué has aprendido de esos otros mundos, de esas otras culturas?

Muchísimo, yo estoy muy abierto a todo lo que está llegando. He aprendido mucho. Cada país, cada sitio, hace su música y cantan como viven. Lo asocio mucho al flamenco, que cantamos como vivimos. Eso es lo bonito, como se expresa cada pueblo. Si pasa de un barrio a otro de Jerez, como Santiago y San Miguel,  en los distintos países se expresa de manera distinta, se expresa lo psicológico.

Tras ese proceso de conocimiento de otras formas de expresión musical, ¿cómo ve ahora el flamenco?

Me he dado cuenta cuando he salido fuera de lo rica que es nuestra cultura. Si hubiera un baremo de riqueza musical, el flamenco sería el número 1, seguro. No creo que exista una música más rica que el flamenco ahora mismo. Solo un cante por soleá  tiene no sé cuántas decenas de estilos musicales, solo en la soleá, imagínate en todos los palos del flamenco que existen. Cuando cantas una canción por uno u otro estilo tiene muy definido el concepto musical, pero el flamenco no, tiene muchos semitonos escondidos… Es un mundo muy espiritual, está por descubrir todavía. No somos conscientes de lo que tenemos.

Ezequiel Benitez 1

¿Y toda esa riqueza podría proyectarse más en el desarrollo socioeconómico de Jerez, que tanto lo necesita?

Si tuviéramos gente inteligente manejando esto, seríamos una potencia muy muy fuerte. En esta ciudad no tenemos ni un monumento al flamenco.

¿Confías en que se consiga algún día?

Si un flamenco, que ama esto de verdad, pudiera hacerse cargo, sí.

¿Ezequiel Benítez?

Si me dieran la posibilidad yo haría muchas cosas, que están muy dejadas de la mano. En Jerez podríamos hacer muchas cosas sin necesidad de gastar dinero. Porque hay mucha gente joven que quiere salir, con ganas de cantar y decir cosas, y aquí está fallando sentarse y darle vueltas a todo bien. Hay que salir de jerez para triunfar, porque aquí no hay oportunidades.

Habría que quedar con gente que ama esto de verdad, no con gente que se lucra de esto. Y que se enfoque a la vez con una perspectiva empresarial, de gestión seria. Y trabajarlo desde abajo. ¡Y un año entero de flamenco! Porque vienen amigos míos de fuera y no sé dónde llevarlos, a no ser que coincida con algún evento.

A lo mejor habría que hacer una reunión con todos los artistas del flamenco y entre todos salir adelante y poner en valor nuestra riqueza cultural. Crear un espacio en el que las actuaciones no se mezclen. Porque ahora mismo en Jerez no hay coordinación. Sin embargo, la Bienal de Sevilla sí la tiene.

¿Y el Festival de Jerez?

Da muchas alegrías a muchos artistas de Jerez. Es un incentivo económico muy grande para Jerez, debería apoyarse más. Viene gente del mundo entero.

Es usted de cante ortodoxo, pero está abierto a la fusión.

He hecho cosas de fusión con africanos, con otras músicas. Soy un cantaor ortodoxo, pero soy muy abierto musicalmente. Compongo pop, le he hecho canciones a India Martínez, a Malú, a Alejandra Rodríguez, Radio Macandé… y también he hecho una banda sonora para la película ‘El espíritu del caballo’. Me encanta. Estoy en un momento muy creativo y con muchas ganas de contar cosas. Muy centrado y muy dirigido a mi profesión.

¿Qué significa para Ezequiel Benítez su familia? ¿Fundamental?

Siempre. Mi familia es del mundo del flamenco. Mi padre es flamencólogo, por parte de mi madre todos cantan y bailan… Yo he vivido en mi casa el flamenco como algo natural. Nací para ser cantaor, nací en ese ambiente, es lo que veía.

Mi padre ha enseñado a muchos artistas jerezanos. Es un maestro, educa la voz, es una persona con algo especial, tiene un don para enseñar y él lo ha llevado al flamenco y ha ayudado a mucha gente, a muchos artistas. Yo he visto eso en mi casa. Y mi padre vio mi afición y mis ganas, y ya se puso conmigo.

Le recuerdo muy jovencito, ensayando en el parque de La Constancia a las cinco de la tarde, en pleno verano, a la sombra de un árbol.

Así era… Con mi padre, preparándome para los concursos cuando era joven. Ocho horas de ensayo todos los días. Y como en casa nos agobiábamos, nos íbamos al parque. Daba igual que hiciera mucho calor, mi padre está muy delgado y no le duele… (se ríe).

Arte y talento con trabajo y sacrificio.

Sí, eso viene de mi padre. Es muy meticuloso. Yo no era buen estudiante y me dijo, “¿tú quieres hacer esto? Pues esto requiere mucho trabajo. Yo trabajo así, si quieres, esto es lo que hay”. Yo dije que sí… Y estuvimos ensayando a saco de 8 a 9 horas, y luego 24 horas aguantándolo. Estaba comiendo y seguía hablándome, “recuerda esta nota…” Eso queda para mí (se ríe). Yo era un niño y no lo entendía, y me enfadaba con él, incluso. Ahora lo agradezco, ahora lo entiendo. Él me decía que el sacrificio no era estudiar 8 o 9 horas, “el sacrificio empieza cuando el cuerpo no quiere y ya está cansado”, ahí empieza el sacrificio.

Y ahora ¿qué le dice?

Él está muy contento porque ve mi amor a esto, a mi trabajo. Y ahora hablamos en otro nivel musical, no hace falta que ensayemos, él me deja tirarme al abismo, como él me dice: “Ahora disfruta, canta con el alma, encuéntrate, búscate hacia dentro, tu trabajo ya está y ahora tienes que buscarte. Y no cantes tanto, cuenta, habla…” Y ahora estoy en esa búsqueda.