“Violencia de género, palabras vacías”

En lo que llevamos de mes muchas mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas. La cifra da miedo. Pero mucho más miedo da otro dato, cada día en el conjunto de los juzgados de toda España se presentan una media de 266 denuncias por violencia de género. Un número escandaloso. Se tratan de 266 mujeres valientes que han dado el paso y han denunciado. Aunque… cuántas más no han dado el paso y sufren en silencio la violencia de género, doméstica, machista o contra la mujer. Llámese como se llame. Violencia. Física o no. Violencia.

Cada vez que desgraciadamente una mujer muere a manos de un hombre, todo el mundo da su opinión. Todos tienen una receta mágica para acabar con la cadena de asesinatos. Pero nadie ha sido capaz de poner el punto final a esa lacra criminal. Son, en la mayoría de los casos, palabras vacías. Y si la analizamos, más vacías aún.

A un suspiro de las elecciones generales, determinados partidos tratan de sacar rédito a la violencia de género. Es decir, escarban en la desgracia ajena -que es de todos- para intentar arañar un voto. Claro, ya se sabe. Prometer hasta el meter.

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En este sentido, el mayor de los absurdos lo protagonizó recientemente el independentista Arturito Mas, capitán de los del 3 por ciento, quien aseguraba que con la independencia de Cataluña, no habría violencia de género. Estupidez ¿verdad?

Pero, no ha sido la única. Pedro Sánchez, candidato del PSOE a presidente del gobierno de España, aseguraba recientemente que después del 20-D promoverá desde La Moncloa “un gran pacto de Estado ciudadano, social e institucional” para acabar con la violencia de género. No sé si se expresó así porque sabe que no gobernará España, o porque está convencido de que los maltratadores se acojonarán con sólo oír el término “gran pacto de Estado”.

También dijo hace unos meses el prohombre socialista Pedro Sánchez que las víctimas de violencia de género recibirían funerales de Estado. Otra estupidez. Afortunadamente después se desdijo.

Promete dinero a espuertas para combatir la violencia de género, aunque… ¿cómo? No dice que el problema es de educación. Familiar, escolar, televisiva, cultural, religiosa, deportiva… y cuantos puedan influir en los niños que se harán mayores. Ni dice que la corrección de esta plaga no se hace un mes, ni con un pacto, ni en una legislatura, sino en años. Es lo que tiene la ingeniería social.  Que en este caso es más que necesaria.

Andalucía tiene las competencias en Educación desde que el mundo de las autonomías es mundo en España. Y en esta tierra siguen muriendo mujeres y cada día se presentan en los juzgados un buen número de denuncias por violencia de género.

voz0829-asiloLos teóricos de la Educación aseguran que se finalidad es la de “enseñarnos las reglas de convivencia y los conocimientos teóricos y prácticos que nos permita convertirnos en ciudadanos útiles en la sociedad donde va a discurrir nuestra vida”.

Luego, si atendemos a este razonamiento, el sistema educativo andaluz no ha enseñado con éxito las reglas de convivencia. Y dudo que tampoco los conocimientos teóricos y prácticos. Basta una charla con un chico de 14 años, incluso con los que sacan muy buenas notas. Según diversos estudios, los maltratadores y sus víctimas son cada vez más jóvenes.

La solución a cualquier problema comienza con su reconocimiento. Tal vez a la Junta de Andalucía, y al PSOE, le vendrían muy bien un poco de autocrítica para coger el toro educativo por los cuernos y empezar a hacer ingeniería social a futuro. O sólo piensan en grandes pactos de Estado para vender titulares.