¡Feliz cumpleaños,
Guapo de Jerez!

92 años ha cumplido el Día de San José,
Juan Romero Pantoja, El Guapo de Jerez

Un grande del cante gitano, una leyenda viva de ese Jerez de arte que tocó la gloria e hizo historia, “todos tenían que pasar por Jerez”, dice Juan con orgullo. Mientras que con humildad recuerda sus cantes en La Campana de Sevilla, con Pepe Pinto, La Niña de los Peines o Antonio Mairena.

Juan Romero Pantoja junto a Ezequiel Benitez
Juan Romero Pantoja junto a Ezequiel Benitez

El Guapo derrocha anécdotas, vivencias, amigos y el reconocimiento de los que saben del arte. El Guapo es un señor. Un cantaor que nació en 1924 con el ADN del barrio de Santiago, en el 28 de la calle Nueva. “Qué pena de mi barrio de Santiago… Mira que yo se lo dije a los niños…”, le comenta a Ezequiel Benítez, al que quiere mucho y conoce “desde chiquitito”, el artífice además de que El Guapo haya soplado las velas de sus 92 años en el Bar La Parada de La Plata, la segunda casa de Juan Romero Pantoja, con MIRA Jerez como testigo de una tertulia muy especial entre la leyenda y el presente y futuro del cante.

“¡Tato, que estamos aquí para celebrar tu cumpleaños!”, le dice Ezequiel Benítez.

“…Y que sean muchos más ¡y que estéis vosotros aquí también conmigo!”, contesta emocionado El Guapo.

Y comienzan a hablar del cante, dos grandes, leyenda y presente, mano a mano, y se acercan a escuchar los que pasan por el bar y clientes de Juan, el dueño de La Parada, que con tanto cariño atiende a El Guapo todos los días sobre las 12 de la mañana, “yo siempre estoy aquí”. A gusto.

El Guapo tiene buena memoria y cuenta las cosas con todo lujo de detalles y nombres. Tiene tanto que recordar de tantos artistas que enlaza una anécdota con otra sin parar, de las que surgen nombres irrepetibles como Lola Flores, a la que tiene devoción, Manolo Caracol, Terremoto, La Paquera, Tomás Pavón, Tía Bolola…

Y lo más curioso de todo, lo que llama la atención de este artista único es que nunca se dedicó al cante de manera profesional. De hecho, no tiene ningún disco grabado. “He estado en muchos sitios cantando, pero no me gustaba eso –aclara”. El dinero se lo ganaba trabajando y, en este sentido, afirma que “he hecho de tó”. Se ha hartado de trabajar en el campo, en la bodega, incluso ha sido mozo de espadas de Luis Parra ‘Jerezano’. “Un payito me dijo una vez, ¿que tú eres gitano y te gusta currá?”. Pues sí. Y ha currado mucho.

Como también ha cantado mucho, con gusto y por gusto. Allá donde le invitaban, a una fiesta con Antonio de Mairena “o a un casamiento o bautizo de un conocido”. A La Campana a cantarle al Cristo de los Gitanos, a la Esperanza de Triana o a La Victoria, “a rezarle a La Soleá”, porque la saeta de El Guapo, “uno de los mejores saeteros que ha dado Jerez”, destaca Ezequiel Benítez, está cargado de fe y rezo, al Cristo o a la Señora “porque todas las Vírgenes son una, todas son María”.

“La saeta es el cante más difícil –explica-, junto con el cante de la fragua, que hoy le llaman martinete. Son los dos palos más difíciles”. Y Ezequiel Benítez asiente, a la vez que El Guapo que, animado, se arranca con un cante de fragua…

Y no fue el único cante que nos regaló a los presentes el día de su cumpleaños. Una saeta, con su letra propia –característico de un artista como Juan, poeta-, dedicada a La Plata, a su iglesia de Santa Ana y a su Virgen: “Paloma… paloma de la Candelaria… Que en Santa Ana tiene tu ‘nío’… para un instante tu vuelo, y a tu barrio ‘preferío’, le das alegría y consuelo”.Juan Romero Pantoja junto a Ezequiel Benitez

Un fandango para Jerez

El Guapo saca un fajo, que no de billetes, sino de fotos que son un tesoro. Y con mucho cuidadito, le quita la gomilla y le enseña a Ezequiel Benítez instantáneas de artistas de la época, con un Juan Romero muy resultón, peinado para atrás que, sin dedicarse a ello, formaba parte de la época dorada del flamenco y del arte, porque en sus retratos se encuentra a un cantaor, una bailaora, un torero o un pintor, “el mejor que ha dado Jerez, Ramírez”, comenta.

Y viendo esas fotos históricas, Ezequiel Benítez le pide una cosita especial: “Tienes un ‘fandanguito’ que yo quiero que me hagas, que habla de ti y del pueblo de Jerez. Y como es tu cumpleaños, yo quiero que lo cantes para toda la juventud…”

Y El Guapo dice así… “En la calle Nueva yo nací, y en el campo yo me crie… En la calle Nueva yo nací, y tengo el orgullo de ser, gitano de Santiago y del pueblo de Jerez”.

“Qué arte… qué bonito es el flamenco, Tato”, señala Ezequiel.

El Guapo: “Muy bonito, ¡lo mejor del mundo! Lo que pasa es que hoy me lo están echando a perder”. Y afirma, con notable carga irónica, que “hay muchos señores que para pisar uvas son divinos”.

Pasado, presente y futuro de la verdad del flamenco. Ezequiel Benítez y Juan Romero Pantoja. Ambos tienen una copa de fino en la mesa que no han tocado durante toda la conversación, “porque nosotros no bebemos” dice el joven artista. “Para cantar no hay que beber”, insiste El Guapo. Pero como se trata de vino de Jerez, y para esta ocasión tan especial, Ezequiel anima a El Guapo a levantar los catavinos “y brindar por tu cumpleaños, por el pueblo de Jerez y por el flamenco”.

“Ojú –dice El Guapo-, yo hace muchos años que no tomo un fino. Me voy a mojar los labios”.

Para poner el broche final a este momento tan especial, Ezequiel le pide a Juan “cántanos lo que te apetezca, para los jóvenes, y les mandamos  besitos a tós”. Y como Pepe Pinto, al que ha admirado y admira, le canta a Julio Romero el pintor, cuyo arte es inmortal…

Viene la tarta que le tenía preparada Juan, de La Parada. Le cantamos Cumpleaños Feliz, y él mismo lo entona con alegría. Pide un deseo y apaga las velas de un soplido contundente.

“Que nos veamos muchos años. ¡Salud y sopa de tomate!” Juan Romero Pantoja, El Guapo de Jerez.