¿Y tú de quien eres?

Desde la Tribuna de la Ignorancia

 Tribuna libre de  Antonio Conde 

Actualmente en este resurgir de militancia activista política y social, llena de discursos vacíos de charlatanes de feria y ventas de mantas de Grazalema, sí,  aquellas que tan buenas eran y que a nuestros padres y madres gustaba comprar para hacer más llevadero el frío de la noche invernal y que tras dos lavados contemplaban con visión furiosa e impotencia que el pillín del charlatán de verborrea fácil  nos la había dado con queso y dichas mantas eran copias baratas de las originales y habíamos contribuido al buen yantar de este personaje de la farándula.

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Ya en aquellas ocasiones nos consolábamos diciendo que nadie da duros a pesetas y que la próxima vez no caeríamos en el engaño, esto nos había pasado por la necesidad de tener una buena manta a un precio bajo, sin valorar las consecuencias de dicha decisión pues al final nos quedábamos sin manta y sin dinero y el invierno era largo y las noches frías.

Las historias se repiten y en cada época existen este tipo de personajes ávidos de hacer de lo nuestro lo mío, en un juego de malabares dialécticos confundiendo al ciudadano oyente, éste,  necesitado de luz al final del camino por la situación personal en la que se encuentra de necesidades básicas tanto materiales como espirituales por fracasos o desencantos pasados y que sin ni siquiera valorar que consecuencias futuras tendrá los actos presentes,  en un arrebato de ira, gallardía e inconsciencia se tira al monte y compra la manta.

Todo esto ocurre ante la pasividad de todos aquellos ciudadanos que podrían remediar o paliar este llamado “Cuento del Tío” consistente en estafar a las personas haciéndole creer que están realizando un buen negocio al intercambiar su dinero por un objeto que presumiblemente tiene mayor valor, esta pasividad ciudadana es la fuerza del charlatán, atrayendo hacia él, a cada vez más incautos seguidores de un camino marcado por expertos ingenieros del buen vivir.

Por ello, es importante que antes de comprar la manta pensemos y reflexionemos que consecuencias futuras traerá si la manta termina siendo falsa y para ello,  nos olvidemos de comprar a viajeros de caminos inciertos y lo hagamos en aquellas tiendas a donde podamos ir a reclamar sin que nos reciban con el  ¿Y tú de quien eres? Para encasillarte en colores pasados o reproches de purezas inconfesables.

Sí a este escrito salido de un rato de aburrimiento le encuentras parecido a la realidad actual, es solo pura casualidad.