París, ciudad del amor, ciudad de la luz…

¿Quién no ha querido nunca ir a París? ¿Qué enamorado no ha querido nunca ir a París?…

Según dicen unos versos de la poetisa Sara Herrera en su poemario “París, mon amour”, “París tenía el olor de un panadero gordo amasando harina de trigo, olor a café, a libro viejo, olor a lluvia, a suciedad en el metro, a restaurantes chinos, libaneses, marroquíes, argentinos, olor a queso, a creps, a mostaza, a vino, olor a algo parecido a un sueño enfrascado y envuelto con un lazo rojo, gigante, diciendo bienvenida…”

París por Jonocla
Catedral de Notre Dame, París | Imagen de Jonocla

Durante nuestras vidas siempre hemos escuchado a París como la ciudad del amor. Siempre existía en mi la inquietud, al igual que en muchos, de descubrir y sentir qué tiene París que podía darle este título que no lo pudiera tener otra ciudad del mundo, qué la hacía diferente, qué la hacía la ciudad del amor. Llegó el día en que tuve el privilegio de viajar hasta allí, recorrer sus calles, conocer su gente, visitar sus monumentos, descubrir su magia nocturna y su esplendor. París es una ciudad que nos enamoró más aún, que nos hizo sentir la pasión que transmite, que nos hizo soñar cada instante de la vida juntos. París nos marcó con un antes y un después.  “Habitaré otras ciudades y seguiré tachando idiomas y haciendo listas de sueños y pendientes y en el balcón seguirán la abuela, mamá y papá, diciendo adiós, hasta la vista, y nosotros de la mano..”  (Sara Herrera) , pero a París, a París volveré siempre.

Enfócanos el próximo Viernes, te sorprenderá nuestra MIRAda.