María Antonia, la santa de Jerez aún por descubrir

En 2011 comenzaron los trámites para la beatificación

Si no llega a ser por las circunstancias históricas, la invasión de los franceses, muy probablemente, desde hace mucho, Jerez tendría a su santa, a la Madre Antonia, como un referente y un símbolo, tal como ocurre en Ávila con Santa Teresa, en Sevilla con Santa Ángela o en Granada con el beato Fray Leopoldo.la foto

No es para menos, porque María Antonia de Jesús Tirado es un torbellino de historias, de experiencias místicas, de revolución, de entrega a los más necesitados… y de milagros, de los que a pesar de la distancia histórica tan importante, han quedado recogidos en documentos que han permanecido guardados durante más de dos siglos.

No fue hasta junio de 2011 cuando comenzaron los trámites para la beatificación a nivel diocesano de la jerezana María Antonia de Jesús Tirado. Este proceso está suponiendo la recopilación de toda la información y documentación que se conserva de la monja dominica.

María+AntoniaPoco a poco, Jerez va conociendo a María Antonia, lo que hizo, sus milagros y la dedicación por todos los jerezanos, incluso las representantes de la congregación están visitando las distintas parroquias de la ciudad para informar a los feligreses del proceso de beatificación y dar a conocer las virtudes de la que fue una mujer adelantada a su tiempo y entregada a servir a Dios a través de sus acciones misericordiosas, reconocidas  por sus contemporáneos, según consta en documentos de la época.

Conforme se va conociendo a la que puede ser la Santa de Jerez, se incrementa el número de personas que se está encomendando a María Antonia de Jesús “para los exámenes, el trabajo, las enfermedades… para todo, para que ella actúe como intercesora ante el Señor”, comentan desde el Beaterio donde, cada jueves, las monjas Dominicas y todos aquellos que así lo desean van a rezar y se encomiendan a esta causa. Igualmente, se lleva a cabo una misa en acción de gracias los primeros jueves de cada mes y los segundos domingos al mes.

Una vez concluido el proceso de beatificación a nivel diocesano, toda la documentación obtenida se envía a Roma, donde teólogos, historiadores y jueces tendrán que examinarla minuciosamente y verificarla.

Tres pobrecitos tengo en cueros, y no hallo con qué cubrir sus carnes, que esto es lo que me ha mandado el Señor como aguinaldo.” (María Antonia)

Tengo una pobrecita que dice el médico que va para leprosa. Nadie se quiere arrimar a ella, pero yo voy y la visito y le llevo comida y se la doy, le hago la cama y me vengo a mi casa.” (María Antonia)

Una mujer pobrecita venía descalza… Le di mis zapatos y me quedé yo descalza.” (María Antonia)

María Antonia de Jesús Tirado nació en Jerez (1740-1810). De familia muy humilde y religiosa, su infancia fue muy dura, lo que la marcó para siempre. De niña, muy enferma, fue encomendada a Santo Domingo, con la promesa de que si sanaba, se haría terciaria dominica.

De joven destacaba por su carácter inconformista. Lo que sucedía en Jerez era significativo para ella. Tenía que hacer poco esfuerzo para sentir el deterioro social pues todo estaba mal repartido y la deshumanización era palpable. Estos signos le hablaban de egoísmo y de la incapacidad para acoger y compartir.

Desea servir a Dios al sentir ilusión por trabajar en la construcción de un mundo mejor. Así, funda un beaterio de terciarias en Jerez de la Frontera, agregado a la Orden de Predicadores. La comunidad quiere ser signo de la presencia de Dios entre los hombres y así se dedicará a casa de ejercicios espirituales de señoras y a centro de enseñanza y formación para niñas pobres de la ciudad.

Tiene visiones y apariciones del Señor, de la Virgen María y de los santos; ratos de éxtasis recibiendo los dones místicos. Un punto singular de su espiritualidad estriba en el voto de clausura en el costado de Cristo, que es la forma concreta con que vivió la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Tras mucho tiempo dedicado a la meditación de los dolores y sufrimientos de Jesús en la Pasión, se produce en ella la estigmatización. También tiene lugar el cambio de corazones con Jesús y el matrimonio espiritual.

María Antonia descubrió que el amor es el único modo que Dios tiene para existir y que la única respuesta posible, es también el amor. Estaba donde había que dar mensajes de amor, traduciéndolo en solidaridad, comprensión y ayuda. Así era su predicación; siempre en movimiento, recorriendo los sitios en donde había que sembrar esperanza, asumiendo el riesgo inherente a la causa de Jesús siendo signo y camino desde el silencio, la cercanía y la comunión.

La Congregación se ha expandido por el mundo desarrollando su carisma “El amor a la Eucaristía manifestado allí donde les toque vivir”, en colegios, hogares para niños, comedores de ancianos, guarderías…