El mano a mano Galván-López Simón abre la puerta grande de San Fernando

Crónica de la Corrida de la Feria del Carmen y de la Sal

Plaza de San Fernando (Cádiz), sábado, 16 de julio de 2016. Corrida de la Feria del Carmen y de la Sal. Cielo despejado con viento de levante que molestó mucho. Tres cuartos de entrada. Cante flamenco de Remedios Reyes para amenizar alternando con la banda de la Hermandad del Nazareno, dirigida por Juan Luis Álvarez. Mano a mano en que salió como sobresaliente Salvador Ruano.

Se lidiaron toros de la ganadería de Albarreal (que pasta en Zufre, Huelva), en sustitución de los anunciados de Vellosino, recortados de presentación en general y rajados excepto los dos primeros; el primero fue aplaudido en el arrastre.

David Galván: estocada entera algo trasera; dos orejas. Entera atravesada; una oreja. Media tendida que basta; dos orejas.

Alberto López Simón: tres pinchazos y estocada honda; vuelta al ruedo. Cuatro pinchazos y cuatro descabellos; ovación saludada desde el burladero. Media lagartijera; dos orejas y rabo.

Incidencias: los seudoalguacilillos no se distinguieron por una presentación digna; al final del paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del torero Víctor Barrio; después, el público con su aplauso sacó a saludar a los dos espadas; al final de la corrida Galván y López Simón salieron a hombros por la puerta grande.

Empieza ya a ser cansino eso de ir a comprar la entrada a la taquilla abriéndote paso entre algunos vociferantes que te insultan con permiso de la administración. La administración es esa señora gorda que le dice al empresario: “te autorizo a que montes un espectáculo legal, te cobro todos los impuestos habidos y por haber y te pongo obstáculos para que tu negocio fracase”.

1 Cartel San Fernando

Al aficionado le dice: “si vas a un espectáculo que es una manifestación legal yo te montaré una contramanifestación”. ¿Cuándo aprenderemos de Francia? Al hacerse el minuto de silencio sólo se escuchaban los gritos de los energúmenos que seguían en la acera (caiga el oprobio sobre el funcionario autorizante); yo intentaba mi padrenuestro, mi avemaría y mi gloria y no me concentraba; ¿podemos montar una escandalera a la puerta de una mezquita en hora de oración o eso violaría la libertad de culto?

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David Galván, que vestía de sangre de toro y oro, a su primero, castaño, con poca presencia pero rematador en tablas, lo saludó con lances a pies juntos; hubo buena pelea y buena puya antes de un quite por chicuelinas (a caballo encerrado, fea costumbre); las banderillas fueron buenas y Álvaro Núñez, invitado por su matador, se desmonteró e invitó sin autoridad a Rafael Limón a lo mismo; tras brindis al cielo, David inició con doblones en los medios y mientras sonaban unas bulerías siguieron tres jaleadas tandas en redondo y contra el levante; con la izquierda vino una y con la derecha, otra vez, dos tandas más, una con tornillazos y una de mano baja, antes de las manoletinas finales.

4 Galván

En su segundo, castaño, bien presentado y enmorrillado, el recibo fue animado con dos largas cambiadas de rodillas seguidas de verónicas y revolera muy aplaudidas; la puya fue leve, haciendo, incluso así, claudicar mientras que los rehiletes fueron mal puestos; tras brindis al compañero de cartel, el inicio fue por doblones andándole bien por la cara mientras sonaban unos tangos flamencos; en los medios el animal no quiere pelea y se raja descarado, pero en tablas vimos un arrimón de escándalo con desplantes, circulares y teléfono de tarifa plana. En la vuelta triunfal tuvo David el descuido de ponerse a firmar autógrafos, con lo cual ya fue menos triunfal.

7 Galván

A su tercero, negro, recortadito y hocico de rata, le hizo saludo mixto de verónicas, chicuelinas y revolera antes de una puya sin castigo excesivo; con dos pares que estuvieron bien y brindis al público, se inició la faena por alto, siguiendo una serie de mano baja; hubo cante flamenco por bulerías; luego vinieron los tornillazos en una serie en redondo y por la izquierda, también bajando la mano, vino el rajarse entre remolinos de arena y aplausos; otra serie por la derecha, buena, y ayudados por alto antes de rajarse definitivamente.

Galván torero San Fernando

Alberto López Simón, que vestía de azul pavo y oro, a su primero, negro, pequeño y brocho, lo saludó con lances de compás abierto y luego andando; si la pelea y la puya fueron malas, las banderillas fueron buenas y se desmonteró el primero (ahora, sí, él sólo); tras brindis a una particular, al inicio por alto siguió una tanda en redondo y remate con desmayo; a la par que un cante por alegrías hubo una gran serie con cambio por la espalda y luego otra, cerrada con circulares; por la izquierda vimos molinetes, ayudados por alto, en redondo y circulares muy jaleados, terminando de rodillas entre el entusiasmo del público; por la derecha hubo toreo de frente y por la izquierda, otra vez, toreo de cercanías y arrimón; en el público uno gritó “Viva la Fiesta” y otro gritó ”Viva Víctor Barrio”, coreados.

10 López

En su segundo, negro, bonito, el saludo fue con verónicas y chicuelinas rematadas con larga en la boca de riego; en el caballo se oyeron pitos y en los palos no se oyeron palmas; tras brindis al público (que ya ha dejado de ser el respetable o eso parecen enseñar las escuelas), hubo inicio de faena por alto y siguió toreo de trinchera en el centro; mientras cantan “La Lola se va…” Alberto se va por la izquierda de uno en uno; por la derecha de nuevo hay series de mano baja y de circulares, antes de ir, como la Lola, por toda la plaza y acabar en tablas; en lágrimas acabó el torero por la mala suerte al manejar los aceros y el público lo consoló una y otra vez (¡los toreros no lloran, hombre!). A su tercero, lavadito de cara, tras nuevas palmas de ánimo lo recibió con verónicas de compás abierto y revolera; en el caballo el bicho fue bregador y la puya, ligera; en banderillas hubo un desmontere; el brindis fue para Galván, en devolución, y el inicio de rodillas y por alto se vio seguido de una serie aplaudida y dos en tablas, tras lo cual hubo rajada; la mano izquierda se manejó bajando y por último la derecha toreó en tablas con desplante; la banda aún tocaba cuando Alberto se estaba perfilando.

11 López

Los gritos de la calle impedían degustar el cante flamenco que adornó el arte del toreo. Parecía como un arañazo o una cuchillada sobre un cuadro de Picasso expuesto en un museo y realizados con permiso del vigilante. Si algún espectador le reclama al empresario devolución del importe de la entrada por un producto ofrecido en malas condiciones ¿podría éste repercutirlo a la administración o descontarlo en el pago de los impuestos? La verdad es que cuando se cansaron el espectáculo brilló por sí mismo y la gente disfrutó. El final fue hermoso: la plaza llena de jóvenes que se llevaban en volandas a los triunfadores.

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