Semana de la Movilidad… sin el coche… ¿he oído bien?

Automóvil y Movilidad no pueden concebirse separados, lejos de eliminarlo de la conmemoración, debe ser parte de ella

 Por Keko Romero 

“La Semana Europea de la Movilidad es una campaña de concienciación dirigida a sensibilizar a los ciudadanos en cuanto al uso del transporte público, en bicicleta y peatonal y a animar a las ciudades europeas a que promuevan estos modos de transporte y a que inviertan en las nuevas infraestructuras necesarias para esto. Se celebra cada año del 16 al 22 de septiembre.”

trafico

En el párrafo anterior queda definido el evento de carácter anual denominado ‘Semana Europea de la Movilidad’. Y la conclusión que nos puede quedar es que se trata de una medida contra el uso del automóvil particular. La RAE define como ‘Movilidad’, “cualidad del movible’, o sea, la cualidad de todo aquello que puede moverse de una forma u otra. Por tanto, esa celebración de la ‘Semana de la Movilidad’ viene a conmemorar la posibilidad de los ciudadanos de Europa -y del mundo al fin y al cabo- de moverse de un lugar a otro… Pero el coche, el automóvil, queda totalmente excluido.

El automóvil es uno de los más grandes inventos del ser humano. Marca un antes y un después en la historia de la humanidad y es parte indisociable del término ‘Movilidad’. Uno no puede concebirse sin el otro.

El uso del automóvil es una de las grandes reafirmaciones de la libertad del individuo. Le hace independiente del tiempo y los horarios y acreedor de la libertad de movimiento, o sea, le aumenta exponencialmente su capacidad de movilidad.

Y otro factor muy a tener en cuenta: Es un símbolo de la prosperidad. Para el individuo, por lo que supone su adquisición, y para la colectividad, por la cantidad de puestos de trabajo que genera en conjunto su industria… Por ejemplo

En lo relativo a lo ambiental, la industria del automóvil ha experimentado un enorme avance en la materia. Hoy día los coches son mucho más respetuosos con el medio ambiente y cada vez menos dependientes de los combustibles fósiles gracias a las tecnologías híbridas y eléctricas. Todo ello frente a transportes públicos que vemos día a día en nuestras ciudades en estado ruinoso y emanando enormes cantidades humo.

Por tanto, y bajo la oportunidad que se me da desde esta tribuna, creo oportuno reivindicar el papel pleno del automóvil dentro de la Movilidad frente al ejercicio de sectarismo que supone sacarlo de ella.

Es un acto flagrante de cinismo no contar con el automóvil si se habla de ‘Movilidad’ por parte de unos gestores políticos que emplean el coche oficial en su día a día desde que se levantan hasta que se acuestan. Más aún, de los que les falta tiempo para sacar una pancarta cuando un fabricante o empresa decide trasladar una de sus plantas de producción de autos cuando estos mandatarios no son capaces de mantener unas condiciones económicas óptimas para que este centro laboral siga activo.

Por tanto, la Semana de la Movilidad, a mi juicio, debería servir también para rendir homenaje a este invento maravilloso que es el coche, que tantas posibilidades nos ofrece al ser humano. Una fuente de libertad frente al encorsetamiento planificado de los transportes públicos. Un acto de reivindicación del individuo como media principal del todo.

Empleemos esta Semana de la Movilidad no para relegar al coche, sino para explorar soluciones que beneficien su uso racional y como parte fundamental de nuestro día a día. Dejémonos de cinismo y complejos trasnochados, porque el coche es Movilidad.