Reivindicando la Política con mayúsculas

 Tribuna libre de Inmaculada Ortega, Coordinadora de NNGG-Guadalcacín 

Existen diversas aceptaciones del término “político” interesantes de analizar y que quizás nos sean útiles para reflexionar sobre cuál de ellas queremos adoptar. Es importante tener en cuenta cuál es el deber de un político y cuáles fueron los motivos principales que nos movieron, a los que entramos a formar parte de un partido político, y así participar de esta vorágine y estilo de vida.

Rajoy Sánchez Rivera e Iglesias

No tenemos que irnos muy lejos, y aunque parezca algo simple, se pueden encontrar definiciones accesibles a todos, sobre el concepto de “político”, la propia Wikipedia dice lo siguiente:

  1. En primer lugar se define como aquellas personas vinculadas a la administración pública; persona afiliada a un partido político y que ha sido elegida o nombrada para tareas asociadas a organismos, asociaciones o instituciones públicas.
  2. En segundo lugar un político puede referirse a cualquier persona afiliada a una asociación o grupo que desarrolle actividad partidaria, con independencia de si ostentan o no algún cargo público.
  3. Y en tercer lugar hace referencia a que en la mayoría de países el ordenamiento jurídico se considera a los políticos los que son elegidos o nombrados como representantes del pueblo en el mantenimiento, la gestión y administración de los recursos públicos. Dichos ordenamientos consideran que un político debe velar por el interés general de los ciudadanos y mantenerse dentro de una ética profesional de servicio al pueblo y no hacia sí mismo. La corrupción, la demagogia, el sectarismo y la incompetencia son males que afectan en mayor o menor medida a la clase política de la mayoría de países.

Si nos pararemos a pensar un momento en estas tres definiciones, yo me quedo sin duda, con la tercera, que es aquella que me movió, me hizo decir basta y luchar por aquello en lo que creo. Dicen que la política es algo que se da por devoción, que es algo que tiene que nacer en nosotros, sin necesidad alguna de buscar nada a cambio, sino tan solo la satisfacción personal del trabajo bien hecho en favor de los demás, independientemente de la ideología que se tenga.

Ganarnos el respeto de todos y poder ser respetado por tus ideas aunque no sean compartidas. Señores ideales que no podemos perder y he aquí el quid de la cuestión. En el siglo en el que vivimos ¿los llamados políticos realmente persiguen estos valores?

Creo que los Partidos Políticos, y hablo de todos, deberían de reflexionar, hacer autocrítica. Puesto que hay algunos, que están perdiendo los valores e ideales por los que me consta de sobra que mi partido (no soy nada para hablar en nombre de otros) lucha a diario y trabaja sin descanso.

Quizás no todos buscamos lo mismo e invitó a la reflexión nuevamente y a tomar como ejemplo a personas cercanas a nosotros que seguramente es en aquella en la que nos fijamos y nos inspiró para estar donde hoy estamos. Es importante no olvidar de dónde venimos, pero sobre todo, hacia donde vamos, pero todo ello sin desvirtuar lo que somos o mejor dicho lo que debemos ser.

Creo que estoy siendo sincera y autocrítica en todo momento, puesto que hablo de modo general. Los políticos tienen deberes con sus vecinos que deben prevalecer. Comenzar desde abajo, dejar la prepotencia, soberbia, supremacía, etc valores que en algunas ocasionas nos visitan. Ver el bien común, formarnos sobre todas las cosas y no olvidar nunca la virtud de la humildad, paciencia y las capacidades que creo que todos los que formamos este partido tenemos y es la capacidad de trabajo y la organización. Pido unidad, importante en estos tiempos donde el ataque fácil nos llega desde los partidos “populistas” aquellos que dicen ser la voz del pueblo. Pues señores será de una parte pero no la de todos y es importante escucharlos a todos y respetar sus decisiones nos gusten más o menos.

Confío plenamente en este partido si no está claro que no seguiría aquí, pero sobre todo confío en la Política, con mayúsculas, aquella que algunos se han dedicado a enturbiar con sus acciones.

Nadie dijo que fuera fácil, ningún trabajo lo es y menos cuando se hace bien de verdad. Hay miles de anécdotas, de personas que motivan, que se implican que hacen de esto un auténtico grupo por el que merece la pena pelear. Por la confianza que nos brinda la gente sigamos siendo buenos políticos.