Los menores, conejillos de indias en la Red

Roxana Sáez: “Los jóvenes deben de saber que  hoy hay dos Currículum Vitae: el tradicional y la reputación digital”

La reputación digital, un bien preciado

El uso de las redes sociales entre menores afortunadamente empieza a ser ya un tema cada vez más común en las reuniones de amigos. Poco a poco los medios de comunicación y la labor desarrollada desde la Policía Nacional están consiguiendo que la sociedad empiece a darse cuenta de la importancia de conocer los riesgos de las redes sociales cuando caen en manos de nuestros hijos sin haber recibido la formación necesaria para hacer un buen uso de las mismas.

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Desde hace un año estoy trabajando en un bonito proyecto cuyo objetivo es dar a conocer las oportunidades que ofrecen los Medios Sociales, no sólo para el marketing de las empresas, sino para los propios adolescentes. Y cuanto más indago más necesaria veo la formación desde todos los ámbitos, ya que desgraciadamente los jóvenes están siendo los conejillos de indias de un mundo por descubrir lleno de oportunidades pero también lleno de riesgos y peligros.

Conceptos como la reputación digital empiezan a sonar  cada vez con más fuerza en las entrevistas para acceder a la Universidad o para acceder a un puesto de trabajo. Los jóvenes deben de saber que  hoy hay  dos Currículum Vitae: el tradicional y la reputación digital ( lo que dicen de nosotros y el contenido que nosotros mismos hemos subido a la Red). Y cuando salgas por la puerta, la persona que te ha entrevistado lo primero que hará, sino lo ha hecho antes de que llegues, es googlear tu nombre.

Es una realidad que un joven en su adolescencia no es capaz de pensar en la repercusión que puede tener en su futuro inmediato un error en la Red. El problema llega cuando nos enfrentamos a uno de los proyectos más bonitos de nuestra vida como es entrar en la Universidad o acceder a nuestro primer puesto de trabajo y nos empieza a perseguir una foto del pasado o un vídeo de una juega de juventud que son capaces de acabar con nuestra reputación porque la Red tiene memoria y así se encarga de recordárnoslo Facebook cada mañana al despertar.

Y es que, en la mayoría de los casos, los jóvenes de forma intuitiva van incorporando a su móvil nuevos Medios Sociales dando sus datos sin dedicar un solo minuto a leer las condiciones de privacidad y seguridad. Una vez entregados todos sus datos, empieza la locura de empezar a subir fotos y a contar su vida descubriendo secretos que jamás contaría en su vida cotidiana. La Red se ha convertido para los jóvenes en ese lugar en el que se atreven a decir todo aquello que nunca se atreverían a contar en persona. Cuentan al detalle su vida y comparten fotos sin pedir permiso al resto de sus amigos pudiendo ser estos últimos los perjudicados por una foto compartida en un momento inapropiado.

La Red les invita a hacer nuevos amigos en un mundo virtual en el que parece que todo vale. Empieza la competición por ver quién tiene más amigos y quién consigue más likes. Y, a partir de ahí, da igual a quien agregar pues el objetivo es tener más y más amigos. Y cuanto más amigos más populares somos…Esto es una realidad y, estoy segura, que a muchos de los que estáis leyendo este post os suena esta carrera por ser el más popular en un mundo que apenas conocen.

Para entender mejor el problema, es como el que no ha salido nunca de su lugar natal y se aventura a cruzar el charco  sin las herramientas necesarias para saber discernir entre lo bueno y lo malo. Igual que preparamos a nuestros hijos para salir de casa cuando se hacen mayores debemos preparar a nuestros hijos para enfrentarse a un mundo globalizado, en el que cualquiera puede entrar, si no le enseñas a controlar sus perfiles en redes sociales. Igualmente, estamos pendiente de la hora de llegada de nuestros hijos de la calle cuando son adolescentes y una vez que entran en su cuarto nos olvidamos que siguen en la calle con su móvil. ¿Por qué no enseñarle a saber utilizarlo en lugar de quitárselo sin explicación el día que ya no podemos más?

Desgraciadamente mientras ellos se adentran en lo que para ellos es su magnifico mundo virtual  en el que sienten que pueden hacer lo que quieren ya están esperando para entrar desde perfiles falsos personas que pueden convertir sus vidas en una auténtica pesadilla. Y ellos desgraciadamente no están pensando en eso…

Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) obligan a reforzar la formación de nuestros jóvenes. ¿Sabias que en nuestro país..?

Con 12 años: el 70% de los niños tiene móvil y un 50% un perfil en Medios Sociales. Según la Policía Nacional, esto es como dar a un niño de esa misma edad un coche e invitarle a que conduzca a 200 por hora.

Con 15 años el porcentaje se eleva al 90%.

Más preocupante aún: Casi el 40% sube contenidos a Internet sin supervisión ni permiso paterno.

Y lo más grave: El 90% de los padres admite desconocer si sus hijos visitan páginas peligrosas y, en general, confían en que pueden controlar cualquier situación incómoda en la Red.

Ante estos datos es hora de que todos unamos esfuerzos en una labor tan necesaria que es como enseñar a nuestros jóvenes, nativos digitales, a sacar el máximo provecho de las Redes Sociales y a verlas como una herramienta para fomentar nuestras relaciones sociales, haciendo un buen uso de las mismas y cerrando las puertas a todo aquel que no queremos que entre en nuestro mundo virtual porque las hay. Y, sobre todo, enseñándoles que no tienen porque convertirse en su peor enemigo sino en una oportunidad de mostrar al mundo lo mejor de cada uno y sus habilidades a la hora de querer conseguir un objetivo. No olvidemos que la gran oportunidad que ofrecen las redes es que hoy se nos ESCUCHA a través de ellas y ello obliga a aportar nuestro granito de arena en una sociedad en pleno proceso de cambio y no a restar haciendo ruido con comentarios negativos y acusaciones que afortunadamente hoy ya son consideradas como delito.