Jerezano, homenaje y lección en Algeciras

Un tentadero público como clase magistral y benéfica

Algeciras ha vivido en su Coso de Las Palomas una clase práctica de toreo en forma de tentadero público, organizada por la Asociación Cultural y Benéfica Hijo Adoptivo Miguelete, con objeto de recaudar fondos con destino a la campaña “Navidad con Amor”, que lleva a cabo a tradicionalmente Radio Algeciras con la colaboración incansable de Miguel Ramos “Miguelete”, torero, persona polifacética, entregado a los demás e hijo adoptivo de Algeciras. Colaboraron altruistamente todos, personal de plaza, sanitarios, transporte, técnicos, hoteles, tipografía y cerámica.1i

Se anunciaban cuatro elegidas reses donadas por la ganadería de Toros San Miguel, que pasta en campos de Jimena de la Frontera y tiene origen Núñez por vía de Manolo González.

Sobre un cuidadísimo piso de la plaza hicieron el paseíllo, vestidos de corto, Luis Parra García Jerezano (luciendo marsellés),  Miguelete, Pepe Luis Vázquez y Pepe Luis Martín. Los tres primeros estaban anunciados como antiguos profesores de escuelas taurinas (de Cádiz, de Algeciras y de  Sevilla). Iban seguidos de los componentes del grupo de Aficionados Prácticos que dirige el propio Miguelete así como de dos niños perfectamente ataviados, más el mayoral sobre el caballo de picar.1c

Tras el despeje de plaza (lastimosamente perjudicado por una injustificable nube de fotógrafos que rompían la estética del momento), bajó al ruedo el alcalde José Ignacio Landaluce, el cual, en compañía de Juana Cid, responsable de la Delegación de Feria y Fiestas y de la Escuela de Tauromaquia de Algeciras, procedió a materializar el homenaje que la ciudad, capital del Campo de Gibraltar, rendía al maestro Jerezano en forma de placa y una serie de regalos, entre el aplauso del público y la emoción de su familia, presente al completo en las gradas de Las Palomas. También acompañaba al maestro, y a su familia, un amplio grupo de amigos y seguidores coordinados por la Tertulia Taurina Jerezana y los Aficionados Prácticos de Jerez. No faltaron profesionales, entre ellos Tobalo Vargas (su ahijado) y Juan Carlos Landrove.

La primera vaca salió muy colaboradora y permitió que Jerezano desplegara el capote con la maestría de su época activa, con verónicas de capote recogido, medias y revolera que a quien primero provocaron satisfacción debió ser al propio torero. El momento del brindis fue doblemente emotivo porque pudo recoger el cariño del público  y a continuación lanzó la dedicatoria en forma de sombrero a su mujer, atenta desde lo alto del tendido; una estampa amorosa de antes y de siempre. En la muleta, vimos el manejo templado, sentido, propio de un maestro. Hasta el andar por la plaza era motivo para enseñar cómo se hacen las cosas, empezando por el cuidado en la indumentaria. Era una clase magistral, que nos permitió recordar las grandes faenas de Luis, incluyendo especialmente la que desarrolló en la cercana plaza de La Línea.1h

Esa clase tuvo su complemento con la cesión de trastos al amigo Manolo Simón, que pudo recordar sus tiempos de maletillas. Sin embargo, la sorpresa llegó cuando el maestro, ejerciendo de maestro y de abuelo, invitó a salir a su nieto Luis, hijo de Luis Parra Fernández (Jerezano hijo); el chaval demostró decisión y saber estar, ofreciendo unos cuantos lances con la muleta ante la vigilancia próxima de su abuelo y congregando los aplausos satisfechos del público; hasta Pepe Luis salió del burladero para felicitar al niño por su actuación (creemos que es la segunda vez que se enfrenta a una becerra). Miguelete demostró que está en perfectas condiciones físicas y desplegó un toreo de muchos quilates. Se ve que está en continua actividad a diario. Sus ganas le hicieron salir en dos vacas. Pepe Luis sacó su repertorio habitual, si bien lo vimos con una cierta cantidad de precauciones. No podemos dejar de reseñar esa chaqueta de pana que no sabemos quién se la inspiró pero le hacía parecer como si fuera de paseo. El rondeño Pepe Luis Martín fue, por su juventud, el que desplegó una faena más larga y a fe que parece que está como para reaparecer un día de estos. Si no lo hace es porque no quiere.

El público, que acudió en cantidad respetable, se lo pasó bien en la mañana taurina de este enero algecireño, sin olvidar que lo que importaba era el fin benéfico al que se dedicaba todo el esfuerzo, en ayuda de los necesitados de la localidad. El toreo, hoy como ayer, sale siempre en beneficio de los humildes.

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