“El fracaso”

el 26 de junio, en mangas cortas y con algunos grados de más, iremos a votar. Otra vez, sí. Y qué. Estamos pagando los errores de un sistema que en su día se dio por bueno, pero que con el tiempo se ha demostrado que tiene muchas lagunas. De aquellos polvos, estos lodos de la nueva convocatoria electoral.

GRA403. MADRID, 30/11/2015.- Los candidatos a la Presidencia del Gobierno de Ciudadanos, Albert Rivera (i); PSOE, Pedro Sánchez (c); y Podemos, Pablo Iglesias (d), se saludan a su llegada al debate digital organizado por el periódico El País, esta tarde en Madrid. EFE/JuanJo Martín
MADRID, 30/11/2015.- Los candidatos a la Presidencia del Gobierno de Ciudadanos, Albert Rivera; PSOE, Pedro Sánchez y Podemos, Pablo Iglesias, se saludan a su llegada al debate digital organizado por el periódico El País. EFE/JuanJo Martín

Dicen que la política ha fracasado. Pero niego la mayor. Han fracasado los que han querido ser lo que las urnas les han negado. Han fracasado los que todavía no han reconocido formalmente el resultado del 20 de diciembre. Y están fracasando los que tratan de explicar con argumentos espurios lo perverso que es ir a votar otra vez.

Pongamos cada cosa en su sitio. Aquellos que reclaman que el dinero público entre a espuertas en el circuito económico, curiosamente gente de izquierdas, ponen el grito en el cielo por los, se calcula, 150 millones de euros que costará la campaña. De ese dinero comerán las imprentas, los que organizan mítines, los que reparten propaganda y, entre otros, las agencias de publicidad que idearán los lemas y, entre otras cosas, diseñarán la cartelería o los reclamos publicitarios. Es decir, que fracaso de la lógica es pensar que es un dinero tirado a la basura.

Fracaso es conceder entrevistas en distintas cadenas de televisión y asegurar en ellas que se ve de presidente del gobierno, como machaconamente hizo Pedro Sánchez, el tremendo perdedor de los comicios del 20-D. Su fracaso es el más negativo de todos los reveses que la clase política se ha llevado en estos días. Qué parte del ‘no’ no ha entendido todavía el líder socialista.

Fracaso mayúsculo el de Pablo Iglesias, quien exigió ser vicepresidente con mando en todas las plazas y, hoy por hoy, es un estorbo para las intenciones de la izquierda moderada, para muchos seguidores de Podemos  y para cualquier ciudadano con un mínimo de sentido común. Su chulería sí que es un gran fracaso.

Mención aparte merece Ciudadanos y su líder Albert Rivera, presa de sus cambios de opinión y numerosas mentiras plasmadas en las hemerotecas y archivos sonoros y de imagen de distintos medios de comunicación. Quiso convertirse en el nuevo líder del centro-derecha intentado desplazar de ese espectro al Partido Popular y lo único que ha conseguido es que muchos de sus votantes hayan perdido la confianza en él y en lo que representa.Pedro-Sanchez-Albert-Rivera-acuerdo

El único que no ha fracasado al nivel de los otros grandes actores políticos ha sido Mariano Rajoy. Su estoy pero no estoy y su supuesto inmovilismo le han convertido en el vencedor de estos cuatro meses de parón. Aunque, en honor a la verdad, el líder del PP fracasó al perder la mayoría absoluta el 20 de diciembre, aunque entonces fue el único que ganó las elecciones.

La única forma para acabar con tanto fracaso es que los españoles volvamos a votar. Que volvamos a decidir quién queremos que gobierne y quién debe estar en la oposición. Aunque, y mucho me temo que volverá a ocurrir, los que pierdan querrán gobernar pese a que los electores hayan elegido a otro. Sería como el día de la marmota. Es decir, otro fracaso.