Jesuli de Torrecera: “Merezco una oportunidad en Jerez y El Puerto”

Entrevista al torero jerezano en vísperas de salir para América

Habíamos coincidido en la mañana de toreo de salón de San Isidro de Guadalete. Allí nos informó de su viaje a América. Quedamos para hablar con tranquilidad y hacer una retrospectiva. La cita era en el local hostelero que su padre posee en la jerezana calle Córdoba. Somos puntuales y allí está Jesuli de Torrecera, a la sombra de dos cabezas de toros colgadas en la pared, dos cabezas que son capítulos de su vida torera. Fotos y carteles nos sirven de fondo para la charla. Era el día siguiente del indulto en la Maestranza, protagonizado por su amigo Manuel.5

Háblame del indulto de “Cobradiezmos” de Victorino a cargo de Manuel Escribano.

Ese fue un espectáculo, un toro como todo torero desea que le salga, haciendo el avión, con transmisión; cualquier ganadero lo sueña en su ganadería. Escribano le vio las cualidades y le hizo la faena correcta; no cualquier torero lo habría indultado.

¿Qué antecedentes taurinos tenías en la familia o en tu entorno? ¿Cómo surgió la afición?

En mi familia no había antecedentes. Farina, un guarda de una obra que había junto al bar de mi padre, fue el que me, con siete añitos, metió la afición. Jugaba conmigo al toro con una cabeza vieja de vaca; él me hizo una muletilla y una espadita de madera. Era un buen aficionado porque había estado de mayoral de una pequeña ganadería brava. Acabé toreando a los clientes del bar.

¿Cómo fue tu paso por la Escuela de Tauromaquia de Jerez?

Mi padre quería apuntarme al fútbol o al kárate para quitarme la idea del toro, pero acabó apuntándome en la Escuela a los siete años. A los ocho, toreé por primera vez en Los Barrios. En ella estuve hasta los diecisiete años. La Escuela fue para mí fundamental. Los profesores te inculcan lo que es el toro y les agradeceré toda la vida lo que hicieron por mí. También recuerdo mucho a mis compañeros; tengo colgada una foto de mi primera actuación en Jerez donde se ve a ellos acompañándome.

Marciano Breña entrevistando a Jesuli de Torrecera para MIRA Comunicación
Marciano Breña entrevistando a Jesuli de Torrecera para MIRA Comunicación

¿En qué toreros te fijabas?

El primer torero con el que me puse en el campo es Joselito; fue en la finca de Sayalero y Bandrés y me puso a torear agarrado de su mano. Siempre fue un referente para mí, junto a Ponce. Otros referentes eran Jesulín, Ojeda, Espartaco y el torero de Jerez, Rafael de Paula.

¿Cómo fue tu etapa de novillero sin caballos?

Esa etapa me cogió en la Escuela. Empecé con las novilladas nocturnas de Chapín. Me pusieron en la competición en 1995 y gané la final, cortando el rabo a un novillo jabonero; gané la provincial y acabé ese año con treinta y tantas novilladas. Luego en 1996 seguí toreando sin caballos semana sí, semana no; me llamaban “el niño del traje verde”, porque era el único que tenía. Fue una etapa muy bonita, en la que toreé en la Feria de Jerez dos años seguidos, cortando tres orejas y rabo por tarde.

¿Cómo fue tu etapa de novillero con caballos?

El debut con picadores me lo dio la Escuela en Alcalá de Guadaira, como final de un concurso, televisada por Canal Sur. La etapa con caballos fue dura. Vinieron cinco años de altibajos. Fui a El Puerto, a Sevilla … y en 2001 llegué a plantearme dejar los toros; esto alegraba a los míos pero me salvaron las palabras de mi madre, que me dijo, llorando, que sabía que yo había nacido para torero, que lo tenía dentro y que debía demostrar mi valía. En 2002 Jacinto Cosa decidió apostar por mí y toreamos cincuenta y seis novilladas, incluyendo la presentación en Madrid en junio con ganado de Cortijoliva, cortando una oreja, e incluyendo una campaña americana con triunfo en Quito. En 2003 toreamos treinta y ocho y llegó el bombazo de Sevilla, con dos actuaciones cortando cuatro orejas y a punto de indultar.

¿Cómo recuerdas tu alternativa? 

Fue la alternativa que todo torero podría soñar. De becerrista le dije una vez a Ponce que era mi torero preferido y me gustaría que me diera la alternativa. El día de Sevilla, el maestro, en la capilla, me dijo que era mi día y que lo disfrutara. En la ceremonia me pidió amar y respetar a la profesión. Taurinamente, el primer toro no terminó de romper y quedó en ovación. Hice un quite con ganas al toro de El Juli. Mi segundo fue espectacular; con el capote la gente se vino abajo y lo llevé al caballo galleando. En banderillas arreó mucho y el maestro Ponce me dijo que lo aguantara y le diera su tiempo, que iba a romper; efectivamente luego rompió y con la derecha di varias tandas con transmisión. Con el espadazo cayeron las dos orejas y salí por la puerta grande.

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¿Cuáles han sido tus actuaciones en Jerez?

Después de la alternativa el día más bonito ha sido el de mi puerta grande en Jerez. He actuado sólo dos veces, la primera con tres orejas y luego con una. Ojalá Dios me permita volver. No verte anunciado en tu tierra, cuando viene la Feria, es muy duro, como nadie lo sabe. En fin, la plaza sigue ahí. (La emoción le puede).

¿Cuáles han sido tus actuaciones en El Puerto?

En El Puerto no me falta nada de hacer, salvo que me coja un toro o me lo echen al corral. La primera vez toreé con Bombero Torero, he ido de novillero sin caballos y con caballos, he estado en un festival, he toreado en la goyesca, he indultado un toro, he cortado un rabo, he cortado tres orejas, he cortado dos, he cortado una… Ha sido la plaza talismán que me ha acogido. Son siete puertas grandes, de novillero y de matador, pero la tarde del indulto fue especial. He sido triunfador de la temporada dos años consecutivos.

El maestro Rincón reconoció, delante de Ponce, que un joven les había mojado la oreja a dos figuras.

Esas palabras me hicieron llorar. Lo que es la vida: al año siguiente toreé una corrida de su hierro y le indulté un toro. Hace no mucho me invitó a su finca a tentar y volvió a recordarme aquella actuación en El Puerto.

Habla de tu experiencia como Rey Mago o de tu desilusión de no ser anunciado tras triunfar.

Salir como Rey Mago es uno de los trofeos más bonitos; llegar a los niños enfermos o a los ancianos y que te vean como un sueño es una experiencia muy bonita. La pena es que llevo unos años sin ir a El Puerto cuando me he ganado la oportunidad, siempre respetando a mi compañero Alejandro Morilla, que debe ser llamado. Los toreros deben actuar donde han triunfado.

¿Dónde has tenido otras actuaciones?

En la provincia he toreado en San Roque y en La Línea. Fuera, he actuado por el Norte, en muchas (Sangüesa, Pamplona, Vitoria …), y he salido por la puerta grande. Tengo amigos que me llaman y me quieren ver otra vez.

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¿Cómo defines tu estilo de toreo?

Me siento un torero poderoso y con pellizco a la vez. Mi espejo son Rincón, Ponce, El Juli, Perera… Me gusta la faena variada, lucir al toro y bajar la mano.

¿Cómo es para ti el toro ideal?

El toro de Escribano es un toro ideal y el mío del indulto de El Puerto también fue un gran toro, o el novillo que estuve a punto de indultar en Sevilla, Zurcidor de Torrealta.

¿Cómo es para ti la faena ideal?

La faena ideal la hacemos entrenando. Con el capote hay que partirse los riñones. Con la muleta, el pase debe ser de arriba abajo, citando con la bamba y hay que acabarlo con el palillo arrastrando por el suelo. Con la espada hay que ser un cañón, sin mirarle a los pitones. Así me lo inculcaron en la Escuela.

¿Qué ganaderías te gustan?

A mí, todas. Con la madurez, me veo capaz de cualquiera. A cualquier torero le gusta matar algo del encaste domecq, pero me atrevería con victorinos, adolfos o miuras, que también te dan sitio.

¿Qué apoderados has tenido?

De novillero estuve con Carmelo y Jacinto Cosa; luego de matador estuvo Pepe Luis Segura y pasé una etapa buena con él y su familia; Iñaki y Miguel Reta, mis amigos de Pamplona, me ayudaron un año; Antonio y su hermano Juan, de Sanlúcar, también me han ayudado; ahora me apoya el matador retirado El Ciento y Pepe Cruz es mi representante en América, aunque no tengo apoderado fijo.

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¿Cómo es tu preparación diaria a lo largo de la temporada?

Mi preparación es como si tuviera cincuenta corridas. Por la mañana me voy a entrenar y luego ayudo a mi padre en el restaurante. Tengo un preparador personal, que es Manu, un profesional bastante bueno. Luego, el capote, la muleta y la espada son diarios como el comer. Hago algo de campo para estar a punto de cara a mi inmediato viaje a América.

¿Cómo fue tu temporada 2015?

El 2015 no salió como estaba previsto, por problemas económicos. Aquí tuve un par de festivales y una corrida. En Méjico, otro festival y otra corrida, en San Miguel de Allende. En Perú hemos tenido tres corridas y me he traído un escapulario de oro.

¿Cómo se presenta la temporada 2016?

En mayo nos vamos a Lima dos meses y medio o tres; va a ser una temporada buena, estoy ilusionado. Además, en España hay alguna propuesta que me hace mantener un hilo de esperanza.

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¿Cómo ves el momento actual del toreo?

Hay muchas cosas en contra, hay gente que no nos conoce pero opina. Yo no tengo que insultar a nadie pero algunos se deberían dedicar más a mejorar la situación económica y que haya menos paro. Taurinamente, hay toreros que piden paso, las figuran están arreando y hay ganaderías que responden. Eso hace falta en la Fiesta. Viendo esta rivalidad, deberían abrir hueco para que haya variedad.

¿Qué quieres decir aparte de lo que te hemos preguntado?

Confío en mis cualidades. No he engañado a nadie. Pido que me den la oportunidad de sacar lo que llevo en mi corazón y volver a dar lo que he dado antes.

Te agradecemos tus palabras y terminamos con este deseo, que se puede cumplir antes de lo que se pueda pensar.

Te agradezco esta intimidad en la entrevista. Así se ve que hay personas que ven que uno tiene dentro algo. Me he sentido a gusto.

Esperamos que estas palabras que se van a publicar en los diarios del Grupo Mira Comunicación ayuden a que tu carrera vaya para arriba.

Ojalá Dios te escuche.

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