La España que quiero

Les confieso, presuntos lectores, que en el momento de juntar estas letras no estoy bajo los efectos de ninguna sustancia etílica o alucinógena. Tan sólo me he tomado los inmunodepresores, la pastilla de la diabetes, la del colesterol, la de la tensión y me he pinchado, como cada noche, mi dosis de insulina. Luego, no creo que tenga mis facultades mentales perturbadas. Dicho lo cual, lo que desarrollo en este texto es serio. Es un deseo real. No producto de ninguna alucinación. Ni de ningún sueño pesado.españa bandera

Yo quiero que España sea un país del que me sienta plenamente orgulloso. Que tenga un gobierno que gobierne, pero que gobierne quien más votos haya sacado. Quiero que España sea un país íntegro en el que no estemos amenazados siempre por la ruptura de unos y los amagos de otros.

Quiero que los partidos políticos de España tengan como único objetivo el bienestar de los españoles, el crecimiento económico, la disminución del paro, que la Educación sea un servicio público y no un arma arrojadiza de discutible calidad. Que los profesores tengan sueldos dignos y sean respetados por toda la comunidad escolar.

Quiero que la Sanidad pública esté dotada con todos los adelantos técnicos y científicos, y que disminuyan las listas de espera. Y quiero que los políticos dejen de vacilar de Sanidad cuando estén en el poder y destinen más dinero a hospitales, centros de salud, médicos y enfermeros.

Debo estar muy caprichoso, porque quiero un sistema fiscal justo. Que pague más quien más tiene, y que penalice muchísimo a aquel que decida defraudar a Hacienda. Quiero una administración sin tantos empleados públicos, y los que estén que rindan como el que más.

También quiero que los jubilados no teman por sus pensiones y que desaparezca el trabajo en negro. Además, que determinados periodistas – demasiados – no jueguen a ser políticos y no se dediquen a decir que deben hacer los demás ni a dictar sentencias de telediario ni de portada o editorial sin pruebas.

Y lo quiero, porque en España los partidos prefieren que no haya gobierno, aunque eso nos cueste caro a todos los españoles. Lo quiero porque da pena el nivel formativo de nuestros jóvenes y niños y porque he visto en los hospitales públicos andaluces demasiados problemas a pesar del buen hacer del personal sanitario.

Quiero todo eso, porque estoy cansado de ver a gente con mucha pasta bajo cuerda y que además tributa poco y recibe muchas, demasiadas ayudas sociales. Y lo quiero, porque este país se va al traste gracias a unos cuantos perdedores de elecciones que no dejan que gobierne el ganador. Así nos va. Total, es España.