¿El Mentiroso nace o se hace?

Análisis de un mentiroso

 Tribuna libre de Luis De Andrés 

Según un estudio de la Universidad Norteamericana de Northwestern, cuando mentimos tenemos menos capacidad de reacción y tardamos más en expresarnos, porque en nuestra cabeza se contradicen las afirmaciones.

Mamen Sánchez, alcaldesa de Jerez, en rueda de prensa junto al resto de concejales socialistas que conforman el Gobierno Municipal
Mamen Sánchez, alcaldesa de Jerez, en rueda de prensa junto al resto de concejales socialistas que conforman el Gobierno Municipal

Pero con la práctica, se pueden desarrollar capacidades que anulan esa contradicción interna. Con mucha práctica y después de repetir en sus mentes varias veces la mentira, se comprobó, que a partir de cierto punto, ya no se cometían errores al contarlas y respondían a la misma velocidad mintiendo que diciendo la verdad.

El mentiroso no solo nace, también se hace, hay personas que saben mentir mejor que otras, que son más convincentes. Según el experto en psicología judicial Miguel Hierro “miente más quien mejor miente y mejor miente quien miente más “.

El que miente incluye en su historia la mayor proporción de verdades posibles intercalando sus mentiras. El poeta ingles Alexander Pope decía: “el que dice una mentira no sabe que tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de la primera”.

La mentira hace daño al destinatario pero al final a quien más perjudica es al Mentiroso, ya que se convierte en una persona poco fiable, no digna de confianza y exenta de todo crédito. Quien justifica la mentira hace suya la frase de que “el fin justifica los medios”.

Estos falsos personajes que para mejorar su propia autoestima inventan logros y consecuciones personales para eludir sus responsabilidades. Ellos se sienten más listos que los demás y caen en la tentación de adornar su historia y sus habilidades para dar una impresión favorable en las demás personas.

A nivel político miente para hacer prevalecer sus propios intereses sobre los de los ciudadanos, esto ocurre casi a diario en esta última legislatura municipal en nuestra tierra y desgraciadamente tiene un coste elevado a medio y largo plazo.

El médico y escritor escocés John Arbuthnot  distingue tres clases de falsedades en política, por una lado estaría, la mentiras calumniosas que es la que trata de arrebatar al contrario la reputación que se gano justamente, por otro la mentiras por aumento, que es cuando personajes como los actuales se quieren atribuir mayor reputación que las que les pertenecen por lo que realmente están demostrando, y finalmente estarían las mentiras por traslación, que es la que transfiere el merito de una buena acción o el elemento de una mala de una persona a otra.

Desgraciadamente hasta el más grande de los mentirosos tiene sus crédulos. Si una mentira perdura una hora ya ha logrado su propósito aunque no perdure. El ruido y la confusión harán su trabajo. Para solucionar estas situaciones, los expertos coinciden en que lo importante es detectar el problema a tiempo, para que no se convierta en rutina.

¿Por qué los dejamos mentir?, ¿Por qué  los ciudadanos y los colectivos afectados por sus engaños continuados se lo consiente”, ¿Por qué Partidos de la “oposición”, que tienen, supuestamente, la obligación de defendernos se hacen cómplices de una situación que se está haciendo insostenible en nuestra ciudad?, ¿Por qué Jerez se tiene que ver afectada negativamente por su mitomanía? (mentira como forma de vida).

Tengo la esperanza de que no se confirme en nuestra  ciudad, lo que Mark Twain dejo claro: “Es más fácil engañar a la gente que demostrarles que han sido engañados”. Para enmendar esta situación se requiere integridad y nobleza pero el que miente me temo, que carece de estas virtudes.

La verdad nos hace libres y la mentira nos convierte en esclavos.  La elección la tiene el pueblo.”