50 años y seis meses de cárcel para el padre que mató a sus dos hijos en Ubrique

Sentenciado en Jerez, queda probado por un jurado popular que los asesinó con un cuchillo que usaba para las matanzas

La Sección Octava de la Audiencia Provincial de Cádiz, con sede en Jerez de la Frontera, ha condenado a 50 años y seis meses de prisión al hombre considerar culpable por un jurado popular de asesinar a sus dos hijos en el domicilio familiar de Ubrique, por dos delitos de asesinato con la agravante de parentesco y otro de abandono de menor.

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La sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, considera probado que “el acusado mató a sus dos hijos de forma fría”, habiéndose acreditado que “se levantó de la cama en la madrugada, se quitó el pijama, se vistió y cogió el cuchillo que tenía guardado en su dormitorio, que usaba para las matanzas, y que con él, se dirigió al dormitorio donde estaba durmiendo la hija y comenzó a apuñalarla, atacando a su hijo con el arma cuando éste se despertó”.

Además, considera como hecho motivador de esos actos “que el acusado estaba enfadado con sus hijos porque no aceptaban su nueva relación sentimental y porque no querían aceptar el reparto de la herencia materna que les proponía”.

Además, los once miembros del jurado solicitan a la jueza que no contemple para Juan Márquez ni la posibilidad de indulto ni la de suspensión de condena. «Sabía y quería matar», se asegura en el veredicto. No consideran tampoco que al procesado se le tenga en cuenta ningún eximente que rebaje su condena como el de enajenación mental.

Al jurado se le entregó el objeto de veredicto con 42 preguntas y en todas ellas ha habido unanimidad. Las primeras veinte respaldan en su totalidad la versión mantenida por la acusación y el fiscal.

Tras el juicio, que se ha celebrado durante toda la pasada semana en la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Cádiz, con sede en Jerez, el jurado cree probado que el procesado mató a los dos jóvenes con un cuchillo de matanza que tenía guardado en el armario de su habitación y que, de manera, deliberada y con alevosía, acudió al cuarto de su hija con el propósito de acabar con su vida. Tras asestarle varias puñaladas hizo lo mismo con su hijo, quien acudió al auxilio de su hermana al escuchar los gritos y golpes.

Fue en torno a las cinco. En el número 70 de la calle San Sebastián. Allí, aquella noche quedaba escrito el crimen más escalofriante que se ha vivido en la Sierra de Cádiz en la última década. El supuesto filicidio se ha juzgado desde el viernes 14 y durante seis días en la Audiencia.

Como ha quedado demostrado por las numerosas pruebas forensespresentadas durante la vista y los testimonios escuchados, Juan Márquez aquella noche se dirigió al cuarto de la joven y allí le asestó varias puñaladas aunque en un primer momento la chica consiguió huir. Los gritos despertaron a su hermano menor, Juan Pablo, que salió en su ayuda de la habitación, pero fue acuchillado por su padre en el pasillo. La joven, malherida, logró escapar hasta el rellano para pedir auxilio a los vecinos, pero una vez allí fue alcanzada por el acusado quien acabó definitivamente con su vida. El cuerpo de Laura tenía 26 heridas, el del chico, 14. Muchas de ellas, defensivas, por lo que ambos lucharon, se resistieron. Pero, en el caso de Juan Pablo, hubo dos mortales: una en el tórax que le atravesó el pulmón y otra de degüello en el cuello. Todas hechas con un mismo arma.