Los alumnos de infantil del colegio de Nueva Jarilla siguen sin sus aulas

Los padres y madres de los niños afectados piden reunirse con el delegado provincial de educación

Los alumnos de educación infantil de 3, 4 y 5 años del CEIP Nueva Jarilla siguen sin poder entrar en sus aulas desde que el pasado 13 de febrero cayera el techo de escayola del aulario, dejando inutilizado el edificio tras el primer informe técnico en el que se informó de los posibles daños que presenta el forjado.

La última información que han recibido los padres es que no van a poder estar presentes en una próxima reunión que se va a celebrar con el delegado provincial de educación, Juan Luis Belizón, a la que sólo podrán acudir el Alcalde de la Entidad Local Autónoma de Nueva Jarilla, Javier Contreras, la directora del colegio y un representante del Consejo Escolar.

Los padres solicitan poder llevar un escrito directamente a la reunión y poder estar presentes, siguiendo con la implicación necesaria de los mismos en la calidad educativa de sus hijos así como en el estado de las infraestructuras del centro.

El interés de los padres es que esta situación sea solventada lo antes posible, rogando por tanto, que la delegación de educación se ponga en contacto con una representación de las familias, y explique en todo momento la decisión que va a tomar al respecto o posibles alternativas que se estén barajando desde su delegación.

Para lo cual, le desean hacer llegar un escrito con varios puntos, en el que explican que el edificio afectado lleva desde al menos más de 25 años siendo espacio de infantil, y que muchos de los padres, hoy afectados, han sido alumnos en ese espacio.

Añaden que el edificio de infantil está adaptado en todos sus rincones a las necesidades de los más pequeños. Evidentemente el baño, pero no sólo eso, además el patio, con su albero, fuente, porche, césped, etc. En el interior, cuentan con una biblioteca a su “alcance”, su zona de “museo y exposiciones” donde las familias disfrutamos de los avances y descubrimientos de sus hijos.

Ante la falta de recursos, el AMPA ha paliado, dentro de sus posibilidades, las deficiencias que van surgiendo, como por ejemplo aires acondicionados, césped artificial, etc. Con esto, los padres quieren transmitir que se han volcado, con ilusión, mimo y cariño, en el cole de infantil.

Piensan que la solución no debe recaer en la incomodidad, en la estrechez de otros compañeros y en la buena disposición y buena voluntad de profesoras y familias. Consideran igualmente que el desplome del techo ha sido debido a la falta, la dejadez, a los recortes en educación, de las distintas administraciones, y por lo tanto, pedimos la consecuente respuesta en la reparación de los daños.

Además, informan que según les transmitió el equipo directivo, desde 2007, se ha estado informando puntualmente de las deficiencias que ha ido presentando el edificio; en ocasiones, estas reparaciones han sido meros parches y como consecuencia se ha derivado en lo que podía haber sido una tragedia. Al mismo tiempo, piden que sea evaluada la sala SUM (sala de usos múltiples), pues cuenta con los mismos años de construcción que el edificio afectado.

Por último, las familias estiman que la zona rural debería ser la que recibiera mayor inversión en cultura y educación, al ser ésta la que tiene peor acceso a los medios. En cambio, se sienten “poco cuidados”: “se juega con la zona rural, se pierden servicios y no se la dota de los recursos materiales y personales que necesita”.

Como conclusión, ruegan que la obra sea tenida en cuenta por valores humanos, afectivos incluso, y no económicos o de rentabilidad: “La pérdida de servicios en la zona rural conlleva la despoblación de la misma”.