Un prestigioso político británico no dejaba de pedir a Benjamín Disraeli un título de Barón.

El Primer Ministro no sabía qué hacer para complacer a este inoportuno político, pero se las ingenió para negarle lo que solicitaba sin herir sus sentimientos.

 “Siento mucho no poder darle la baronía” le dijo; pero puedo darle algo bastante mejor: puede usted decir a sus amigos que le he ofrecido una baronía y que usted la ha rechazado”.

Esta simple historia me sirve para la reflexión de lo que está sucediendo entre el Ministerio de Economía y Hacienda y el Gobierno local en la ciudad. El primero le ha dado una solución para salir de la cruda situación económica que sufre el consistorio jerezano, y por ende la ciudad, a través de unos préstamos envenenados de los que TODOS sabíamos de antemano que no era lo que la ciudad necesitaba. Personalmente la expresión de “te lo dije” no me gusta, pero en este caso siento tener que utilizarla, y tengo que decir que con razón.

A los jerezanos se nos ha considerado tontos, si pensaban que íbamos a creernos que la situación económica iba a resolverse con el simple cambio de deuda comercial por deuda bancaria, del que mayormente se han beneficiado bancos y multinacionales, y que encima tendrá un coste solo en intereses bancarios de 120 millones de euros en diez años. El Real Decreto, que era la solución ofrecida por el Ministerio a los ayuntamientos (nada de tratamiento especial para Jerez, como nos prometieron) decía claramente que se trataba de un préstamo a 10 años al 6% de interés y asociado a un duro plan de ajuste que perjudicaba a todos y cada uno de los jerezanos y jerezanas, como se ha demostrado sobradamente.

Esto no es nuevo ni para el gobierno local ni para los demás, que ya advertíamos que este desagradable momento iba a llegar de un momento a otro.

Simplemente ha aprovechado esta situación para implantar ideologías de derecha en la ciudad, privatizando el agua de todos los jerezanos y dejando en la calle a parte de la plantilla municipal, y ahora que ha pasado el tiempo y que llegan los pagos, desde el Ayuntamiento se dan cuenta del embolado en el que se han metido.

Lo triste de esta situación es que hemos pasado de Guatemala a Guatepeor y hemos visto a la alcaldesa de la quinta ciudad de Andalucía, la señora García Pelayo, asumiendo públicamente que las decisiones que ha tomado no han sido las correctas y que, llegados a este punto, no sabe cómo va a seguir. Ha tirado públicamente la toalla y se da por vencida, eso es lo que nos ha dejado claro.

En su caso se conformará como el político de mi historia inicial, venderá situaciones y soluciones irreales con tal de ocultar su enorme fracaso de no conseguir su baronía y vivir con el engaño a la vez que engañando a los demás, sin reconocer que jamás se la ofrecieron.