Aroa Lobo Ruiz, Coordinadora Local de Izquierda Unida Jerez

Estamos viviendo uno de los momentos históricos de mayor ataque a los derechos de las mujeres. La política que se está realizando está atentando contra los pilares más básicos de la democracia, como es la aspiración a la que tenemos derecho todas las personas a la libertad, a la autonomía  personal, al acceso a los recursos y a la igualdad entre todos los seres humanos.

Esta grave vuelta “hacia atrás” se manifiesta de manera tajante respecto a los derechos humanos de las mujeres, fruto del reforzamiento de las posiciones más retrógradas del sistema patriarcal, que, con la excusa de la crisis económica, ha visto las posibilidades abiertas para destruir todos los derechos que ya creíamos conquistados y afianzados en nuestra sociedad.

El derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad, es decir, si quieren o no ser madres, es un derecho fundamental en la vida de una mujer que debe estar presente en cualquier circunstancia posible. Se trata de un derecho elemental y, como tal, no se puede permitir que una decisión tan vital para las mujeres sea arrebatado y  pase a ser potestad del partido político que gobierna este país.

Las normas segregadoras y sexistas como la de reforma laboral, junto con los recortes en sanidad y en la asistencia en la dependencia, la provisionalidad en los empleos…son medidas que están produciendo un impacto de género que está generando el incremento de la feminización de la pobreza, la intensificación de los valores represores de la autonomía de las mujeres, la dificultad al acceso y mantenimiento del empleo, etc; haciendo imposible un objetivo histórico y en estos momentos casi utópico como es la conciliación familiar y laboral.

Los datos de desempleo en nuestra ciudad muestran la insoportable situación laboral que sufren los ciudadanos y ciudadanas de Jerez, pero también nos subrayan que de los 463 desempleados/as más que la ciudad sumó en el mes de febrero, 358 son mujeres. Una cifra que desenmascara la injusta realidad que ha supuesto la reforma laboral que inició el PSOE y remató el PP hace ya dos años.

La asignatura de religión en la escuela pública y la exclusión de la educación sexual y reproductiva de ella, no persiguen más que instaurar el modelo ya caducado de mujeres obedientes y sumisas. De esta forma, se da la espalda rotundamente a la prevención y educación como origen principal para que el número de embarazos no deseados baje considerablemente.

El 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, nos debe servir para recordar que la igualdad entre mujeres y hombres no sólo no es una realidad, sino que por el contrario las desigualdades están in crescendo como consecuencia de que la igualdad de las mujeres está siendo objeto de políticas de “austeridad” con la recurrente excusa de la crisis económica.