Puertas giratorias

La presidenta de la Junta ha debido aprenderse muy bien eso de que para la casa, incluso piedras

Susana Díaz, la presidenta de la Junta o lideresa socialista no en toda Andalucía, ha debido aprenderse muy bien eso de que para la casa, incluso piedras. Me refiero a la casa del pueblo del PSOE, a la que debe seguir retroalimentando por aquello de mantener el estatus y la buena posición social de los suyos. Es decir, los cantan a conveniencia la Internacional y simulan el playback cuando suena el himno de Andalucía.

No me va a quedar más remedio que dar la razón a los individuos de Podemos. Hay puertas giratorias, muchas. Aunque en la Junta de Andalucía giran a velocidad de torbellino a fin de catapultar a aquellos socialistas de carné que han caído.

Hace unos cuantos días, Susana Díaz decidió remodelar su gobierno. Y de una tacada se cargó, entre otros, a la consejera de Educación y al de Economía y Hacienda, Adelaida de la Calle y José Sánchez Maldonado respectivamente. Ninguno de los dos pasará a los libros de historia por su contribución al bienestar de los andaluces, a la creación de empleo o a la disminución de la presión fiscal, que en Andalucía pesa tal gigantesca plancha de hormigón.

No les había dado tiempo a recoger sus despachos cuando Susana Díaz, tal vez como pago a los servicios prestados, les ha conseguido otro carguito. José Sánchez Maldonado ha sido nombrado rector de la Universidad Internacional de Andalucía, donde nuestros hijos no podrán estudiar Magisterio, ni doctorarse en Medicina o graduarse en Económicas, pero sí asistir a determinados cursos de diversas áreas del conocimiento. Sánchez Maldonado es un economista que de cuando en vez ha cosechado aceptables críticas, pero se desconoce su habilidad para la gestión de una Universidad que no genera universitarios.

Adelaida de la Calle, especialista en biología celular, es la nueva presidenta de la Corporación Tecnológica de Andalucía, un puesto a modo de retirada gloriosa – otros dirían cementerio de elefantes – a buen seguro con muy buen sueldo. Dicha corporación nació para favorecer la innovación en Andalucía y el I+D+I. Dice la propia Corporación que es una entidad privada, pero Susana Díaz elige a su ahora presidenta. La Cruzcampo es una marca de cerveza igualmente privada, pero la lideresa no quita ni pone presidentes, que se sepa. Como mucho, brindará con ellos.

He de suponer que los nombramientos se producen porque son personas muy válidas para dichos cargos. Los más capaces entre los capaces. Los mejores en un mundo tan competitivo. Luego, desde la mayor de las inocencias, me pregunto por qué fueron cesados de sus consejerías.

Ni Adelaida de la Calle ni José Sánchez Maldonado habrían pasado penurias, ni mucho menos hambre, tras cesar en sus consejerías. Ambos tienen puestos de trabajo fijos y con remuneración más que interesante. Pero a los amigos de Susana Díaz y del partido eterno en Andalucía hay que aplicarles a modo de beneficio las puertas giratorias.