Tribuna libre de Ainhoa Gil Cruz, Secretaria de Organización del PSOE-A de Jerez

8 de marzo, Día Internacional por los Derechos de las Mujeres y la Paz Internacional, proclamado por la ONU en 1977. Sinceramente he pensado como política y como mujer que era triste tener que conmemorar nuestros siglos de lucha y defensa de la igualdad.

El avance de España en cuestiones de género en las últimas décadas ha sido importante, pero de forma más exponencial en la última legislatura del Gobierno socialista en España. Cuatro años que sirvieron para avanzar en los derechos de la mujer lo que no se avanzó en siglos. Hasta el punto de que hasta llegamos a creer que si seguíamos avanzando al mismo nivel llegaría un día en que esta jornada no sería una reivindicación sino un recuerdo.

Nada más lejos de mis pensamientos y de la realidad. Ahora, desgraciadamente desde la llegada de la derecha al Gobierno de nuestro país las mujeres hemos dado saltos mortales hacia atrás y no precisamente de satisfacción.

Reformas como la Ley del Aborto, la Reforma Laboral que castiga de forma evidente el empleo femenino, los recortes y adoctrinamientos en educación, sanidad pública, violencia de género; o la condena al ostracismo de la Ley de la Dependencia, fundamental para los cuidadores y cuidadoras, me han hecho pensar que casi volvemos a partir de cero.

A través de estas líneas ante todo, me reconozco como madre. Madre soltera de una hija de seis años que tuvo la suerte de nacer en pleno reconocimiento de los derechos de las mujeres. ¿Qué habría pasado si ésta que les escribe hubiera nacido décadas atrás?. Seguro que se me habría marginado socialmente, se habría mirado por encima del hombro a mi hija  nacida del “pecado”( según algunos) o se me habría obligado al matrimonio por aquello de las apariencias.

Eso que les pasó a nuestras abuelas y madres, y  que me apenaría volviera a repetirse en la historia con mi hija. Quiero para ella una enseñanza en igualdad de condiciones y no segregada, quiero que pueda acceder a las ayudas al estudio, quiero que pueda decidir si estudiar religión o educación para la ciudadanía, quiero que pueda acceder a un empleo digno y en igualdad…

Quiero que pueda decidir sobre su cuerpo y su futura maternidad; quiero que pueda acceder a políticas de conciliación entre la vida laboral y familiar que cumpla con la Ley para la Igualdad efectiva de mujeres y hombres; que tenga a su disposición, aunque jamás nadie debiera necesitarlo nunca, políticas de prevención reales contra la violencia machista.

Lo ocurrido esta semana en nuestra provincia con la muerte de dos mujeres y una niña a manos de sus parejas, es una demostración más de que es necesario no recortar sino invertir en servicios de prevención en esta materia.

Por ello no entiendo leyes como la Reforma Local que no hacen más que generar desigualdades y anula servicios municipales básicos como la atención a la mujer, entre otros insensibles e insolidarios recortes.

Como mujer y madre, quiero que mi hija no tenga que hacerme preguntas sobre la desigualdad…y sobre una lucha que creía encauzada. Si hay que luchar, esta vez lo haremos de la mano las dos juntas, porque no vamos a consentir que nadie decida por nosotras.