Los más pequeños han recibido a los monitores este segundo como los reyes magos, “pero lo que nos ha sorprendido a todos ha sido la repuesta de los jóvenes; no la esperábamos”. Susana Sánchez Toro, delegada de Medio Rural, resumía de esta forma el resultado del Programa de Ocio Nocturno Juvenil de Medio Rural que durante siete semanas ha sacado de la rutina este verano a más de 320 jóvenes, de edades entre 13 y 18 años, vecinos de las dieciséis barriadas rurales. Unas localidades que hasta este verano habían carecido de un programa de ocio nocturno organizado para los jóvenes. Susana Sánchez, acompañada de Isabel María García González, delegada del alcaldía, acudió a la clausura de este programa en la barriada de El Portal.

El programa, desde sus inicios, fue una apuesta arriesgada. “Después un año de experiencia con los más pequeños con el Programa Rural de Actividades Infantiles, en horario diurno y vespertino, lanzarse a organizar actos por la noche era un mar de dudas”, señala la delegada. A favor de esta iniciativa estaban las continuas demandas de los delegados y delegadas de alcaldía, reclamando algo para los más mayores. “A raíz de la organización el año pasado del primer programa infantil detectamos que había una demanda de ocio nocturno entre los adolescentes, pero una cosa es lo que te comentan cuando te reúnes con ellos y otra cosa distinta es que luego participen”, reconoce Susana Sánchez.

La delegación optó entonces por sondear el verdadero interés. El 14 de julio, con un horizonte de tres semanas de duración, los monitores de Carriles aparecieron simultáneamente, a partir de las 10 de la noche en tres localidades: Las Pachecas, Mesas de Asta y Lomopardo. En medio de la curiosidad, las plazas céntricas de las barriadas se convirtieron en los exteriores de cuatro noches temáticas: noche de aventura, noche del agua, noche étnica, noche mundial, noche espacial. Completadas de actividades de tiro con arco, slackline, futbolín humano, jungle speed, tatuajes de henna, bola gigante, actividades acuáticas, conquista de la bandera y plataforma deslizante, entre otros juegos y concursos. “El resultado ha sido sorprendente para todos, hasta para los propios vecinos. Ha habido noches en las que han participado más de 50 personas, jóvenes y no tan jóvenes. Toda la localidad estaba inmersa en el programa de ocio”, recuerda la delegada. Las dudas iniciales quedaron despejadas. Era lógico pensar que no “es lo mismo un menor, que viene a participar de la mano de sus padres o de un mayor, que una persona joven y adolescente, ya que es él quien decide si se suma y participa en lo que le ofertas. Su presencia es por iniciativa propia y deben ofrecerle una programación acorde a sus expectativas”, reconoce Susana Sánchez.

Las tres semanas iniciales dieron paso a cuatro más, hasta sumar siete. “Lo más sorprendente ha sido, como ya ocurría con el programa infantil, es que las actividades han congregado no sólo a los jóvenes participantes ya que al final se sumaba casi toda la población de la barriada en la actividad”. Este hecho ha propiciado que desde de los propios vecinos surgiesen otras actividades que han complementado la programación inicial. “Hemos conseguido crear espacios de ocio participativo. Partíamos como el objetivo principal de ofrecer una alternativa saludable de entretenimiento, diversión y participación a los jóvenes frente a otras formas de ocio pero el resultado ha sido más amplio, se ha creado comunidad, el programa ha supuesto todo un revulsivo en la vida social y comunitaria de las barriadas”, señala Susana Sánchez. El programa se ha desarrollado en tres localidades los lunes, martes, miércoles y viernes, y en cuatro los jueves en horario de 22 a 23.30 horas. La asistencia media diaria ha sido de 20 jóvenes en cada barriada, unos 320 jóvenes semanalmente, con una incidencia total de participación de 2.240 jóvenes durante las siete semanas que ha durado el programa.