Igual que a Tejero

El Coronel fue condenado a 30 años de cárcel. No le salió gratis. ¿Y en Cataluña?

 Por José A. Hierrezuelo 

Un 23 de febrero de 1981, un señor por nombre Antonio Tejero con dos estrellas de ocho puntas como teniente coronel entró armado en el Congreso de los Diputados para intentar dar un golpe de Estado. Tejero no estaba sólo. Había una trama militar y otra civil que pretendía subvertir el orden constitucional de un país, por entonces, bastante desordenado.

Ayer, 6 de septiembre de 2017 un grupo de ciudadanos autoproclamados independentistas con las estrellas de sus banderas esteladas, sin armas pero armados hasta los dientes, se hicieron fuertes en el Parlamento de Cataluña y dieron un golpe de Estado. Tan sólo les faltó gritar ‘todo el mundo al suelo’.

Tejero y los suyos secuestraron la libertad de los diputados, saltándose la ley a la torera. La supuesta mayoría independentista se saltó igualmente la ley, amordazó la libertad de los parlamentarios no independentistas y consumaron su fechoría. Tejero quiso dar un golpe de Estado a las bravas para acabar con la democracia. Los independentistas lo hicieron por sus santificados cojones, pero bajo el supuesto paraguas de la democracia aunque con el objetivo de acabar con la democracia.

Tejero fue condenado a 30 años de cárcel. No le salió gratis. Luego, debo esperar que a esta pléyade de chusma independentista tampoco les salga gratis. El que entró en el Congreso pistola en mano fue detenido horas después del fracaso del golpe. Estaba plenamente identificado, todo el mundo sabía quién era y cuáles sus antecedentes.

Horas después de perpetrado el golpe de Estado en Cataluña, sus autores están plenamente identificados. Todos sabemos quiénes son, qué leyes han vulnerado y qué leyes tenemos todos los españoles – incluidos los catalanes – para impedir que estos delincuentes campen a sus anchas con la chulería que demuestran ante las cámaras de televisión.

No dejo de leer opiniones más o menos doctas sobre lo sucedido en Cataluña. Desde políticos a juristas. Desde acérrimos independentistas a moderados constitucionalistas. Pero entre todas las opiniones me quedo con una, la de mi amigo Guillermo Gómez. Un hombre de baloncesto, serio, profesional autónomo, de Vélez-Málaga y con mucho sentido del humor.  Tanto que anoche publicó en su muro de Facebook el siguiente post: “Cómo se dice Tejero en catalán… Forcadell. Chiste fácil. Ahora que sin pistola está haciendo más daño. ¿Qué pasa que no está ya en la cárcel?”

Lo que piensa Guillermo Gómez lo suscribo yo también. Y miles y miles de ciudadanos españoles. Tejero no disfrutó de impunidad. Los golpistas catalanes, con Carme Forcadell a la cabeza como directora de una orquesta ignominiosa, tampoco deben tenerla.