“El brandy de Jerez es espíritu de vino”

Evaristo Babé, presidente del Consejo Regulador del Brandy, afirma que el futuro está en volver a sentir orgullo de esta bebida de gran calidad

Jerez tiene grandes tesoros. Y entre ellos, además de un vino único en el mundo, es la cuna, el origen, el presente y el futuro de la bebida del que es considerado el espirituoso más noble, el Brandy de Jerez.

Esa nobleza proviene de su proceso de elaboración especial, delicado, tradicional y genuino. Evaristo Babé, presidente del Consejo Regulador del Brandy de Jerez, lo explica: “Es una bebida espirituosa con una graduación alcohólica entre 36 y 45 grados, obtenida a partir de aguardientes y destilados de vino y envejecida en vasijas de roble. En la materia prima objeto de la destilación radica, precisamente, una de las diferencias básicas del brandy respecto a otras bebidas espirituosas; pudiendo ser considerada como la más noble de todas ellas, al proceder de la destilación de vinos frente a la de cebada, las melazas o la patata, que son el origen de otras bebidas destiladas”.

Para obtener un litro de brandy es necesario destilar del orden de tres litros de vino, obteniendo lo mejor de ellos y desechando el resto. De ahí que hablemos del “espíritu del vino”.

 

Precisamente por su materia prima, “el Brandy de Jerez es espíritu de vino”, comenta Babé. “Y, también, claro está, es noble por su lugar de elaboración y envejecimiento: el Marco de Jerez (Jerez, El Puerto y Sanlúcar), donde exclusivamente puede elaborarse siguiendo el sistema de criaderas y soleras, y utilizando botas que previamente hayan contenido vinos de Jerez”.

Destaca también el responsable del Consejo Regulador que el brandy es” tradición y modernidad al mismo tiempo, pues puede presumir de una historia de más de cien años pero que se ha sabido ir adaptando, aunque con algún retraso en los últimos años, a las nuevas formas de consumo”.

“El brandy es una bebida que puede disfrutarse en forma tradicional –solo y en copa de balón- pero también en trago largo con hielo y combinado con refrescos de coca cola, naranja, ginger ale, batido de chocolate… Con todas ellas está muy agradable y es muestra de personalidad y buen gusto en quien lo consume. Sorprende a quienes no lo han probado nunca. Conozco a muchas personas que, tras haberlo descubierto, son bebedoras entusiastas y responsables de brandy de Jerez y le puedo asegurar que son personas modernas y muy simpáticas, por cierto…”, comenta.

“Es, por otra parte -añade-, un hecho que en el creciente mundo de la coctelería (algunos cursis hablan de mixología) está ocupando un lugar destacado, precisamente por su personalidad. Forma parte de numerosos nuevos cócteles y los ‘bartenders’ –que cada día son más profesionales- descubren las infinitas posibilidades que ofrece el brandy de Jerez y se enamoran de él”.

Para Evaristo Babé, ¿cuál es la mejor manera de sumergirse en un brandy? Lo tiene claro: “Tirándose de cabeza. Sin escafandra y a pleno pulmón. Yo no lo he hecho, pero seguramente se sale revitalizado…”

Poner en valor las raíces

El brandy tuvo años difíciles. De hecho sufrió un profundo bache al que se empieza a ver salida en Jerez.¿Qué se hizo mal entonces y cuál es la clave de un futuro prometedor? “Se hicieron muchas cosas mal -afirma Babé-. Entre ellas, apostar por el volumen y mirar hacia dentro para quitarle clientes al vecino bajando los precios en lugar de apostar por el valor añadido y mirar hacia fuera para ganar nuevos mercados y consumidores en el mundo. También algunos genios del marketing ayudaron a ello”.

“El futuro está -manifiesta- en volver a sentir orgullo por una bebida espirituosa de tan alta calidad y que ha sido y es referencia de España en el mundo. Hace unos años me sorprendió oírselo directamente a un destacado empresario francés que no se explicaba por qué no presumíamos más de nuestro brandy”.

En este sentido, el vino se encuentra en un momento de poner en valor las raíces, la tradición, recuperar el prestigio… ¿Se encuentra el brandy en la misma sintonía? El presidente del Consejo Regulador entiende que “el vino y el brandy de Jerez son hijos de unos mismos padres –las viñas y las bodegas- y cuentan con unas mismas raíces y una misma tradición. Precisamente, uno de los puntos fuertes de las bodegas es el poder contar con dos pilares tan sólidos, que las permiten que cuando uno flaquea el otro es el que aguanta el peso de las estructuras necesarias para mantener la calidad”.

Se habla de que es la bebida mejor situada para crear tendencia dentro y fuera de España. “Hay efectivamente informes de empresas internacionales que consideran que el brandy va a tener un resurgimiento en todo el mundo en los próximos años y eso no es ninguna novedad. Las modas en el consumo de las bebidas espirituosas han sido siempre cíclicas y duran unos años para ceder luego el protagonismo a otras. Esperemos que sean ciertas esas predicciones y le vuelva a llegar pronto el turno al brandy de Jerez”, dice esperanzado.

Una nueva era ha comenzado

Valora muy positivamente, asimismo, la importancia de operaciones sonadas como la compra de Fundador y Garvey por parte del Grupo Emperador, el gigante mundial del brandy propiedad de Andrew Tan, y operaciones conjuntas con González Byass, como la recuperación para Jerez de la marca Domecq y su negocio de brandy en México… ¿Ha llegado el gran momento para el brandy de Jerez? ¿O aún hay que ser cautelosos?

“Ha sido una magnífica noticia para Jerez que un empresario del prestigio del Doctor Tan haya hecho una inversión tan importante en Jerez para hacerse con marcas de la categoría y solera de las que hablamos -señala-. El mero hecho de haber rebautizado la empresa Beam Suntory –que es como se llamaba la que él inicialmente compró- con la marca Fundador da buena muestra de la firme y decidida apuesta que está realizando y que está revolucionando ya en cierta medida al propio sector. Creo que, efectivamente, una nueva era ha comenzado”.

Y le hacemos esta última pregunta, ¿cuál es su sueño para Jerez? “Que sea una ciudad de referencia en el mundo por ocupar el primer puesto en los índices de felicidad que se elaboran. Me gustaría que el vino y el Brandy de Jerez volvieran a ser el motor económico generador de empleo y riqueza que fue en el pasado y que, naturalmente, atraiga un turismo de calidad que disfrute del enorme patrimonio y del arte que aquí existe en cada esquina… Jerez se lo merece”.

El Brandy de Jerez, como tantas otras bellas obras de nuestra tierra, es fruto de ella misma, del Arte y de la Armonía, tres importantísimos pilares de nuestra propia idiosincrasia y filosofía de la vida, que lo hace único e inimitable.