Tribuna libre de Manuel Pareja Aparicio, abogado en Pareja & Flores

Dice el CIS que el 83% de los españoles no saben qué día estamos convocado a las urnas para las elecciones europeas. Para llorar, si tenemos al CIS por una institución seria. Aunque el CIS sirva para que el gobierno de turno haga de masterchef cocinando las encuestas  a su antojo, no me digan que no es un dato preocupante. Es decir, que a la mayoría aplastante de conciudadanos le traen al pairo Europa, sus lobbies, su troika y su burocracia millonaria. Eso sí, todos sabemos cuándo es el final de la Copa de Europa, perdón, Champion League, que para eso sí que somos europeos.

Estoy seguro que entre los más jóvenes, casi el 100% saben quién es Cristiano Ronaldo, Belén Esteban o Justin Bieber, pero me la juego a que confunden a Miguel Arias Cañete con Papa Noel, o a Rubalcaba con Gárgamel. Esto nos hace suponer que las cifras de participación a las elecciones del próximo día 25 de mayo, (¡atención a la información para quien no lo supiera!) serán de pena.

Si atendemos a lo que venden los principales candidatos a los hooligans que van a sus mítines y demás despistados que zapean por la tele estos días, caerán en la cuenta que ninguno habla de Europa.

En la pre-campaña sólo me he enterado de que Arias Cañete, un brillante candidato, es amigo de Aznar, que estaba enfadado porque el PP no lo había llamado para la campaña; que Elena Valenciano es la Chica de Ayer y que sus referentes de juventud fueron Jesucristo Superstar, El Che y Felipe González; vaya nivel, Maribel.

¿Quién habla de Europa? Mejor, ¿a quién le interesa Europa? A casi nadie. Aunque el 17% restante, según el CIS, si sabe que pasa el 25 de mayo, no quiere decir que están ávidos de ir a votar por el futuro de Europa. Unos por otros, estas elecciones se leerán en otras claves políticas: si Rajoy ha manejado magistralmente los tiempos o no, si Rubalcaba debe irse ya o debe esperar,  si ambos acertaron con sus candidatos, o si estamos en el principio del fin del bipartidismo.

Ha empezado la campaña: abróchense los cinturones.