Muchos hervores y coherencia

Para ser benévolo, diría que le hacen falta varios hervores. Que todavía está muy verde. Que no está hecho. Y que sólo un gran cocinero sería capaz de sacarle algo de jugo. Ni con el microondas. Pero esa es la realidad, para regocijo de unos y desconsuelo de otros. Pedro Sánchez, secretario general del PSOE y supuesto líder de ese partido, cada vez más partido, no llega. No tiene altura, a pesar de su metro noventa de estatura. No es creíble. Y eso que el hombre le pone empeño. Pero no.

Con la que ha estado cayendo, el PSOE no logra situarse por encima del PP en las encuestas. Ni en las hechas para favorecer a los socialistas. Es más, en las últimas publicadas Rajoy toma más ventaja. Para desesperación de Pedro Sánchez. Para desolación de los muchos socialistas de bien que todavía quedan.

Lo que más valoran los ciudadanos, en definitiva los votantes, de sus líderes políticos es que sus actitudes sean lógicas y consecuentes con posiciones anteriores. Es decir, la coherencia está bien vista. Y Pedro Sánchez puede ser todo, menos coherente. Enunció a los cuatro vientos que no pactaría con populistas, y ha pactado con Podemos para regalarles y regalarse alcaldías y comunidades autónomas en las que no habían ganado.

Se presentó en sociedad con una gran bandera de España, y es incapaz de defender la bandera nacional en Cataluña, donde su partido la esconde. Parece estar, porque sólo lo parece, contra la independencia de Cataluña, pero muchos ayuntamientos catalanes dirigidos por los socialistas se han integrado en la Asociación de Municipios por la Independencia. Se autoproclama socialista y en un mitin en Cataluña se declara ‘catalanista’ lo que es incompatible con el socialismo… Y así una, otra y otra más.

pedrosanchez

Luego, no es de extrañar el malestar que hay en el PSOE hacia su puesto de supuesto líder, y por su forma de arrojar la toalla antes de tiempo, ofertando su deseo de alcanzar un pacto de gobierno, incluso con el diablo, para que el que se vislumbra como ganador de las elecciones no gobierne. Para muchos, Pedro Sánchez está haciendo bueno a Zapatero, que ya era malo para aburrir.

Qué tiempos aquellos en los que el PSOE era un partido dirigido, en la primera y en la segunda línea, por gente aguerrida en política, con un alto concepto de España y con las ideas muy claras, clarísimas. Felipe González, Alfonso Guerra, el desaparecido Txiqui Benegas, Carlos Sanjuan, Joaquín Leguina, Fernando Ledesma, Rodríguez Ibarra, Amparo Rubiales, Javier Solana. Nada que ver con la ejecutiva federal del PSOE en la actualidad, formada por un grupo de hombres y mujeres a quienes no se les conoce más oficio o beneficio que su adscripción política.

Independientemente de ideologías, gustos, colores, fobias o filias, es necesario que en España siempre haya un partido fuerte en la oposición, con un liderazgo igualmente fuerte, para garantizar la alternancia en el gobierno. Sin embargo, el PSOE de Pedro Sánchez no es una cosa ni tiene la otra.