El Consejo de la Unión de Hermandades

Decía, al terminar, en mi artículo anterior sobre la carrera oficial que pretende el Consejo de la Unión de Hermandades, que otro día hablaríamos del Consejo. No era mi intención hacerlo tan pronto, pero las circunstancias o los acontecimientos acaecidos en estos últimos días, me hacen que opine sobre ello.

Primero quiero explicar, para los no iniciados, que la Unión de Hermandades la componen las hermandades de penitencia, gloria y sacramentales de nuestra ciudad, representadas por sus Hermanos Mayores, los cuales, según estatutos, eligen a un presidente de este organismo y este a sus consejeros, los cuales realizan las labores ejecutivas ordinarias, pero que están sometidos a las decisiones y aprobación del Pleno de Hermandades con el visto bueno del Ordinario del lugar, a través de su Delegado Diocesano.

He estado en tres épocas diferentes en el Consejo de la Unión de Hermandades, en algunas de ellas en periodos digamos… que un “tanto problemáticos” para las Hermandades y Cofradias de nuestra ciudad, en el que he pasado por diferentes cargos y responsabilidades dentro del organigrama y delegaciones que cada presidente creía oportuno. Además, durante ocho años he sido Hermano Mayor de mi Hermandad, por lo que se puede decir que he asistido, de una manera u otra, a muchos Plenos de Hermanos Mayores, por lo que, seguramente, hablo de algo que, creo, conozco de esta institución y su funcionamiento sobradamente.

En mí torpe y desgastada memoria no alcanzo a recordar que en ningún Consejo de la Unión de Hermandades el presidente hubiese destituido al vicepresidente por pérdida de confianza, como ha ocurrido en estos últimos días, según escrito del propio presidente a través de una red social a los Hermanos Mayores.

Algo muy grave debe de haber ocurrido para que se produzca ese cese tan fulminante y se comunique “casi con nocturnidad y alevosía”, sin comunicárselo directamente a él y sin embargo se hace publico.

Pero lo más inverosímil de esta, para mí triste situación, es que, a mi entender, el primero en conocerlo y en saberlo debe de ser el propio interesado, una vez consultado en el Obispado, y recibido el visto bueno, y después el Pleno de Hermanos Mayores a través de una reunión extraordinaria convocada para tal fin.

Ya me parece un grave hecho el que esto ocurra en una organización de la Iglesia (en un partido político, dónde a los adversarios a los que no piensan como el que manda lo “echan” o lo expulsan o lo destituyen, puede parecer normal, pero no en una organización que representa a todas las Hermandades de nuestra ciudad) en la que debe de primar el sentido de “Hermandad”, por encima de otros “particulares” .

Pero lo que viene a cuenta de todo esto es el trasfondo y oscurantismo que parece existe entre los propios miembros del Consejo, ya que, por lo que se entiende, según las palabras que el propio cesado lanza en un comunicado, que el cambio que pretenden realizar en la carrera oficial no lo conoce ni siquiera el mismo, (a pesar de haberlo pedido en diferentes ocasiones) que hasta entonces era el vicepresidente, ni algunos consejeros y que por ello no lo había aprobado el Consejo, por lo que no me explico cómo lo quería lleva a un Pleno de Hermanos Mayores ¿…..?

¿Es una falta de confianza el pedir explicaciones o interesarse por un tema, aunque se discrepe con el presidente?

Pero lo, para mí, más grave, es lo que dice el vicepresidente en el comunicado que ha lanzado y que a mí me ha llegado a través de una red social, (comunicado que está escrito de madrugada) y es que, con la excusa de que algunas Hermandades del Jueves Santo pedían la reforma de la carrera oficial, aceptan y entran al trapo (pero que ingenuos, Dios mío, el presidente y algunos miembros de este Consejo) de las indicaciones que les hace el Tte. de Alcalde responsable de urbanismo, en el sentido de que procuren quitar la Alameda Cristina de la Carrera Oficial, porque les ocasiona un gran problema.

¿Pero acaso creen estos cándidos que están al frente de este organismo que los cofrades jerezanos nos vamos a creer lo que nos quieren vender?

¿Qué ocultos o que tipos de intereses personales o de otra índole se esconden para aceptar este envite que le hace el concejal?

¿No se dan cuenta que da toda la impresión, como ya algún cofrade ha escrito en otros medios de comunicación, de que nos quieren ocultar por calles estrechas y con poca visibilidad? ¿Por qué motivo? ¿Hay algo más que no sabemos?

Decía en mi artículo anterior, que si algo ocurriese durante los días de la Semana Santa (Dios quiera que nunca ocurra nada), ¿quién o quiénes serían los responsables? ¿Lo han consultado a algún experto jurídico?

¿Por qué nos quieren meter por esa “ratonera” en que se puede convertir la calle Tornería y la Alameda del Banco?

¿Estamos dispuestos a soportar los cofrades, sin razón lógica, al menos para mí, las consecuencias y disparates que nos pueden dedicar las personas que no puedan acceder a determinados lugares del recorrido de la carrera oficial por encontrarse vallado o cerrado al paso solo para los que tienen palcos?

Muchas preguntas, para mi sin respuesta, las que me hago y se hacen muchos cofrades jerezanos que me piden opinión al respecto.

Confío en que los Hermanos Mayores que representan a todas la Hermandades de nuestra ciudad y a los cofrades jerezanos, en esta ocasión al menos, tengan altura de miras y no piensen en su propio beneficio e interés particular; que dejen de mirarse a su ombligo y miren un poco más allá; que piensen en el bien general, en lo que perdemos todos los jerezanos y los cofrades en particular; que piensen que, si lo aprueban, son corresponsables de lo que pueda ocurrir.

Pido a Dios que ilumine a todos los que componen la Unión de Hermandades y les haga ver los muchos inconvenientes que, para mí, tiene esta “propuesta de cambio de la carrera oficial” de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera que está auspiciada por un concejal y aceptada, al parecer con una venda en los ojos, por el Consejo de la Unión de Hermandades de mi querida ciudad.

Manuel Serrano Jiménez
Manuel Serrano Jiménez