Externalización de servicios empresariales: un buen recurso a nuestro alcance

 Artículo de Manuel Zúñiga Hita   Socio Director de Manzuh 

La externalización de servicios es una buena manera para que las empresas puedan conseguir verdaderos expertos en muchos temas fundamentales para su desarrollo. Hay que seleccionar bien aquello que se externaliza y muy bien al proveedor para tener los mejores resultados.

En los últimos años ha sido un tema demonizado ya que la externalización se identificaba de forma inmediata con la pérdida de puestos de trabajo en muchas empresas, sobre todo, en las de gran tamaño. También suponía la rebaja de sus costes, lo que, desde el punto de vista de la empresa no es un mal objetivo, sobre todo si, además, se conseguía una mayor calidad y un mejor rendimiento.externalización

¿Se puede ser experto en todo? La visión de la gran empresa

Está muy claro que no, pero parece que esa era la intención de las grandes empresas. Cualquier servicio podía ser internalizado. Se constituía un departamento, servicio, división o como quisiera llamársele en función del peso que tendría en la organización, se contrataba a uno de los mejores especialistas que se encontraran en el mercado, se le asignaban recursos (no todos los necesarios, por cierto… o en algunos casos demasiados para lo que había que hacer), y el milagro estaba conseguido.

Pero aun contando con algunos de los mejores recursos, la materia no era vital para la empresa, por lo que su importancia en la misma, con el tiempo, podría ir en caída libre. Al final, buenos especialistas con su capacidad limitada porque su trabajo, en realidad, no era lo más importante en la empresa pero amarrados por la comodidad de una gran organización. Lo que denominamos un “cerebro cautivo” como se definía en el post del blog “Un momento para pensar” que publiqué hace ya algún tiempo.

Y con este panorama se plantea la externalización del servicio, el que fuera, con dramáticas consecuencias… en principio. Y es verdad que es así: eliminación del departamento, reasignación de recursos con posibles movilidades o incluso salidas de la empresa. Pero es un reajuste de actividad y de mercado.

Especialización y diversificación: un resultado deseable

Pensemos ahora en la empresa a la que se le contrata el servicio. Un grupo de personas expertas en el tema en el que se les contrata, dedicado por completo al mismo y con posibilidad de mejorar hasta el infinito en él.

Además pueden (y deben) dedicarse a más empresas en la prestación de sus servicios lo que les dará una diversificación en la clientela que asegurará tanto su conocimiento como su futuro. Los costes además estarán ajustados a lo que el mercado marcará para este tipo de servicios pero lo importante es que la calidad que dará en el mismo será muy superior a la del departamento extinto de la gran empresa porque “ese es su negocio”.

Por otro lado, los costes del servicio en la gran empresa habrían venido dados casi con toda seguridad por una escala retributiva que nada tendría que ver con el contenido e importancia real del servicio para esta gran corporación.

Si atendemos a estas circunstancias, la externalización de servicios empresariales tiene muchas ventajas en todos los ámbitos: La gran empresa tiene menos preocupaciones y mejores costes, los profesionales están mejor encajados y el mercado logra un equilibrio en el grado de eficiencia de los servicios que se ofertan. Una vez pasados los ajustes, beneficio para todos los que intervienen.

La visión de la pequeña y mediana empresa y los autónomos

Pymes y autónomos tienen un importante papel en este flujo económico. Y en dos sentidos: por un lado, se trata de empresas o particulares que “tienen externalizados casi todos sus servicios” a excepción de aquello a lo que se dedican. Por otro, son los receptores en muchos casos de la externalización puesta en marcha por otras empresas mayores.

Por lo tanto, el proceso de externalización resulta muy beneficioso para las pymes y los autónomos ya que constituye un gran número de oportunidades de negocio que hasta hace unos años no se podrían haber planteado. Sólo hay que prepararse para aprovecharlas.

¿Y tiene algo bueno para nuestra Economía?

Sin duda. Y posiblemente muchos factores que vienen dados por el logro de equilibrios que habían sido rotos por los procesos endogámicos de las grandes corporaciones. Podemos señalar algunos de ellos:

  • Reducción de costes en el sistema, lo que puede afectar a los precios finales de los productos, los márgenes de beneficio de las empresas o a ambos y es esta última opción la que sería más interesante para la Economía.
  • Fomenta la creatividad de las personas del sistema que podrán dedicarse a actividades económicas sin estar bajo el yugo de la incomprensión de una gran entidad que no se dedica a esa actividad.
  • Permite la diversificación de las empresas tanto en clientes como en el desarrollo de áreas de negocio afines a su actividad principal y
  • Equilibra los flujos de la Economía ya que, ante cambios en la demanda o crisis, las empresas se irán adaptando progresivamente evitando procesos traumáticos de reajuste como los que hemos vivido en los últimos años.

Parece, por lo tanto, que la externalización de servicios empresariales debe constituir un principio de funcionamiento de nuestra Economía bajo la máxima de que “cuando necesitemos algo que no sea nuestra actividad principal, busquemos y contratemos a verdaderos expertos que nos puedan ofrecer su conocimiento, su experiencia y (muy importante) su capacidad de desarrollo futuro” para que así, nuestra empresa siempre esté bien atendida y pueda utilizar los mejores recursos a su alcance.